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¿Que ocurrio en el “Mary Celeste”?

Una de las historias más desconcertantes del mundo de la navegación es la del navío Mary Celeste, cuya tripulación desapareció súbitamente a finales de 1872 y aun hoy, en pleno siglo XXI, se desconoce qué ocurrió exactamente.

El 5 de diciembre de ese año, el vigía del navío británico Deo Gratia se dio cuenta de que había un barco en las proximidades que parecía presentar algún problema. Por tanto, tres tripulantes del barco remaron en chalupa hasta el Mary Celeste. Subieron a él y una vez en cubierta, se dieron cuenta de que no se oía absolutamente nada. El navío fue registrado de arriba abajo y aunque fue encontrado sin ningún daño ni desperfecto, faltaba algo fundamental: su tripulación. Y es que no había nadie dentro: todos habían desaparecido sin dejar rastro.

El Mary Celeste, un barco que con el tiempo sería conocido como un navío gafe, fue construido en Nueva Escocia en 1860. Botado en 1861, su primer nombre fue el de Amazon. Al poco tiempo, falleció su primer capitán, y algo despés, el barco sufrió importantes daños en el casco y estando en los astilleros para ser reparado, se profujo un incendio que dañó al barco y que costó su puesto al nuevo capitán. La leyenda negra del navío comenzaba a tejerse. Una vez que cruzó sin novedad el Altántico por primera vez, el bergantín chocó contra otro que finalmente se hundió. El Amazon tuvo que ser reparado de nuevo y su tercer capitán, despedido.

Justo después de ser reparado y salir a la mar con un cuarto capitán, el barco de nuevo encalló. Después de ser reparado, los propietarios del barco -y tuvo varios- no tuvieron suerte y quebraron, hasta que finalmente llegó a manos de un consorcio de Nueva York. El barco, que había sido agrandado, viajaba ya con bandera norteamericana y había cambiado su nombre por el de Mary Celeste. A principios de octubre de 1872, y atracado en el muelle 44 de Nueva York, el navío se preparaba para emprender otro viaje más, con nueva tripulación y nuevo cargamento, siendo su nuevo capitán Benjamín Spooner Briggs.

El joven Briggs venía de una familia de navegantes, ya que tanto su padre como sus hermanos también lo eran. Estaba casado y tenía dos hijos, niño y niña, cuando el Mary Celeste estaba a punto de emprender este nuevo viaje. Era un hombre fervorosamente religioso, y muy estricto con el uso y el abuso del alcohol, algo que no permitía en su barco, excepto como carga. Era accionista del Mary Celeste.

La tripulación estaba compuesta por siete hombres, además del capitán. Los dos oficiales eran personas rectas y muy responsables de su trabajo, así como el cocinero y los cuatro marineros. Además también embarcó en ese viaje Sarah, la mujer de Brigss, que llevaba a su hijita de dos años, Sophia Mathilda. El hijo mayor, Arthur, no viajó con ellos y se quedó en casa.

El 5 de noviembre de 1872 el Mary Celeste estaba a punto de zarpar con un cargamento de 1.701 barriles de alcohol desnaturalizado que tendría como destino el puerto de Génova, en Italia. Como el mar estaba en mal estado, el capitán Briggs tuvo que ordenar echar el ancla un par de días más hasta que, finalmente, el día 7 el barco se hizo a la mar.

El 5 de diciembre, el navío Deo Gratia, que viajaba a Gibraltar con una carga de keroseno, avistó un barco, el Mary Celeste, con las velas en mal estado y un ligero escoramiento. Por tanto, avisó a sus superiores. El capitán del barco, Morehouse, dio la orden de ir al Mary Celeste por si ocurría algo extraño.

Los marinos que subieron al barco comprobaron que éste estaba desierto. No había nadie. Lo curioso es que el barco se encontraba en perfectas condiciones, con abundante comida y agua dulce. Dejando un poco de lado el tema de las velas, que se encontraban algo deterioradas porque al parecer el barco había sufrido alguna tormenta, resultaba inexplicable que la tripulación hubiera abandonado el barco de aquella manera.

Se habían ido en una yola o pequeña embarcación, pues ésta faltaba, así como se advertía que un trozo de barandilla había sido arrancado para que el bote fuera lanzado al agua. Además faltaban el cronómetro, el sextante y el libro de navegación. Lo que era desconcertante era imaginar por qué se habían ido todos del barco. ¿Qué razones tendría el capitán Brigss para abandonar su barco, una medida realmente desesperada en el mundo de la navegación, arriesgando la vida de su mujer y su niña al meterlas en esa yola poco estable, con el resto de hombres? ¿Qué misterio encerraba el May Celeste?

