HAARP: ¿una experiencia en España?

Todo esto nos sirve de argumento para explicar ahora un extraño fenómeno atmosférico que tuvo lugar en Melilla, y del cual se hicieron eco varios medios de comunicación, aunque nosotros haremos referencia a uno de ellos, concrétateme al diario El País en 2001.

 

En aquel verano, un fenómeno atmosférico calificado como poltergeist atmosférico mantuvo en jaque a los expertos en meteorología e incluso al aeropuerto de esta ciudad. Sobre las 8:30 horas de la mañana, la temperatura pasó súbitamente en tan sólo cinco minutos de los 23 grados centígrados… ¡a los 41! Dicho fenómeno duró unos quince interminables minutos. El observatorio meteorológico de la cuidad trató de buscar una definición a tal fenómeno, pero sólo pudieron asegurar que era similar a un tornado. Es más, el jefe del observatorio, José Luis Suárez, explicó al citado diario que es de muy difícil previsión, aunque se produjo en dos ocasiones durante aquella mañana. Compañeros suyos entrevistados aseguraron que “en los 30 años de servicio, jamás he visto un fenómeno de este tipo”.

 

Noticia “ElPaís.com”

Diario “El País” por Toñi Ramos – Melilla


Melilla se convirtió ayer por unos minutos en un gran horno al aire libre debido a un fenómeno meteorológico insólito. A las 8.24, la temperatura subió 17 grados en sólo cinco minutos: de los 24 a los 41 grados. Por fortuna, en el siguiente cuarto de hora la temperatura volvió a sus cauces. Pero, para colmo, a las diez de la mañana volvió a darse una versión más moderada del mismo poltergeist meteorológico, esta vez con un calentamiento súbito de sólo 15 grados.

‘Los árboles de la calle empezaron a moverse como si se tratase de un vendaval ardiendo’

 

Encontrarse por la mañana con 24 grados es lo normal en la ciudad. Lo que no es normal es lo que vivió Gerardo: ‘Era como si te persiguieran con un secador de pelo encendido a máxima potencia.’ El viento soplaba a más de 70 kilómetros por hora, extremadamente reseco, con una humedad de menos del 20%, cuando lo normal en Melilla es que supere el 60%.


En el caso de que el calentón hubiera durado más tiempo, hubiera podido producir graves efectos sobre personas con problemas respiratorios, según fuentes médicas. La gran temperatura y sequedad del aire provocó que María, que padece asma, tuviera que ‘meter la cabeza bajo el grifo’ en el momento de mayor embate. María, como todos los melillenses, pedía ayer una explicación.


Manuel de Castro, profesor de Geofísica y Meteorología de la Universidad Complutense, define el fenómeno como algo ‘rarísimo, aunque no extraterrestre’. La onda orográfica, que así se llama la causa del doble sofocón, fue ‘bellísima, digna de estudio’. La turbulencia generada por el viento procedente del desierto, al pasar por las montañas que rodean Melilla, degeneró en una gran onda, similar a una ola del mar, que ‘rompió’ contra la ciudad autónoma.


‘En 30 años no se había registrado algo así’, explicó Luis Suárez, director del Centro Meteorológico de Melilla. Y aunque el Centro Nacional de Meteorología no había terminado ayer su análisis de la situación, Francisco Sánchez Gallardo, director del Centro Meteorológico de Andalucía Oriental y Melilla, consideraba ayer probable que el fenómeno se debiera a esa onda postulada por De Castro. Este tipo de onda, coinciden ambos científicos, es imposible de predecir.


A 1.000 metros de altura, el aire estaba a 32 o 33 grados. Al descender la onda hasta el nivel del mar, ese aire se comprimió por el aumento de la presión atmosférica y se calentó a un ritmo de un grado cada cien metros. El resultado fue que la ola rompió en Melilla a más de 40 grados.


A la hora del extraño fenómeno, un buque de la compañía Trasmediterránea procedente de la Península llegaba a la entrada del puerto. El estado del mar era tal -llegó a ‘fuerte marejada’-, que se necesitó la ayuda de un barco remolcador para facilitar el atraque y la salida del pasaje.


Ana Reina, al asomarse desde su ventana a la playa de la ciudad, vio ‘el mar embravecido, como ni siquiera en invierno suele verse’. La visibilidad se había reducido a sólo un kilómetro de radio.


El fuerte viento y el calor sofocante pillaron de improviso a los viandantes. Julio Montero, que estaba de obras en su bar, cuenta: ‘Los árboles de la calle empezaron a moverse como si se tratase de un vendaval, y cuando me asomé me pegó una bofetada de aire ardiendo’.


A mediodía, el viento cambió a poniente, trajo con él la calma y despejó las nubes que se condensaban sobre la ciudad. Por lo demás, sólo se dio un pequeño retraso en la llegada de un vuelo a la ciudad debido a la poca visibilidad sobre el aeropuerto.


Sirva como pobre consuelo para los melillenses que el domingo 75 personas resultaron heridas en la región montañosa de Assyr, en el sur de Arabia Saudí, por una causa absolutamente insólita en el verano de ese país: una tormenta de nieve. Ningún científico se atreve a relacionar estos sucesos con el cambio climático, pero bienvenido sea el resucitado Protocolo de Kioto
”.

 

No sólo se quedó en la subida de temperatura tan extraña, sino que también le acompañó una bajada de la humedad desde el 80% hasta el 20%, cosa aun más extraña si cabe. Además, el viento se incrementó y cambió de dirección, de levante flojo a componente sur y rachas de unos 70 kilómetros a la hora. Se escapaba de todo control y explicación.

