En 1961, un avión Antonov AN-2P de reparto de correo, salió de Yekatemnburg (Rusia), con destino a Kurgan. Viajaban siete personas a bordo. A unos 160 kilómetros de distancia, la torre de control habló con el piloto, pero a continuación la aeronave desapareció de la pantalla del radar sin dar más señales de vida. Rápidamente partió en busca del avión postal un helicóptero, en el marco de una partida especial.
Este helicóptero se dirigió directamente al lugar donde se había perdido el contacto con el avión y lo vio de inmediato. Esperanzados ante la idea de encontrar a los pasajeros sanos y salvos, el helicóptero se dirigió al rescate. La aeronave postal se encontraba en un claro dentro de un espeso bosque. No presentaba ningún desperfecto y de hecho estaba intacta, con el motor funcionando a pleno rendimiento y la carga postal completa, pero nadie se explicaba cómo había podido aterrizar en aquel claro sin ninguna pista ni camino disponible. Además, quedaba resolver la cuestión más importante: ¿Dónde se encontraban los siete ocupantes del avión?
El informe posterior destacó que, a la misma hora de la desaparición, se detectó la presencia de un ovni, como asimismo a unos 90 metros de la avioneta, un círculo de unos 30 metros de anchura de hierba arrasada y quemada. Esto se tomó como que allí había aterrizado un objeto de forma circular. ¿Un platillo volante?
Este no es por supuesto el único avión del que se tenga noticias que haya desaparecido, ya que es algo que se ha dado en todo el mundo y en muchas épocas. Uno de los casos más famosos es el de los cinco aviones TB Avenger que despegaron de Florida el 5 de diciembre de 1945 para unos entrenamientos rutinarios del que nunca volvieron, incidente que aconteció en el famoso Triángulo de las Bermudas.