El fantasma de medianoche

Por las noches, cuando todos están acostados, el timbre comienza a sonar sin haber nadie que llame a la puerta, tres o cuatro veces por noche repartidas las llamadas a lo largo de ella. A partir de ahí los rumores se dispararon, se comentaba que era el fantasma del antiguo inquilino que quería volver al que había sido su hogar. También se comentó que era un acto de venganza por haber hecho la obra y estar deseando para ello que se muriera o que este hombre era muy extraño y realizada cultos satánicos en las ruinas de un antiguo castillo que lidera la cima de una cercana ladera. Comentario para todos los gustos e incluso no faltaba aquellos que decían que la casa estaba construida sobre un antiguo cementerio –mí excusa favorita y que más veces he oído-. La verdad es que Eduardo, la persona fallecida, era de lo más normal y murió cuando su vida se agotó a los 81 años (de todas formas de esta vida nadie sale vivo…).Una vez visto el ambiente de crispación decidí quedarme allí por la noche e investigar el suceso ante la desaprobación de mis familiares. Por la noche y cuando todo estaba apagado y en silencio, reinando la oscuridad y el frío nocturno de la Sierra Norte sevillana, justo a las 0´47 h. ,sonó el timbre, al acudir a la puerta no había nadie y el propietario con los ojos inyectados por el miedo balbuceaba frases incoherentes y sin interés alguno.Tras la primera llamada se registraron cuatro más, a las 3´02 h.,5´15 h,5´48 h  y  6´09 h. Aquí terminaron las llamadas. Se realizaron psicofonías en la teórica habitación donde había vivido el inquilino y que ahora tenía otra distribución. Las psicofonías estaban en blanco y sólo se podían apreciar las llamadas al timbre que registró la grabadora y el alboroto familiar durante las mismas. Las fotografías con película infrarroja no desvelaron nada. Sólo teníamos el misterio del timbre.

Buscando posibles explicaciones racionales me debatía a la vez que charlaba con los familiares del difunto y me afirmaban que era una persona buena y que desde luego no practicaba ritos o cultos al diablo ni nada de eso…Como experto en electrónica me asaltó una posible explicación después de extrujarme las neuronas durante toda la tarde ,quizás todo se debía a corrientes parásitas en el edificio. Y así a la noche siguiente (Domingo a primeros de Enero del presente año) me decidí a “pinchar” el timbre de la vivienda con un polímetro digital de alta sensibilidad, una vez comprobada la tolerancia voltaica del timbre me dispuse a registrar las fluctuaciones de tensión. A lo largo de la tarde se había mantenido en 212 V  a 223-230 V (la tensión teórica de todas las viviendas es de 220 V. ,según las compañías eléctricas (en Andalucía es Sevillana de Electricidad) pero realmente se aprecian ligeras fluctuaciones en la misma en todas las viviendas, es comprobable si tenemos un polímetro a mano y si hacemos los cálculos teóricos de Tensión, Resistencia e Intensidad de corriente, todo ello se despeja de la fórmula matemática:  V=I x R ,es decir, Tensión es igual a Resistencia por Intensidad, siendo sus valores medidos en Voltios, Ohmios y Amperios).Pero al llegar la noche el flujo eléctrico de la vivienda y del pueblo decrece y el requerimiento de tensión experimenta un brutal bajada provocando picos y valles de tensión (subidas y bajadas) que a su vez originan un sumatorio de corrientes parásitas. A ello debemos sumarle que la vivienda de estos señores linda con el transformador de Sevillana y que el show comienza justo al cabo de unos 20 o 30 minutos después de haber decrecido el potencial eléctrico de la zona (P=I x V ,Potencia=Intensidad x Tensión= Watios (W)).Entonces el polímetro comienza a experimentar extrañas subidas de tensión que registran su cota más alta en aquel valor que reproduce la señal de llamada, es como si se cerrara el circuito eléctrico pero sin pulsar el llamador ,una vez que llega a dicho valor (unos 220 V.) el timbre lógicamente suena y el proceso comienza de nuevo a acumularse hasta llegar otra vez al mismo y volver a repetir la operación .No se trata de un fantasma y si de una, un tanto,”aligerada” instalación eléctrica y a la vez deficitaria que no había tenido en cuenta la proximidad del transformador ni las posibilidades análogas creadas por el mismo (sobre todo para reducir costes).Realmente en la mayoría de los casos no es necesario pero a veces ocurre esto…

Al comentárselo al propietario le dije que posiblemente si desconecta el timbre y el valor es alto volvería a sonar aún sin corriente (comprendo que creyeran en fantasmas ya qué que suene el timbre sin haber corriente ni nadie que llame induce a pensar en lo más raro…).La solución era –a mí juicio- instalar en el circuito del timbre un estabilizador de tensión con su respectiva toma de masa para descarga o un circuito alternativo de protección. El hombre muy agradecido decidió así hacerlo y no ha vuelto a tener problemas con el fantasma, ahora quiere que los gastos los efectúe la compañía que realizó la obra en la casa o en su defecto la Compañía Sevillana de Electricidad (esto sí que es un problema y difícil y más cuando el gasto ya está realizado).Pero esto ya es un problema suyo. Su  “fantasma “ desapareció y sus experiencias paranormales también…El miedo y los comentarios en un pueblo demasiado acostumbrado al ocultismo y al espiritismo hicieron, como tantas otras veces, que lo que tenía una explicación de lo más racional pasara a ser caso PARANORMAL sin excusas y así ser la comidilla de todo el pueblo durante semanas e incluso de localidades vecinas. Al fin solucionado los problemas de estas buenas personas este investigador decidió retirarse a su domicilio en Sevilla después de unas jornadas agotadoras en la Sierra Norte sevillana, eso sí:”con la satisfacción del deber bien cumplido”.


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