 

Como hemos dicho, el citado fenómeno se repitió una vez más, sobre las 10 de la mañana pero, esta vez, la temperatura “sólo” se elevó unos 16 grados, hasta los 39. Precisamente (qué casualidad) también durante quince minutos y, otra casualidad, los vientos cambiaron y soplaron a rachas de unos 73 kilómetros a la hora. A este fenómeno, se le sumó otro que no apareció la primera vez, y fue un aumento de la nubosidad, llegando a ser baja, y caer un chaparrón poco importante durante unos minutos. Luego, normalidad absoluta.

 

Como podrá comprobar el lector si investiga un poco, este fenómeno todavía no tiene explicación, ni ha ocurrido en muchos lugares en el mundo. El señor Suárez en la misma entrevista, aclaró que los hechos estaban siendo sometidos a estudio y que “es tan extraño, que puede que nunca se conozca la respuesta”. Lo que si hemos de destacar es que tuvo una repercusión sobre los animales, que los alteró, y sobre las personas aunque no de efectos graves. Estos podrían haberlo sido si el fenómeno se hubiera prolongado por más tiempo, pudiendo provocar problemas respiratorios y/o alteraciones físicas y psíquicas. Como dijimos anteriormente, también provocó cambios en la línea marítima que cubre Málaga y Melilla, además de afectar las operaciones de vuelo en el aeropuerto, impidiendo el aterrizaje de un vuelo procedente de la península que realizaba las maniobras de aterrizaje en esos momentos, según informaciones que pudo recoger la Cadena Ser.

 

Y como es preceptivo, debemos encontrarle una explicación o relación con otros casos que podamos conocer y argumentar. Varios investigadores apuntan a la idea de que el causante que está detrás de tales efectos, puede ser ni más ni menos que el proyecto HAARP, el cual para situar al lector, debemos explicar al menos resumidamente.

 

Estas siglas son las de HIGH FREQUENCY ACTIVE AURORAL RESEARCH PROGRAM (Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia), que tiene su sede en Alaska. Se supone que forma parte de una investigación científica por la cual buscan el estudio de la ionosfera, y lo componen la instalación de unas 180 antenas las cuales producen un billón de ondas de radio de alta frecuencia, que interactúa al parecer con lo que denominan “electrojets aureales”.

 

Estos impulsos estimulan la ionosfera creando ondas que pueden recorrer grandes distancias a través de la atmósfera inferior, penetrando dentro de la tierra y detectando así instalaciones subterráneas. HAARP al parecer interactúa con un tipo de electricidad que está flotando alrededor de la tierra (los eletrojets aureales), provocando en estos la generación de ondas de baja y ultra baja frecuencia, que son aprovechadas para el fin antes descrito. Lo que ocurre que, como efecto secundario, esta emanación es capaz de cambiar también las condiciones atmosféricas y climáticas, llegando no sólo a dificultar las transmisiones telefónicas vía cable, sino también animales…, y personas.

 

Al parecer lo logran dirigiendo tal haz de ondas hacia un lugar concreto, alterando mediante esa cantidad de energía emanada las condiciones climáticas circundantes e, incluso, llegando a provocar cambios en las ondas cerebrales que pueden llegar a ser graves. No debemos olvidar que dicho proyecto se encuentra financiado por el ejército y la marina de los EEUU.

 

Pero, ¿Cómo puede afectar mentalmente? Esto lo podemos explicar si entendemos el funcionamiento de las “ondas Schumann”. Tales ondas fueron descubiertas por O.W. Schumann, y comprobó que el efecto de resonancia del sistema tierra-aire-ionosfera generan unas ondas con una frecuencia de unos 7,8 Hz, o sea, similar a la frecuencia mental en estado consciente, por la cual, es posible la vida.

 

Comprobó que, si una persona era aislada en un bunker totalmente (incluso de emanaciones energéticas), al no existir tal influencia, al poco tiempo mostraba problemas físico-mentales, como subida de tensión, dolores de cabeza, etc., que desaparecían cuando se generaban estas ondas de forma artificial. De hecho, la NASA tiene en su transbordador un generador de este tipo de ondas para los viajes espaciales, alargándolos así sin que sufran consecuencias que antes sufrían ante la ausencia de estas ondas en el espacio exterior los astronautas.

Los efectos nocivos de tales emanaciones energéticas han sido recogidos por el Comité del Parlamento Europeo de Política de Relaciones Exteriores, Seguridad y Defensa, mediante un informe de la Señora Maj Britt Theorin, miembro del Parlamento Europeo por Suecia. En tal resolución, se cita textualmente:

 

“Moción para la Resolución sometida por el Comité al Parlamento Europeo:

 

Considera al HAARP… en virtud de su profundo impacto sobre el medio ambiente como una inquietud global y apela a que un cuerpo internacional independiente examine sus implicaciones legales, ecológicas y éticas…; El Comité lamenta la repetida negativa de la Administración de los Estados Unidos… a prestar evidencia a la audiencia pública sobre los riesgos medioambientales y públicos del programa HAARP.”

 

Con todo esto, y con la posibilidad manifiesta de, poder dirigir esa emisión hacia un lugar concreto para, como “efecto secundario” cambiar el clima o poder influir sobre las personas, ¿por qué no pensar, a tenor de los acontecimientos, que Melilla sufriera una “prueba” de este sistema? Los datos sobre la rareza del fenómeno así pueden avalarlo, y personalmente, creo que hay suficientes “papeletas” para que esto sea posible.

 


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