La Alquimia es madre de nuestra Química moderna, sus preceptos sirviendo de base para que , posteriormente, la Ciencia la incluyera como disciplina científica y sin embargo su más remoto pasado, y raíces, se entretejen con los secretos más buscados de la Humanidad.
Su denominación alquimia (del árabe al-khimia) procede del crisol que formaban la práctica de la química, la metalurgia, la física, la astrología, el misticismo. Para encontrar su origen tendríamos que retroceder hasta los antiguos imperios sumerio o persa.
Se admite, popularmente, que los antiguos alquimistas buscaban la transmutación del plomo en oro e incluso la búsqueda de la piedra filosofal. Si notamos ambas búsquedas comprenderemos como buscaban lo material y lo espiritual, ambas en comunión a través del Conocimiento.
La Alquimia tiene mucho de filosofal, se cree que espiritualmente se buscaba el encuentro con el mismo alma y por ello tenían también un significado esotérico, simbólico y oculto.
Los alquimistas apoyaban su saber y su ciencia en la composición del universo llevándolo a una división de tan sólo cuatro elementos: tierra, aire, fuego y agua; de ellos surgiría el quinto elemento que era una simbiosis potencial de estos cuatro en el estado más puro.
La Historia nos ha dejando, igualmente, muestras de la amplia tradición alquímica de nuestro mundo conocido. Así en el Antiguo Egipto hubo una sinergia entre metalurgia, química y misticismo. La alquimia, la medicina e incluso la magia eran aspectos de la religión en el Antiguo Egipto y, por tanto, era controlado por la clase sacerdotal. Se muestra al propio faraón Keops como alquimista e incluso como autor del primer tratado de alquimia.
Cuenta la leyenda que el fundador de la alquimia egipcia fue el dios Tot, se le llamaba Hermes-Tot o Hermes Trimegisto (el “Tres veces grande2) en el mundo griego. Según la leyenda, Hermes Trimegisto escribió los cuarenta y dos Libros del Saber, que incluía una disciplina que se la denominaba como “alquimia”. En el recuerdo queda la Tabla de Esmeralda de Hermes Trimegisto, su primer punto nos cuenta la primera premisa de la ciencia hermética: «en verdad ciertamente y sin duda, todo lo que está abajo es como lo que está arriba, y todo lo que está arriba es como lo que está abajo, para realizar los milagros de una cosa»
En el imperio chino la alquimia es relacionada con el taoísmo, sus practicantes se apoyan en: los Cinco Elementos; el Tao, la relación entre el Yin y el Yang; el Qi; el I Ching; la astrología china; los principios del Feng Shui o la Medicina Tradicional China etc. En Europa la alquimia occidental buscaba la transmutación de metales corrientes en otros nobles como el oro; sin embargo en China se decantó por la aplicación alquímica a la medicina. Igualmente se buscaba la piedra filosofal o del Conocimiento, o en Europa el elixir de la eterna juventud o de la inmortalidad, teniendo todas ese nexo común.
La Alquimia china derivó igualmente en otras artes de la sanación como la acupuntura o la moxibustión.
En India la alquimia tenían el concepto, y el precepto, de conseguir la perfección, la inmortalidad o la liberación espiritual. El alquimista persa al-Biruni (siglo XI) narraba en sus escritos: «tienen una ciencia parecida a la alquimia que es bastante característica de ellos, a la que llaman Rasayanan que significa el arte de obtener y manipular Rasa, o lo que es lo mismo: néctar, mercurio, zumo. Así se hacía un crisol de metales, drogas, compuestos y medicinas, teniendo al mercurio como elemento principal como se puede leer en textos como el Majadharata sirviendo como combustible a los legendarios “vimanas”.
En India se trataba de sanar a los enfermos y era, la alquimia, usada como un elemento sanador.Tenemos un ejemplo en un texto, el el Vaishashik Darshana de Kanada (sobre el año 600 a. C.), donde se describía una teoría atómica cerca de un siglo antes que Demócrito.
En Grecia la alquimia tuvo su centro de poder en la ciudad creada por Alejandro Magno, Alejandría, allí el Saber egipcio se fundió con otras corrientes como la filosófica por la escuela pitagórica, gnóstica o jonista y teniendo a exponentes como el propio Tales de Mileto, Platón, Aristóteles, Anaximandro…, y es curioso comprobar como incluyen novedades de pensamiento como que “Dios no «creó» el universo en el sentido clásico, sino que el universo fue creado «de» él pero se corrompió en el proceso (en lugar de corromperse por las transgresiones de Adán y Eva”.
En la antigua Grecia los cuatro elementos eran estadoscualitativos de la materia, y no cuantitativo, así encontramos:«… La auténtica alquimia nunca trató la tierra, el aire, el agua y el fuego como sustancias corpóreas o químicas en el sentido actual de la palabra. Los cuatro elementos era simplemente las cualidades primarias y más generales por medio de las cuales la sustancia amorfa y puramente cuantitativa de todos los cuerpos se presentaba primero en una forma diferenciada.»
El Imperio romano no se abstrae de todo ello y la alquimia fue acogida dentro del conocimiento, no obstante la aparición del movimiento cristiano provocó una involución, traída de la mano de Agustín de Hipona (354-430 d.C.), San Agustín entendía que la razón y la fe podrían ayudar a entender a Dios: «Hay también presente en el alma, por los medios de estos mismos sentidos corporales, una especie de vacío anhelo y curiosidad que pretende no conseguir el placer de la carne sino adquirir experiencia a través de ésta, y esta vacía curiosidad se dignifica con los nombres de conocimiento y ciencia.» Pero la alquimia se utilizó para servir de frente contra Dios, enfrentando a Dios y a la Ciencia conocida.
Los musulmanes, dentro del islamismo, tampoco fueron ajenos a la alquimia. Los más famosos alquimistas de la época fueron Alquimistas islámicos como al-Razi y Jabir ibn Hayyan suyos fueron descubrimientos como el alambique, el ácido muriático y otros tipos de ácidos obtenidos a base de experimentación, el agua regia (ácido nítrico y clorhídrico que podía disolver el oro). Jabir Ibn Hayyan se centró en la creación artificial de vida en laboratorio alquímico, buscó la piedra filosofal y perfeccionó la numerología existente.
Así pues podemos considerar a la Alquimia como una antigua Ciencia que se fragmentó en otras disciplinas y dejó de formar un todo pero cuyo espíritu aún podemos encontrar dentro de la Química, la Física, la Medicina, la Metalurgia, la Filosofía y otras que alimentan el espíritu o la imaginación humana.