Las calaveras de cristal

Sin embargo el arqueólogo tuvo la indiscreción de mezclar este hallazgo inusual con la Atlántida, el mítico reino perdido, y la comunidad internacional denostó los hallazgos realizados en Belice.

En 1889 un soldado mexicano descubrió otra calavera, como la de Lubaantún, pero con la parte de la mandíbula móvil. El nexo de unión entre ambas es que están talladas, de forma perfecta, en cristal de cuarzo, uno de los cristales más duros (en la escala de Mohs) de la naturaleza.

Se realizaron varios estudios sobre los cráneos de cuarzo, en 1970 la empresa Hewlett-Packard determinó que la calavera de Mitchel-Hedges estaba tallada en una sola pieza sin existir marcas de herramientas sobre ella.

Para conseguir tal perfección con la fricción de arena en la masa de cuarzo hasta ir dando la forma de la calavera actual tendrían que haberse empleado casi 300 años de duro trabajo ininterrumpidos sobre ella hasta erosionar y moldear su superficie.

Su procedencia es desconocida, los “artistas” que la fabricaron es desconocido y la civilización que tenia esos mismos conocimientos también son desconocidos…

Cuenta la leyenda que existen trece de estos cráneos en todo el mundo, siete de ellos ya han sido encontrados, cuando se unan todos ellos se logrará una meta mística y de conocimientos… Pero es sólo una leyenda en torno a ellos.

También se dice que poseen un cierto poder psíquico y que pueden canalizar esa misma energía psíquica o se pueden acceder a visiones futuras mirando a través de ellos…¿Leyenda o realidad?

No obstante también están implicados en la polémica, sobre el cráneo de Mitchel-Hedges se afirma que el arqueólogo la compró en 1920 en una subasta realizada en Sotheby´s y que fue fabricada en Alemania…

Pero lo cierto es que el cráneo de cristal es demasiado perfecto. Sin embargo en 1920 ya se disponía de la tecnología como para poder fabricar estos cráneos con el mismo grado de perfección.

El investigador Juan Polo escribía sobre estas calaveras:

Desde la civilización maya ha perdurado entre las lenguas una leyenda indígena que narra cómo al encontrar los trece cráneos de cristal y reunirlos, el hombre descubrirá los enigmas de la vida. Algunas calaveras de cristal se han hallado para la intriga de científicos y arqueólogos.

El enigma de las calaveras de cristal no tiene únicamente interés por la leyenda oral. Su composición y construcción son una auténtica incógnita para los expertos. Todas las piezas provienen de hallazgos misteriosos y se han encontrado muchas falsas que reavivan el misticismo.

Los aficionados insisten en las propiedades paranormales de las calaveras. El museo de Mankind en Londres cubre todas las noches la calavera con una tela gruesa y opaca para prevenir los movimientos de objetos y extraños olores que narraban los equipos de limpieza nocturnos cuando convirtieron el museo en el nuevo hogar del cráneo de cristal británico. Ninguna de las experiencias fue certificada, pero el equipo de mantenimiento trabaja más tranquilo desde que se tomó la medida.

Las lenguas narran que los médicos ancianos traspasaban sus conocimientos al brujo sucesor mediante una ceremonia llevada a cabo por el sumo sacerdote con la calavera de cristal, siendo, este elemento, el canal de transferencia entre los dos. La calavera sanaba o mataba.

La Calavera del Destino es de cristal de roca puro y, según los científicos, hacerla debió llevar unos 150 años, generación tras generación, trabajando todos los días de sus vidas, frotando con arena un inmenso bloque de cristal de roca hasta que finalmente emergió el cráneo perfecto.

Entre todas las reliquias encontradas son cinco las más relevantes y con mayor certificación de originalidad.

Sin duda la más relevante y perfecta es la llamada Calavera del Destino. “La Calavera del Destino es de cristal de roca puro y, según los científicos, hacerla debió llevar unos 150 años, generación tras generación, trabajando todos los días de sus vidas, frotando con arena un inmenso bloque de cristal de roca hasta que finalmente emergió el cráneo perfecto. Tiene al menos 3.600 años y, de acuerdo con la leyenda, el gran sacerdote de los mayas la utilizaba en la celebración de ritos esotéricos. Dicen que, cuando invocaba a la muerte con la ayuda de la calavera, la muerte siempre acudía. Se la considera la encarnación de todo mal” relataba en su biografía el aventurero Mitchell-Hedges.

