El fantasma del Colegio Julio César

Sobre las 18:30 h. de un nuevo amanecer se dieron cita en la sevillana Alameda de Hércules, en su remozado pavimiento y los secretos que guarda este ilustre lugar de la capital hispelense ambos se preguntaban donde les llevaría ,en esta ocasión, los inescrutables hilos del destino en busca del misterio… A la hora convenida padre e hijo aparecieron conduciéndoles por las cercanías a un lugar muy concreto. Entre las calles Santa Clara y Teodosio, en la calle Dalia, se alza imperturbable a las obras que se realizan en sus cercanías en colegio “Julio César”, acorde con la arquitectura de los edificios circundantes, de no demasiadas plantas, se sevillano blanco resplandeciente sus paredes. El 16 de Diciembre de 1996 el Consejero de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía, D.Manuel Pezzi, firmaba y autorizaba oficialmente la puesta en funcionamiento como centro escolar privado en base a una instancia presentado por D. Andrés Joaquín Egea López bajo el nombre de “Colegio Julio César S.A.”,siendo autorizado para impartir entre otras, Bachillerato Unificado y polivalentes para más de 300 alumnos. A partir de aquella fecha el “Julio César” ,como se le conoce popularmente, abría sus puertas a los jóvenes sevillanos que en sus aulas se dispondrían a recibir las enseñanzas del profesorado privado del centro. En poco tiempo, alcanzó la merecida reputación, que mantiene, de centro educativo de un excelente nivel académico. Aunque no ha estado exento de alguna polémica en estos años…

Al llegar a nuestro destino otros jóvenes acompañados por sus padres aguardaban en un lugar cercano al centro y allí se nos comenzó a relatar como el terror y el miedo se ha apoderado de muchos de ellos… Teniendo un epicentro común: el Colegio Julio César.

Ruidos extraños, presencias, susurros, bajadas de temperaturas, movimiento de objetos y un sin fin de fenómenos extraños parecen haberse instalado en este lugar minando la racionalidad de aquellos que acuden a diario a sus aulas con el ánimo de aprender. Carmen R. tuvo una extraña experiencia cuando se encontraba en la biblioteca: “Estaba estudiando para un examen de filosofía, trataba de concentrarme, no tenía claros algunos filósofos. Entre el silencio que había en aquella aula comencé a sentir como alguien me siseaba, levanté la cabeza pero allí no había nadie, estaba yo sola en ese momento, seguí estudiando y nuevamente me comenzaron a sisear, pasé de distraerme pero algo sentí, como si alguien me pasara un dedo helado atravesando mi espalda de hombro a hombro, aquello hizo que me encogiera y me pusiera nerviosa, entonces fue cuando el bolígrafo que tenía frente a mi comenzó a rodar sólo hasta el otro lado de la mesa, cuando se detuvo se reventó la tinta… Aquello fue tremendo…salí corriendo en busca de una amiga a la que le conté lo que me había pasado y decidimos mejor guardar silencio y preguntar a otros compañeros si habían tenido también alguna experiencia extraña en el colegio”.

Y las encontraron… Nerviosa, inquieta, temerosa nos presentaban a Isabel L. una chica de buenas notas y seriedad intachable, la experiencia que nos iba a narrar sin dudas es para detenerse y tranquilizarse… “Estaba en clase, acabando de recoger mis cosas, cuando casi había acabado la puerta se cerró sola, pensé que tal vez el aire podía haberla cerrado, me extrañaba por que la puerta es pesada pero bueno… Recuerdo que la señorita (profesora) había borrado la pizarra antes de salir y las luces estaban apagadas, entonces fue cuando las luces se encendieron solas… Eso me puso un poco nerviosa por que las luces se encienden desde dentro, aquellas luces se apagaban y encendían vertiginosamente, entonces algo comenzó a mover la papelera, se movía sola…” Isabel en este punto del relato comienza a llorar tratando todos de calmar la joven, tras unos instantes prosiguió:” Aquella papelera se estaba moviendo lentamente sola, aquello me puso fatal y entonces en la pizarra se comenzó a escribir mi nombre, solo ponía…”Isabel, Isabel, Isabel” …Fue demasiado… borré mi nombre de la pizarra y le pedí a aquello en nombre de Dios, por caridad, que me dejará salir, que me dejara escapar, que yo no había hecho nada y que me dejara irme… Las luces dejaron de encenderse y apagarse, la papelera dejó de moverse y las tizas cayeron de la pizarra… Entre lágrimas vi como la puerta se abría sola y salí corriendo tan veloz como pude… Fue horrible, espantoso, no lo olvidaré mientras viva”. Y es que a nadie, en la situación de Isabel, les gustaría vérselas a solas con algo que es capaz de atemorizar de esta forma… Isabel L. nos preguntaba:”Si es capaz de mover objetos y alterarnos de esa forma…¿Qué sería capaz de hacernos?” Y estos investigadores añadirían una pregunta más a su libros de consultas sin respuestas…

