¿Que ocurre realmente en el Palacio de Linares?

Se trata de un magnífico ejemplo de estructura palaciega del siglo XIX, que muestra un vestíbulo ovalado con una elegante y rica escalera con doble derrama, diseñada por Jerónimo Suñol y realizada en mármol de Carrara. Su salón principal presenta una brillantísima decoración barroca y el palacio, convertido desde 1992 en la Casa de América, presenta numerosos salones y salas, 17 chimeneas e incluso un anfiteatro, denominadas cada una de estas estancias con el nombre de un insigne escritor hispanoamericano: Cortázar, Gabriela Mistral, Miguel Ángel Asturias…

Esta joya arquitectónica del XIX presenta varias anécdotas y curiosidades: algunos de los frescos del palacio fueron pintados por el hermano de Gustavo Adofo Bécquer, Valeriano, siendo éste ayudado por el poeta. Además allí se rodó la película de Berlanga “Patrimonio Nacional”. Pero la historia por la que es más conocida a nivel popular es por la leyenda misteriosa que le rodea.

En mayo de 1990 este rico palacio que se encuentra junto a la estatua de La Cibeles, estaba en boca de toda España, pues se decía que presentaba muchos fenómenos extraños, como voces angustiosas -registradas en psicofonías-, ruidos inesperados o imágenes inexplicables. Según los expertos en fenómenos paranormales, estos extraños sucesos estaban originados por los espíritus de los antiguos habitantes de la mansión.

En dicha fecha, mayo de 1990, se empieza a hacer obras en el Palacio para acondicionarlo como futura sede de la Casa de América, destinada a fomentar la cultura hispanoamericana. A partir de entonces, no son pocos los guardas jurados, obreros y albañiles que aseguran haber oído pisadas, ruidos y voces extrañas que dicen frases tales como: “Yo tuve una hija”, “Mi hija Raimunda… nunca oí decir mamá”, “Mamá… yo no tengo mamá”, o “”¡Fuera… no, aquí no!”. Las dos primeras frases se atribuyeron a Raimunda de Osorio, la siguiente a su hija Raimundita, y la última, al Marqués de Linares. Éste era José de Murga, un rico financiero que prestó su ayuda al rey Amadeo de Saboya, y por ello le fue otorgado el Marquesado de Linares. El solar le costó quinientas mil pesetas de la época, y las obras duraron desde 1874 hasta 1890.

Pero… ¿quiénes eran estos personajes y por qué dicen supuestamente esas frases?
En 1884 los Marqueses de Linares comenzaron a vivir en el lujoso edificio, aunque las obras de decoración interior en las plantas principal y alta no habían concluido, por lo que decidieron instalarse en la planta baja. Según cuenta la leyenda, el marqués José de Murga se había casado con su propia hermana, hija de una cigarrera que había despertado años atrás la pasión del padre del marqués, Mateo de Murga. De las relaciones entre ambos había nacido la niña Raimunda Osorio.

Casualmente, Raimunda y José se conocieron y enamoraron. Esta relación levantó las iras del padre, que en una carta dirigida a su hijo que por entonces había sido enviado a Londres para enfríar ese amor, explicaba la relación consanguínea entre ambos amantes, pero nunca llegó a enviársela. Una vez fallecido el padre, José y Raimunda se casaron y concibieron una niña. Para aquel entonces, José descubrió la carta y supo la terrible verdad. Según dos versiones distintas, la niña, Raimundita, o bien fue asesinada al nacer o bien, para salvaguardar el buen nombre de la casa, entregada al hospicio y cambiado su nombre al de María Rosales. En el testamento José de Murga y su esposa, declararon no tener hijos ni probabilidad de tenerlos.

“¡Mamá, mamá!…¡Nunca oí decir mamá!”. “¡Yo también estoy aquí!”. “Mi hija Raimunda… nunca oí decir mamá”. “¡Asesinos, asesinos!”. “Estamos aquí para la eternidad”. Son algunas de las frases que supuestamente están recogidas en las psicofonías registradas en mayo del 90. En esa época, una mujer que se denominó doctora en psicología y psiquiatra, Carmen Sánchez de Castro, había realizado una serie de grabaciones porque desde un año antes, cuando realizaba unos estudios históricos en el palacio, tenía extrañas experiencias.

El primer día que llegó acompañada de un grupo de historiadores y arquitectos, dijo que oyó unos acordes de órgano, que las paredes temblaban, y que todo se movía. Esta experiencia la llevó a realizar grabaciones por el palacio que dieron como supuesto resultado las psicofonías que se hicieron famosas en toda España en un tiempo récord. Además pidio la ayuda del grupo Hepta, una comisión de investigadores paranormales. Una vez concluidos los estudios, se hicieron llegar al Ayuntamiento madrileño.

Pero al parecer, el 4 de junio de 1990 la Policía Nacional detuvo a la mujer por presunta falsificación de cheques, y a la vez se descubrió que tenía pendiente una orden de búsqueda y captura desde hacía diez años. Se confirmó que no estaba colegiada ni en Psicología ni en Psiquiatría.

A pesar del supuesto fraude de Carmen Sánchez, muchas personas insisten en que el Palacio presenta un halo extraño de misterio. Por un lado, informes de analistas de lo paranormal y parapsicólogos que estuvieron investigando con técnicas de radioestesia, medidas de campos electromagnéticos, obtención de psicofonías en una cámara de Faraday o barridos fotográficos, afirmaban algo fehaciente: bajo el palacio existían unas corrientes subterráneas, y ya dentro de él se advertían alteraciones de los campos magnéticos. Además, unas formas luminosas se habían captado en una decena de fotos.

En esa época, uno de los guardias de seguridad llevaba varios días oyendo historias de supuestos fantasmas a sus compañeros. Una noche de ronda, una extraña sombra atravesó la pared delante de él y disparó. Durante muchos meses el impacto de la bala se quedó como testigo del miedo que pasaron aquellos que tuvieron que trabajar allí de noche en esa etapa. Y es que muchos pensaban y piensan, hoy aún, que el Palacio de Linares esconde algo misterioso.


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