F.A. Mitchell-Hedges fue un personaje muy conocido en los años veinte. Sus hazañas y aventuras eran conocidas por la población con cariño y admiración. Jugador, guerrillero con Pancho Villa, arqueólogo, cazador y vividor en general encandiló a la audiencia con batallitas dignas del mismísimo Allan Quatermain. En 1924 su búsqueda de la Atlántida le llevó a descubrir la Ciudad de las Piedras Perdidas (Lubaantun).

En 1927 las excavaciones en Lubaantun mostraron un objeto brillante al que no lograron acceder hasta el 17 cumpleaños de la hija adoptiva de Hedges, Anna Le Guillon. Las manos más pequeñas de Anna se encargaron de extraer el objeto de debajo de un altar del templo. Al alzarla, para verla mejor, los trescientos indígenas que les acompañaban en la excavación se arrodillaron y comenzaron a rezar y besar el suelo. Así lo narraba Anna que recibió un regalo de cumpleaños excepcional que su padre no llegaba a concebir.

Es habitual que en tumbas aztecas y mayas se encuentren calaveras talladas en piedra o cráneos cubiertos de minerales. Era un símbolo muy utilizado en sus culturas. Pero la extravagancia de esta calavera radica en sus características perfectas.

Los expertos opinan que el bloque de cristal de cuarzo con el que la confeccionaron debe provenir de Brasil, aunque, desde luego, conseguir un bloque de cristal como este en el que tallar una calavera de tamaño real no sería sencillo en la actualidad, así que imaginemos lo fácil que fue para sus escultores de antaño. Este bloque debió de tardar entre 50 mil y 100 mil años en formarse.

Los investigadores de Hewlett Packard tuvieron la Calavera del Destino en su poder en 1970 para estudiar sus características. “Este maldito cacharro ni siquiera debería existir” declaró uno de los investigadores.

La Calavera del Destino se compone de dos piezas realizadas desde la misma roca de cristal: el cráneo y la mandíbula con sus dientes bien definidos. De esta forma la mandíbula es articulada de la misma manera que un cráneo real. Su tamaño es de 12’7 centímetros de altura por lo que se cree que representa un cráneo femenino. Pesa cinco kilogramos y es anatómicamente perfecta. El cristal de cuarzo en el que está tallada tiene una dureza de siete sobre diez en la escala de Mohs. Para conseguir una pieza como esta habría que haber fundido el material y haber utilizado un molde de igual o superior dureza, es decir, minerales de muy difícil talla como el diamante o el rubí.

Otra opción de fabricación habría sido haberla tallado con láser, pero los investigadores descubrieron que se había tallado en dirección contraria al eje del cristal lo que habría fracturado la pieza irremediablemente. Ningún joyero se atrevería a tallar en esta dirección puesto que todo mineral se quebraría.

Si esta pieza la realizásemos en la actualidad se tardaría un año y las marcas de fabricación serían visibles para un experto, algo que en la Calavera del Destino no ocurre, carece de marcas de fabricación de ningún tipo, lo que excluye completamente las herramientas metálicas.

La única manera que habrían tenido para realizar una pieza así con los métodos de los que disponían (o los métodos que conocemos de los que disponían) habría sido tallar la piedra durante unos 200 años con arena, erosionándola día a día durante vidas enteras.

El ocio de los reyes consistía en tallar piezas de jadeo cristal durante sus estancias en palacio.

Los reyes mayas eran los principales escultores de la época. El ocio de los reyes consistía en tallar piezas de jadeo cristal durante sus estancias en palacio. Esto vendría a explicar cómo varias generaciones de monarcas pudieron confeccionar esta obra maestra de la escultura sudamericana.

Pero el misterio se amplía cuando hablamos de las propiedades luminosas, eléctricas y magnéticas de la Calavera del Destino. El cristal de cuarzo es un material que se utiliza en computadoras y otros aparatos eléctricos por sus propiedades trasmisoras.