En la biblioteca encontraremos una nueva experiencia vivida por dos antiguos alumnos del centro. Ambos Rafael G. y Francisco Javier G. se encontraban estudiando en la biblioteca: “las matemáticas nunca se me han dado bien y Rafa me estaba explicando un poco las dudas que tenía, sobre todo de cara a los exámenes ya que no podía suspender el parcial. Estábamos metidos en faena cuando frente a nosotros, la silla de enfrente, en la que no había nadie, se movió hacia un lado de forma violenta, Rafa y yo nos miramos y no quisimos darle mayor importancia, no era plan de comernos el coco con aquello y seguimos a lo nuestros que eran las matemáticas, la cosa es que el libro que teníamos en la mesa comenzó a pasar las hojas lentamente, una a una, aquello si nos extrañó…” y continúa Rafael :”nos extrañó por que allí no hay corrientes de aire que puedan provocar ese fenómeno. Fran y yo nos miramos e instintivamente nos retiramos de la mesa de golpe… el libro seguía pasando las hojas y un gruñido o gemido escuchamos perfectamente al final de la sala, el libro entonces salió disparado hacía donde escuchamos aquel ruido y las sillas comenzaron a temblar… Fran dijo “vámonos de aquí ahora mismo” y salimos corriendo de allí… En la biblioteca se quedaron los libros, las anotaciones… todo… pero cualquiera volvía… No se lo que era aquello, yo no creía en estas cosas y me las tomaba a guasa pero te aseguro que desde aquello cada vez que me hablan de espíritus, fantasmas o poltergeist me lo tomo muy en serio por que yo he vivido muchas experiencias de las que narran libros que a raíz de aquello he leído” Todo eso mientras gráficamente nos muestra un ejemplar del libro “Poltergeist, una incómoda realidad” del director de esta misma revista…¿una sincronicidad? Cuando una persona tiene este tipo de experiencias tan marcadas trata de buscar respuestas, respuestas a sus vivencias en la fuente del conocimiento: los libros. Por desgracia los investigadores y/o escritores podemos tener tantas o más preguntas que responder que las que nos realiza nuestro curioso y atemorizado amigo pero su búsqueda es la correcta tratándose de aproximar al conocimiento de un fenómeno innegable.

En cierta ocasión Javier M. tuvo que ausentarse de la clase al sentir molestias durante una clase, debió salir en dirección al servicio, una vez allí y en el interior de uno de los mismos tuvo otra experiencia que guardaría en su retina por mucho tiempo: “estaba en los servicios de chicos, en uno de ellos, los pasillos estaban solos pues era hora de clase y yo había salido a mitad de una de ellas. Estaba mal, algo me había sentado mal, y entonces, a los 10 minutos de estar allí algo comenzó a empujar la puerta, de forma violenta, en principio dije aquello de “ocupado, está ocupado”, pero aquello seguía empujando la puerta, golpeándola violentamente… Me enfadé y abrí la puerta pero allí no había nadie, miré en los servicios cercanos y allí no había nadie, me asomé al pasillo y en el pasillo no había nadie…Estaba solo y allí algo había estado empujando la puerta donde yo estaba, al volver al servicio de asomarme a la puerta algo inexplicable había pasado… Los rollos de papel higiénico estaban por todo el servicio… como si alguien en 20 segundos se hubiera encargado de lanzarlos por todos sitios… Me puse nervioso por que aquello no era normal y si encima creían que había sido yo igual la dirección del centro me hacía algo…¡Lo que me faltaba! Estuve como cosa de 20 minutos enrollando los rollos y entre tanto no cesaron de encenderse y apagarse las luces… Cuando me fui a ir de allí la puerta no se abría y al final de servicio sólo podía escuchar una respiración profunda, angustiada… Aquello era superior a mi… Dio la hora y cuando se comenzó a sentir del murmullo se la finalización de las clases la puerta se abrió como si nada… Debí de salir de allí con peor cara con la que entré por que el profesor me dijo que si estaba peor… La verdad es que físicamente ya no tenía nada pero mentalmente estaba con los esquemas rotos…”

