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“Esto lo he vivido ya antes”…

Prácticamente todas las personas, a lo largo de nuestro ciclo vital, hemos tenido la sensación de estar viviendo algo que ya hemos vivido con anterioridad. Es cuando decimos: “Esto lo he vivido ya antes”. Puede ocurrir en las circunstancias más normales: dando un paseo por la calle, o estando en el trabajo o en una reunión con amigos. Es una sensación sin duda muy desconcertante, pues sabemos que conocemos esa situación que estamos viviendo pero no sabemos por qué nos ocurre. Esta extraña sensación se conoce como déjà vu, que quiere decir “ya visto”, y fue un nombre que impuso el científico francés Emile Boirac. Otros expertos afirman que la expresión más correcta y fiel sería la de déjà vecu, “ya vivido”.

Sea como fuere, los científicos llevan mucho tiempo estudiando a qué se debe el experimentar este fenómeno, que en principio es un error de nuestro cerebro bastante complicado de explicar, y que le ha ocurrido aproximadamente al 80 % de las personas.

Generalmente es una sensación de tan sólo unos segundos, pero como se vive con desconcierto e intranquilidad, puede dar la impresión de que es mucho más larga. En ella, la persona no se limita a recordar una cara o un olor, sino que revive toda la experiencia como si le hubiera ocurrido con anterioridad. Cuanto más se esfuerza en recordar, se hace más complicado retener los datos y con más fuerza se desvanece. Este desconcierto viene dado porque se rompe el orden cronológico que estamos siguiendo, y de hecho nos vemos inmersos en que el presente se ha transformado en pasado, aunque sólo sea durante unos segundos. Lo curioso es que no podemos ser capaces de saber qué va a ocurrir después, aunque lo vivimos en su momento. El déjà vu se limita a unos segundos concretos, como si no hubiera ni antes ni después.

Los expertos proponen varias respuestas ante un hecho que todavía no se puede explicar al cien por cien.

Por un lado, los psicoanalistas piensan que todo es fruto de los sueños diurnos; es decir, que soñamos con algo y como tenemos tantas ganas de obtenerlo o de que nos pase, cuando ocurre en la vida real nos resulta ya algo familiar y conocido. Por otro, los neurólogos y psicólogos creen que se trata de una alteración de la memoria. Según estos expertos, los circuitos neuronales responsables de la sensación del recuerdo se activan por error y de ahí que se “recuerde” algo que en realidad no ha ocurrido. También hay médicos que dicen que simplemente es una alteración de la percepción.

Otros científicos, intentando desentrañar este misterio, consideran que se trata de un fallo a la hora de interpretar los hechos en el tiempo, y que la persona que sufre el déjà vu es incapaz de establecer primero una secuencia y luego otra. Esto se debe a un retraso entre lo que esa persona está viendo y cuánto tarda su cerebro en registrar el momento.

También se cree que el déjà vu se produce sobre todo en personas que tienen baja su capacidad de atención, por ejemplo personas estresadas y que padezcan un gran cansancio, tanto mental como fisico. Cuando la persona está especialmente cansada mentalmente, el subconsciente capta las experiencias antes que el yo consciente. Cuando esto ocurre, la experiencia ya está almacenada en la memoria y el yo consciente cree que se trata de un recuerdo, cuando realmente acaba de llegar a la memoria.

Como el déjà vu es tan desconcertante, muchos investigadores le han otorgado un aura de algo relacionado con los poderes ocultos o la reencarnación del alma. Se cree que en una vida posterior una persona es incapaz de recordar su vida anterior, pero sí tener recuerdos de una forma breve e intensa, como en el déjà vu.

Otros analistas relacionan esto con telepatía y poderes ocultos, pues piensan que es una especie de muestra de poderes especiales de la persona que sufre el déjà vu. Argumentan que con esta extraña y misteriosa sensación de revivir el pasado se cree que se podrá predecir lo que el futuro tiene reservado.

En cualquier caso, el déjà vu no deja de ser un fascinante misterio al que aún le quedan muchas incógnitas por despejar.


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