Las cuencas de los ojos de la Calavera del Destino están perfectamente talladas y corresponden con las reales. Si se proyecta luz en las cuencas la imagen proyectada se reflejará en la zona trasera del cráneo como si se tratase de un quiasma óptico real, digamos que la calavera actúa como si fuera un cráneo real, algo completamente sorprendente. Además, alumbrando la calavera desde abajo la luz se proyectará por los ojos e iluminándola por detrás, las cuencas, la nariz y la boca proyectarán un haz luminoso similar al que proyectarías con una lupa al sol, pudiendo hacer fuego con él.

El museo británico dató la pieza alrededor del año 1300 o 1400 d.C. Aunque una pieza de cristal es muy difícil de datar temporalmente.

Otra de las calaveras relevantes es la que reside en el Museo Mankind de Londres. Se considera gemela de la Calavera del Destino aunque finalmente se ha probado que realmente es una copia falsa de la original. La mandíbula no es articulada. El museo la compró a Tiffany’s en 1898 por 120 libras datando su descubrimiento en 1890 por soldados mexicanos. Realmente se fabricó en Alemania a finales del siglo XIX.

En París, en el Museo de El Homme, encontramos una calavera de cristal de proporciones más reducidas. Tiene marcas de fabricación y un agujero que traspasa de arriba abajo la pieza. Algunos insisten en que se trata de una falsificación. Se trata de una representación de Miclantccuhtli, el Dios de la Muerte, y se cree que la perforación pudo servir para ubicar la calavera en un cetro mágico y que sus propiedades, para los indígenas, eran prever el futuro y alejar a las serpientes. Otros explican que el agujero es posterior a su fabricación, creada por los colonos cristianos para ubicar un crucifijo.

La calavera denominada Maya tiene 20’48centímetros de largo, 12’54 de ancho y 10’79 de alto. Pesa casi 4 kilogramos. Algunos relatan que fue descubierta por un tal Héctor Montano en 1912 en SanAgustín Acasaguastlan, Guatemala.

Lazuli, tallada en lapislázuli, se descubrió en 1995 al norte de Perú.

Jesuita la tuvo en su poder el fundador de los jesuitas, San Ignacio de Loyola. Se tienen noticias suyas desde 1534.

Shui ting, tallada en amazonita, se descubrió hace siglo y medio por Yeng Fo Huu fuera de Sudamérica, en Mongolia.

Oceana se descubrió en la Amazonia.

Otra de las calaveras más llamativas es ET. Se encontró en Guatemala en 1906 y es de cuarzo ahumado. Lo llamativo de esta figura es la forma alargada de su cráneo y la pronunciada mandíbula que hace pensar en que no se trata de una calavera humana. Ahora la posee un coleccionista.

Un monje ucraniano de Luov descubrió a Baby luv,de cuarzo rosa, en 1700.

La Calavera Sha-Na-Ra la posee Nick Nocerino que ha fundado el Instituto de Investigación Parapsicológica.

La calavera más grande tomó el nombre de Max y es propiedad de Jo Ann Parks.

La Calavera de la Cruz Relicario es propiedad de Norma Redo.

Como otra curiosidad, entre todas estas reliquias existe un esqueleto completo tallado en piedra que formaba parte de algún ajuar funerario.

Según el fundador de la Cienciología, Ron Hubbard, estas calaveras son un regalo hecho a la humanidad por los extraterrestres. Para los extraterrestres se tratan, simplemente, de una réplica de los órganos humanos cómo las que encontraríamos en la facultad de medicina. Según Hubbard, los alienígenas estudian la raza humana sin conocimiento de sus cualidades inteligentes y nos regalaron las calaveras para ganarse nuestra confianza. De hecho algunas calaveras son replicas de cráneos de otros ‘hommos’ que no pervivieron (cita al Hommo Neandertal y al Pitecántropos)e inclusive de extraterrestres (como la Calavera ET).

La leyenda maya explicaba que las trece calaveras de cristal correspondían con los trece mundos en los que habitaba el ser humano. El último mundo se suponía el nuestro, y por esta razón las calaveras se habían traído por humanos de otros planetas hasta aquí para repartirse por todo el planeta y responder sobre la existencia a través de nuestros aprendizajes. Mientras tanto nos demuestran que todavía nos queda mucho por aprender y, que en otros tiempos, tuvieron avances tecnológicos que hoy en día hemos perdido y somos incapaces de responder las preguntas que nos generan estas piezas. El camino nunca es recto”.


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