El inquietante bloque de Cascajal

Conforme pasó el tiempo, un grupo de geológos determinó la antigüedad de la piedra, de unos 2900 años, y tanto éste como otros datos fueron hechos públicos en el Congreso Mexicano de Arqueología celebrado en 2002. A partir de la celebración del mismo, se iniciaron los trabajos conjuntos con investigadores de diversas universidades extranjeras, con el fin de descifrar la extraña escritura que aparecía en el bloque pétreo.

Pasaron los años y se acrecentaban las críticas de aquellos que no consideraban a los olmecas como una civilización ya que no había pruebas de que tuvieran escritura. Pero esto cambió en 2006, cuando un grupo de arqueólogos mexicanos identificó aquellos extraños símbolos aparecidos en la piedra de Cascajal con lo que parecía ser el sistema de escritura más antigua de América.

La cultura olmeca nunca ha tenido mucho que ver con el resto de conceptos de las civilizaciones americanas, como los mayas o los aztecas. Ha sido una cultura desconocida, extraña, inquietante y bastante original, probablemente con raíces en el África Negra, algo que se intuye por las cabezas colosales olmecas descubiertas. Se trata de los magníficos bustos de unos hombres de labios gruesos y nariz ancha, de aspecto etíope, y que vienen a ser retratos en piedra de sus antepasados.

Durante la década de los años veinte, tuvieron lugar numerosos descubrimientos de piezas de jade, nichos y más cabezas colosales que corroboraban que los olmecas habían sido una sociedad muy organizada y bastante compleja, y que no se podía encuadrar en el orden cronológico que se había establecido hasta ese momento. Análisis realizados con la técnica del Carbono 14 estimaron una edad de más de 3000 años en algunas de las piezas descubiertas, con lo que se demostró que este pueblo estaba mucho más avanzado que otros de Mesoamérica.
La piedra mide 21 cm. de ancho, 36 de largo y tiene unos 13 cm. de espesor, y el texto de la escritura lo componen 28 símbolos distintos, pero como se repiten algunos de ellos hay 62 inscripciones. En estos símbolos se pueden ver peces, insectos, maíz, etc., es decir, que la naturaleza está muy presente. Los arqueólogos no han logrado descifrar qué pone exactamente, aunque intuyen que probablemente la piedra sirviera como una hoja de los gobernantes para anunciar algo, o sea un registro para recaudar tributos. También sostienen que puede tratarse de una simple lista de productos, entre ellos miel, pues aparece una pequeña abeja en varias ocasiones.
Los investigadores sostienen que el bloque de Cascajal, de 12 kg. de peso, fue pulido, tallado y borrado varias veces, lo cual, al no tener precedentes, es algo insólito y cargado de misterio. Eso sí, una conclusión parece clara: se trataría de la primera escritura aparecida en el Nuevo Continente.


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