El misterio del Valle de las Siete Luminarias


Las leyendas locales hablan de la intervención de los dioses en esta “curiosa” disposición… Sin embargo parece muy difícil que haya sido por la intervención del hombre.

Otro de sus misterios es el hecho que en el cráter de uno de ellos habite un ser legendario –e imaginario- que recibe el nombre de Cham, en otro el llamado Yuriria y que tiene la capacidad de profetizar terremotos, ya que antes de un seísmo en cualquier parte del mundo sus aguas adquieren una tonalidad rojiza… La Ciencia ha explicado este fenómeno con la aparición de unos microorganismos que reaccionan ante las ondas sísmicas subiendo a la superficie de la caldera hoy ocupada por el líquido elemento… Pero…¿y si el terremoto ocurre en las antípodas del globo terráqueo?

Quizás el misterio más insondable que tiene este Valle de las Siete Luminarias se trata de sus gigantes frutas y hortalizas… Lechugas de 90 centímetros de diámetro, cebollas y rábanos de 15 kilogramos de peso…Acelgas de dos metros…¿Cómo es posible?

Los lugareños hablan de fórmulas mágicas, tradicionalmente pasadas de generación en generación desde la época precolombina… En función de las posiciones de las estrellas, de la astrología, del saber maya… Todo ello crea las circunstancias idóneas para hacer crecer de forma tan desmedida estos vegetales.

El misterio comenzaba a inquietar a las multinacionales y al mercado “normal”, y en 1977 el gobierno decidió investigar aquel crecimiento milagroso estableciendo una “competición” entre científicos y campesinos… Los unos con su tecnología, los otros con su viejo conocimiento. El resultado: la cosecha de los científico pesó ocho toneladas, la de los campesinos cien…¡cien toneladas!

Pero pese a que podría haber solucionado problemas de hambre en el mundo las multinacionales se opusieron a su fórmula y fue vetada y condenada… Hoy sólo se practica en el milagroso Valle de las Siete Luminarias con toda su tradición y todos sus misterios.


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