El misterio de la tumba de Atila, el rey de los Hunos

Así Atila no tenía clemencia de sus enemigos ni de los pueblos que conquistaba… Se le llamaba “el azote de Dios”.

Nació en la localidad rumana de Panonia en el 395 d.C., y su garra y empuje lo hicieron merecedor de ser coronado emperador en el año 440 d.C. Así, con tal determinación fue barriendo a todos los pueblos que encontró a su paso hasta llegar a las puertas del corazón del Imperio, a las puertas de Roma y allí se detuvo.

Los sorprendidos romanos, desarbolados, no sabía como reaccionar y sólo les quedaba realizar ofrendas y rezar para que Atila no terminase con ellos.

Atila no atacó, se estuvo acampado allí, frente a Roma, sus generales estaban impacientes por atacar, pero Atila no mostraba deseos de conquistar la ciudad eterna. Atila celebró durante semanas sus conquistas con todo tipo de banquetes…, y excesos, mujeres y hombres…

Así una noche tomaba esposa, Ildico, hija de uno de los líderes locales conquistados. La noche de los esponsales Atila estaba especialmente jovial, bebió en exceso, y durante las semanas anteriores no se había encontrado bien preocupando su estado a sus generales conocedores del precario estado de salud en el que se encontraba el caudillo.

Al entrar en la tienda donde esperaba Ildico el rey de los hunos comenzó a sangrar por la boca y la nariz… Abundantemente,… tanto que Ildico pidió ayuda a los generales de campo quién tomaron aquella petición de ayuda por un lado más sexual. Pero los alaridos de Ildico hicieron que dos de ellos entraron en la tienda y encontraron en el suelo ahogado en su sangre el cadáver de Atila… Era demasiado tarde…

A Ildico se le perdonó la vida por que no había causado mal a Atila, era algo que se veía venir.

Comenzaron lo preparativos para esconder su cuerpo, iba en tres ataúdes: uno de hierro, otro de plata y el último de oro macizo. Su cuerpo fue llevado a un lugar secreto por algunos guerreros de su guardia personal… Y su último lugar de descanso fue un secreto total. Aquellos que llevaron el cuerpo de Atila a ese lugar eligieron suicidarse para jamás desvelar su ubicación.

Hay expertos que afirman que el cuerpo de Atila fue llevado a su lugar de nacimiento para allí, según la tradición ser enterrado…

La contra la encontramos en los pueblos conquistados quienes hicieron tocar las campanas en señal de alegría.

Los Hunos, al no tener a su caudillo comenzaron a pugnar por el imperio de Atila que pronto se vería desarbolado por los intereses de sus generales. Los acuerdos con otros pueblos quedaron rotos y comenzaron las guerras internas. Duras luchas internas.

En pocos años el imperio de Atila era sólo un recuerdo… Como recuerdo y misterio es el lugar de reposo del temible Atila, rey de los Hunos, “el azote de Dios”.


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