El enigmático final del Soyuz XI



Después de pasar veinticuatro días y nueve horas en el espacio, los tres cosmonautas volvían a la tierra sin novedad. Inexplicablemente, cuando se abrió la puerta de la cabina espacial, se descubrieron los tres cuerpos sin vida. Esto causó el asombro general. En efecto el vuelo de la estación Salyut, desarrollado en perfectas condiciones, permitió batir la marca de permanencia en el espacio.

Según se precisó por la orientación de la cápsula, el sistema de frenado se puso en marcha y funcionó el tiempo previsto. Una vez terminado su trabajo el sistema de frenado, cesó la comunicación con los tripulantes. El sistema de paracaídas funcionó también a la perfección y los motores de aterrizaje se pusieron en marcha inmediatamente antes de que el vehículo tomara contacto con el suelo.


Entonces, ¿en qué momento se produjo el fallo técnico o psicológico que causó el drama?.

Soyuz 11

Las estaciones de escucha del ejército norteamericano dieron valiosas precisiones. Según parece, todas las comunicaciones entre la cápsula y la tierra se interrumpieron siete minutos después de iniciarse la operación de frenado con retrocohetes, o sea, dos minutos después de terminar esta operación, que duró cinco minutos. En ese momento cesaron repentinamente. El accidente se produciría, poco más o menos, en el momento de soltar el compartimiento orbital de máquinas.
Esto demostraría que se produjo a causa de una descompresión de la cápsula. Por tanto, la muerte de los tres hombres no se debería a su prolongada exposición al estado de ingravidez, como se indicó por parte del equipo médico de los astronautas.

Pero el último diálogo entre los cosmonautas y la Tierra da motivos para pensar en otra posible hipótesis.

“Aquí Yantar – dijo Dobrovolski – todo va perfectamente a bordo. Estamos en plena forma. Preparados para el aterrizaje. Ya veo la estación. Brilla el sol.”

“Hasta ahora Yantar – respondió el control en la Tierra – Pronto nos veremos en la Patria.
“Inicio maniobra de orientación”.

Según todas las apariencias, estas fueron las últimas palabras registradas. Si hubo algo más, las autoridades soviéticas no quisieron revelarlo. No obstante subsiste un misterio, aún cuando un fallo técnico determinara una descompresión de la cápsula. El examen de la cabina demostró “que no presentaba ningún defecto de estructura”, y que solo la pérdida de una juntura del sistema de cierre hermético pudo provocar la catástrofe.
Un fallo como éste condenaba a los cosmonautas sin posibilidad de escape. Entonces ¿es que no se había previsto nada? Sin traje espacial, sin escafandra, deberían de estar mucho más protegidos contra ese tipo de accidentes. Ahora bien, no era así.
Por otra parte durante el vuelo debería de haberse registrado un descenso de la presión, como ocurrió en el Apolo XIII, en el que fue detectada inmediatamente una explosión en el compartimiento de máquinas.

Los restos de los cosmonautas son recogidos por el personal sanitario

En conclusión: tuvo que tratarse de un fallo técnico completamente imprevisible y debido, tal vez, a un fenómeno “exterior” a la cabina, que debió surgir como un relámpago durante el regreso a la tierra. Esto explicaría el aspecto sereno de los tres cosmonautas frente a sus mandos y sus rasgos, que se hallaban abotagados e irreconocibles. Una repentina descompresión suele provocar una hinchazón instantánea en la envoltura epidérmica humana, la cual vuelve a la normalidad cuando lo hace asimismo la presión. Aún así los rasgos siguen mostrando huellas del fenómeno, las ligeras inflamaciones que pudo observar en los cadáveres el público moscovita que desfiló ante ellos.


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