Las apariciones de Garabandal

Pero las niñas quisieron regresar a buscar aquella misteriosa imagen, en aquella segunda aparición cayeron en éxtasis, sus cuerpos quedaron rígidos como el acero, no sentían dolor pese a clavarse en las rodillas las aristas afiladas de las piedras… Parecían incluso sostenidas por unas manos invisibles que les agarraban la espalda… Aquello era imposible. Las cuatro niñas miraban al mismo lugar, al mismo sitio, estaban sincronizadas pese a no tener contacto visual las unas con las otras… Sus ojos parecían seguir un algo invisible que nadie podía ver.

El 2 de Julio vieron a la Virgen, la describieron como una mujer de facciones alargadas, nariz fina y pequeña boca, alta, con una corona de “luces”… Las cuatro niñas en estado de trance escuchaban y veían exactamente lo mismo.

La popularidad de aquellas apariciones de Garabandal se extendió por toda la comarca y el territorio nacional. Comenzaron a acudir devotos y curiosos, periodistas que inmortalizaron aquellos éxtasis y momentos divinos… Viendo las imágenes uno se conmueve ante las mismas… Las niñas rígidas, mirando extasiadas al mismo punto, casi caídas pero sin perder el equilibrio, sin sentir dolor…

La Iglesia se manifestó en contra de las apariciones, pero el pueblo dio la espalda a la Iglesia y apoyó a las jóvenes.

Se comenzó a estudiar el fenómeno. Mientras estaban en éxtasis se les pinchaba con alfileres sin sentir dolor ni quejarse, andaban de espalda sin tropezar con ningún obstáculo, a gran velocidad…

Los doctores Ricardo Puncernau y Alejandro Gasca afirmaron: “no existe explicación para los que hemos visto en Garabandal”. Pero la Iglesia seguía negando aquel fenómeno.

El obispo de Santander mandó estudiar los fenómenos aparicionistas de Garabandal, era el 26 de Agosto de 1961, se llamaba Doroteo Fernández, y le correspondió dictaminar: “No existe ningún fenómeno milagroso en la localidad de Garabandal”. Eso encendió los ánimos de los habitantes del pequeño pueblo. Pero murió poco tiempo después de negar el fenómeno…

Al morir Doroteo Fernández retoma el caso el nuevo obispo, Beitia Aldazábal, tras abrir y estudiar el caso dictaminó lo mismo que el anterior obispo: “No hay caso aparicionista en Garabandal, todo es perfectamente explicable sin recurrir al milagro”. Beitia Aldazábal moría poco tiempo después de negar el fenómeno… Como el anterior obispo…

El siguiente obispo sería monseñor Puchol, quién tras estudiar las apariciones de Garabandal dijo: “No hay caso sobrenatural en Garabandal. Todo es explicable”. Moría en un accidente poco tiempo después de negar los sucesos de Garabandal…

Parecía que todo era una maldición en torno a aquella autoridad eclesiástica que se atreviera a negar el fenómeno aparicionista…

Pero la polémica se cernió sobre aquel enclave… Una de las niñas, Mª. Dolores, entre sus más allegados dijo que todo había sido un juego, un invento de Conchita… pero más tarde se retractó…

Conchita se fue a vivir a Estados Unidos donde creó el denominado “Garabandal Center”, una organización que reporta pingües beneficios…

En 1995 los seguidores de Conchita se reunieron en la localidad cántabra creyendo que habría un anuncio sobre el fin de los tiempos, “tal y como anunció la Virgen”… Pero Conchita negó que ese día fuera a llegar el fin… Como de hecho jamás llegó.

Con las brumas de la polémica algo si parece claro: las apariciones de Garabandal de 1961 parece que contenían un germen, un pozo de verdad, el resto todo fueron fuegos de artificios… Labor de todos es saber separar la realidad de la ficción para poder afirmar que la Virgen se apareció en 1961 en una pequeña localidad llamada Garabandal.


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