Los zombies y el vudú

La duda está en si los brujos del vudú poseen en realidad el poder de reanimar los cuerpos recién fallecidos, o si bien esta noción de zombie no es más que autosugestión de aquellos que practican el vudú y sus rituales. Éstos combinan diferentes aspectos de la religión y la magia africanas junto a otros elementos que tienen relación con el catolicismo y el ocultismo de Occidente. En el primer caso, si es cierto que los brujos del vudú tienen ese poder increíble, es porque se recurre a una serpiente con funciones de diosa para que dé vida al zombie respondiendo a lo que le marca el brujo, que se convierte automáticamente en dueño del cadáver.

El vudú tiene un origen bastante antiguo. Pero probablemente uno de sus papeles más fundamentales los jugó durante la expulsión de los franceses a cargo de los haitianos, en 1791. Ya se llevaban dos años de revuelta cuando un hombre llamado Boukman, procedente de Jamaica y mitad sacerdote, mitad brujo, ayudó a aquellos que querían liberarse de los 40.000 franceses que dominaban Haití, mitad de la isla La Española y colindante con República Dominicana.

El 14 de agosto de ese año, Boukman hizo que los que querían secundar la revuelta se agruparan en medio de la selva, en un sitio inhóspito y perdido. Allí sacrificó un cerdo y pidió a sus seguidores que bebieran su sangre caliente. Tras hacer esto, se vivió una atmósfera salvaje de borrachera y desenfreno, tras lo cual de nuevo los hombres y mujeres que habían seguido a Boukman desaparecieron en la selva. Pasados unos días, el destrozo en la isla fue muy significativo, pues la mayoría de las plantaciones habían sido arrasadas y sus propietarios habían sido asesinados. Aunque algunos franceses resistieron hasta doce y trece años, finalmente admitieron su derrota: bajo el liderazgo de Tourssaint L’Ouverture quedó constituida la república de la parte oriental de la isla, patria del vudú y de los zombies.

El bokor es un brujo diabólico que es quien saca de su tumba un cadáver recién enterrado, y a quien da vida mediante unos conjuros, convirtiéndolo así en zombie. Éste es un cadáver viviente, pues cumple con prácticamente todas las funciones corporales, como respirar, comer, hablar, etc., pero no es capaz de recordar quién es, ni detalles de su vida anterior, y no sabe realmente qué hace. Los signos más característicos de los zombies son su forma de dar bandazos caminando, una mirada fría y desencajada, hablar con voz nasal y realizar las tareas de forma mecánica.

Como todos los habitantes de Haití temen que a sus familiares fallecidos puedan sacarlos de sus tumbas para convertirlos en zombies, o bien recubren las fosas con grandes y pesadas losas, o bien los entierran junto a caminos o carreteras frecuentados, para que los bokor no se atrevan a acercarse. Otras opciones son las de enterrarlos en los patios de las casas, o esperar varios días junto a la tumba, hasta que el cuerpo se haya descompuesto y ya no sirva para los propósitos del bokor. También ocurre que se prefiere “rematar” al cadáver, bien mutilándole o inyectándole veneno, para que así no pueda servir como zombie. Incluso algunos de estos cadáveres son enterrados con un cuchillo o navaja para que puedan defenderse, llegado el caso.

Algunos de los casos más conocidos de zombies son el grupo de nueve que trabajaron durante un tiempo como trabajadores en una plantación de azúcar, en 1918, o el de Felicia Félix-Mentor, que falleció en 1907 y apareció vagabundeando en 1936, sin poder hablar y con la mirada totalmente perdida. Tanto su padre como su hermano la reconocieron al momento. No había duda de que, sorprendentemente, era la muchacha que había fallecido 29 años atrás.


Etiquetas:

Deja un comentario.