Según las leyes marítimas internacionales, el capitán Morehouse tenía derecho a una parte del barco y su cargamento, y, aunque en principio no quería aceptarlo, finalmente dijo “sí” a los oficiales del Deo Gratia y ambos barcos pusieron rumbo a Gibraltar.

El fiscal general de Gibraltar, Solly Flood, acusó a la ausente tripulación del Mary Celeste de piratería, y expuso que habían tenido acceso al alcohol de cargamento y habrían matado al capitán y su familia en una especie de orgía alcohólica. Lo que no tuvo en cuenta era que la carga era de alcohol desnaturalizado, que, de haber sido ingerido, hubiera provocado atroces dolores antes de que la persona se hubiera emborrachado. Por tanto se desestimó la teoría.

Otra suposición fue la de que los dos capitantes, Briggs y Morehouse, eran cómplices y tras Briggs matar a su tripulación, harían el papel de que Morehouse encuentra el barco, pide un rescate y ambos se repartirían las ganancias. Pero esta idea también fue desechada. Flood también argumentó que probablemente el capitán Morehouse y su tripulación abordaron al May Celeste y mataron a los tripulantes, teoría que también fue desestimada.

Finalmente, la Corte del Vice-Almirantazgo entregó al capitán una recompensa de 1.700 libras por el rescate, y el Mary Celeste se pudo encaminar a Génova a entregar su carga. Fue finalmente devuelto a su propietario y desde entonces, cambió de manos 17 veces, siempre con historias trágicas detrás de pérdidas de cargamentos y vidas humanas. Es como si una grave maldición hubiera atacado al navío desde que fue botado.

Con el paso de los años, se escribieron muchos relatos y con la llegada del cine incluso se hizo alguna que otra película relatando el extraordinario caso de la desaparición de todos los miembros de la tripulación del Mary Celeste. Incluso, con el fin de ganar fama y notoriedad, hubo quien escribió libros sobre el tema con datos y fotografías totalmente falsos, algo que provocó confusión en algunos medios periodísticos, publicando dichos datos como si realmente fueran ciertos.

La mayoría de las versiones da como cierta la del asesinato de Briggs y sus hombres, pero hubo otras muy fantasiosas, entre ellas las de que un pulpo gigante era quien les había atacado. Pero los defensores de esta extravagante teoría no supieron explicar cómo el pulpo se adueñó de la yola y de los instrumentos del barco que faltaban. Otros decían que la tripulación había sido abducida por un OVNI.

Una teoría más sensata y menos estrafalaria es que la comida y la bebida estarían contaminadas, provocando enfermedades alucinatorias a los marineros que les llevarían a suicidarse lanzándose al vacío. Pero los tripulantes del Deo Gratia que llevaron el Mary Celeste hasta el puerto de Gibraltar consumieron tanto la comida como el agua, y estaban en perfectas condiciones. El armador del barco, Winchester, argumentó que quizá el alcohol desnaturalizado había desprendido gases que explotaron, pero los expertos aseguran que, de ser cierta esta teoría, la deflagración hubiera sido tan grande que el barco se hubiera destrozado. Por tanto, otra teoría que tampoco era válida.

Expertos en meteorología aseguran que el Mary Celeste pudo sufrir las consecuencias de una tromba marina. Dentro de ésta, la presión es muy baja y la diferencia de presión entre la parte inferior del barco y la superior podría hacer que saltaran las tapas de la escotilla. La disminución de la presión podría haber hecho subir el agua de pantoque (parte curvada del forro o carena que une la vertical de los costados con la casi horizontal del fondo del buque), por la popa, y una válvula habría hecho que no volviera inmediatamente a la bodega. Si los marineros midieron el nivel de agua en ese momento, probablemente creyeron que el barco tenía una vía de agua y se estaba hundiendo. El capitán Briggs, sobre todo temiendo por la vida de su mujer y su niña, habría dado la orden de dejar el barco, dándole tiempo a recoger varios instrumentos antes de desalojarlo.

El 16 de mayo de 1873 se informaba en el Daily Albion de Liverpool de que unos pescadores de Asturias habían encontrado dos balsas. En una de ellas, con bandera americana, había un cadáver atado, y en la otra, cinco cuerpos descompuestos. Un asunto que nunca fue investigado y que deja para siempre abierta la sospecha de si eran personas pertenecientes al Mary Celeste.

¿Qué ocurrió en el Mary Celeste en noviembre de 1872? Con toda probabilidad, nunca lo sabremos.


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