La ultima experiencia recogida en el centro la tenemos en una joven que vio algo que jamás olvidará… Mª. del Carmen P. se encontraba en uno de los pasillos del edificio cuando algo al final de él le llamó la atención:” Primero comencé a escuchar un quejido, un llanto, era alguien que lloraba, que gemía, que lo estaba pasando mal… Venía del otro lado del pasillo y la verdad es que aceleré mi paso para ver que le podía ocurrir, al llegar al sitio de donde creía que podía venir aquel llanto no había nada… Fui a bajar las escalaras y de nuevo aquel llanto surgió tras de mi, parecía venir de una de las aulas, me volví y acudí a la primera de ellas que era de donde parecía venir… Al entrar en la clase no vi nada anormal, allí no había nadie. Pero al ir a cerrar la puerta sentí una frase que jamás olvidaré, me dijo “no, espera”. Y volví a entrar con el corazón acelerado en el aula, allí, al fondo, mirando desde la ventana había una señora, de melena negra, una especie de vestido muy fino o un camisón blanco, y su aspecto era muy pálido, casi estaba azulada… Sabía que aquello no era de este mundo, aquella “mujer” giró la cabeza y me miró con cara enfadada… Me dio miedo, mucho miedo… sabía que aquello era una visión de otro mundo, el aula estaba solo y dos segundos después aquella mujer mortecina estaba allí, era imposible… Salí lo más rápido que pude y entonces, tras aquella experiencia comencé a interesarme por otros compañeros que también había vivido este tipo de experiencias en su interior. Ahora se que no estoy sola ni loca y que otros como yo han sufrido las mismas experiencias y muchos de nuestros padres apoyan lo que nos ha ocurrido”.

En esta misma línea otros estudiantes nos hablan de extraños fenómenos vividos en clase de francés, con la “señorita Rufu”… experiencias que también llenaron de asombro y pábulo a los sorprendidos estudiantes.

Tras este tipo de experiencia narradas por sus testigos a pocos les quedan dudas de la fenomenología, cuando menos extraña, que se manifiesta en el centro educativo. En nuestras estancias en el mismo hemos podido, aparte de recoger numerosos testimonios, comprobar como hay zonas determinadas donde se producen descensos bruscos de temperaturas justo cuando nuestros detectores de campos magnéticos parecen verse alterados por algo que, por unos instantes, los agitan. Hemos comprobado con las baterías de nuestras cámaras sufren un desgaste excesivo para el tiempo de estudio y/o visita en el interior del edificio. Quizás las explicaciones a todo ello habría que encontrarlas en el pasado del lugar, un lugar de marcado carácter histórico en Sevilla donde no son infrecuentes las sorpresas para historiadores y arqueólogos, un lugar en cuyas inmediatas cercanías encontramos otro lugar encantado que pudiera estar relacionado con los fenómenos paranormales que aquí acontecen: hablamos de “La Casa de las Sirenas” en plena Alameda de Hércules y edificio vinculado a estamentos oficiales del Ayuntamiento de Sevilla como Centro Cívico. Un edificio importante en la arquitectura sevillana, construido en el siglo XIX (1861) al estilo francés rodeado de unos hermosos jardines que junto con “La Casa Rosa” (1881) o la casa del sastres de los Montpensier son los dos únicos edificios afrancesados de la capital hispalense
.La casa pues la construyó Lázaro Fernández de Angulo, el Marques de Esquivel, una de las principales fortunas de la Sevilla de la época. El nombre lo recibe precisamente de dos figuras sirenidas que guardan y velan la entrada… Es en este edificio donde en no pocas ocasiones y en épocas pretéritas no tan lejanas se ha podido ver a un ser etéreo, vestido de época que apresuradamente atravesaba el edificio hacía el antiguo lugar donde se ubicaban las caballerizas. Una visión casi quimérica en un edificio con tradición de encantado en las cercanías de nuestro Colegio “Julio César”.

