El Cronovisor: más allá de los sueños…

El diario italiano “Domenica della Corriere” en 1972 publicaba la noticia en la que el padre Ernetti manifestaba haber logrado ,mediante una máquina, imágenes del pasado. El padre afirmaba que el proyecto tuvo éxito y que incluso había llegado a ver la destrucción de Sodoma y Gomorra así como la determinación exacta de las últimas palabras de Cristo en la Cruz… El Papa Pío XII estuvo informado puntualmente de toda la evolución de estos sacerdotes-científicos. Varios investigadores entre ellos el Dr. Senkoswki realizaron una entrevista personal con el padre Ernetti el cual ratificó todo lo dicho.

A mediados de los años 40 se desarrolló la máquina teniendo como eje de su funcionamiento la recuperación de la energía que forman las ondas sonoras y visibles y recomponer la escenas que formaron en su día… Entre los “logros” del equipo de Pellegrino Ernetti se encontraba la recomposición del texto original de “Las tablas de la Ley” con el que bajó Moisés o la también recomposición de “Thyestes” de Quinto Ennio. Algún tiempo después las autoridades vaticanas exigieron silencio al padre Ernetti y a su equipo. En 1994 el benedictino fallecía llevándose a la tumba su secreto. De su máquina sólo se supo su nombre: “Cronovisor” y que lo formaban unas antenas de una aleación extraña ,un aparato que permitía oriendar las antenas “al pasado” y los sistemas de grabación…nada más.

De la imagen poco se volvió a saber pero a todos les quedaba la sospecha de que realmente la tan proclamada real y “única“ imagen de Cristo se trataba solamente de una talla o ícono de naturaleza y obra humana. A la luz de la imagen se llevó a consulta a expertos en Arte y Bellas Artes de la Universidad de Sevilla, los resultados del análisis de la supuesta imagen son los siguientes:

· Caracteres o rasgos acaramelados por exceso de suavidad, propio de los íconos de mediados del siglo XIX.

· Pocas o inexistentes huellas del martirio a la que fue sometido Cristo.

· El rostro denota una perfección manifiesta en busca de una belleza idealizada.

· Perfección en las líneas: ojos grandes ,boca entreabierta definida y dibujada, nariz equilibrada, pelo bien dispuesto y casi ordenado propio en las recreaciones de rostros celestiales.

· Inexistencia de arrugas o pliegues de la piel.

· Resplandece el rostro de forma limpia libre de cualquier otro tipo de estorbo.

· No tiene naturalidad y ofrece verosimilitud.

Si resumimos todos estos puntos tenemos como resultado que la imagen “captada” por el Cronovisor es una interpretación idealizada de la naturaleza del hombre donde lo que se pretende es resaltar lo sobrenatural a través de recursos representativos. El rostro no es realista, es muy previsible. Probablemente y por sus características se trate de una obra del siglo XIX.

Todo parece apuntar a que la imagen captada por el Cronovisor no es más que una estampa devota de mediados del siglo XIX que hábilmente y encubierta por el halo de misterio que siempre infunde la Iglesia y los secretos vaticano-papales han vuelto a crear un leyenda urbana en donde no hay más que la bella historia de un sueño que por el momento no se puede hacer realidad.


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