Cercano también se encuentra una emblemática torre sevillana, con una tradición legendaria en la ciudad, hablamos de la “Torre de Don Fadrique”, una torre que según cuenta la leyenda escondió los amores del infante y para los conocedores de su arquitectura estaríamos frente a “El Atanor del Infante” , precisamente el título de la obra de Pedro Mora Piris en la que nos cuenta como la misma sería algo más que una atalaya y en su interior, en su geometría, se escondería un saber oculto y simbólico. No en vano, Don Fadrique fue un viajero que compartió experiencias con su tío Federico II de Italia, al que le gustaban todos los temas relacionados con la magia y el esoterismo.

Construida hacia 1252, cuando las torres simbolizaban la elevación espiritual, era el cordón umbilical entre lo divino y lo humano, entre el cielo y la tierra. En su interior, con todo su saber oculto, sólo visible a aquellos que sabían su código, se experimentaba un cambio interior, una metamorfosis… Pero esa es otra historia…

También habría que volver la mirada hacia el mismo colegio y hacia aquellos alumnos que afirman haber realizado experiencias esotéricas en su interior sin tener en cuenta las futuras repercusiones, por que en su interior los jóvenes en busca de lo oculto, de lo misterioso han realizado, en alguna secreta ocasión, sesiones del mal llamado juego de la ouija invocando espíritus o entes del más allá, se han realizado experiencias psicofónicas e incluso se ha tratado de realizar pruebas de escritura automática don suerte dispar. Sea como fuere una íntima relación manifiesta entre los fenómenos vividos en su interior y la búsqueda de lo desconocido por parte de sus principales implicados.

El centro se vio envuelto a finales del año 1999 en una turbia e intrigante trama… Así lo publicaba el 4 de Diciembre el diario “El Mundo”, en local, firmando dicho artículo el periodista Ignacio Salvador. En él se denunciaba que los alumnos de BUP y ESO recibían extrañas clases por parte del director del centro, D.Antonio Egea, en las que, entre otras cosas y según publicaba “El Mundo”, se afirmaba que “el anticristo es Nietzsche, los homosexuales y prostitutas deben ser quemados como herejes, las niñas deben asistir a clase con la falda lo más corta posible, y la Virgen María tuvo a su hijo inspirada por un extraterrestre” dentro de las clases de Religión y Filosofía… Así, al menos lo comunicó el presidente de la Asociación de Padres D.Salvador Álvarez añadiendo:”el colegio va a arder”… D. Joaquín Egea, director del prestigioso colegio “El Buen Pastor”, perteneciente a la misma sociedad dudo de que se impartieran tales afirmaciones como materias educativas calificándolas de “locuras”.

Con tales antecedentes y fenómenos en el interior del colegio, hoy día, en la actualidad, son muchos los alumnos que siguen manifestando sus experiencias paranormales en el interior del centro educativo y su miedo diario a dar clases en el mismo, teniendo la certeza que se encuentran acompañados por algo de un más allá , de ese otro lado ignoto, que les acompaña y atemoriza, que los persigue y acosa, que les llena de pavor y turbia la tranquila existencia unos estudiantes cuyo primer deber es la adquisición de Conocimientos para una futura preparación teniendo como marco para ello el ambiente hostil que les ha preparado una fuerza de otro mundo, desconocida, que ha tomado como epicentro para sus manifestaciones terroríficas al Colegio “Julio César”.


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