¿Quién no ha escuchado en alguna ocasión negras historias que tenían como protagonista a un tablero llamado “Ouija”? Misteriosos e inquietantes mensajes del más allá, de seres fallecidos, de espectros que lanzan su última maldición sobre aquel que osa ponerse en contacto con él… Son mil y una historias las que se narran de este juego, o mal llamado juego, y que -¿quién no?- ha practicado alguna vez.
Conozcamos mejor a ese tablero oscuro objeto de deseos…y temores.
La Ouija suele ser un tablero que lleva grabado en su superficie todas las letras del abecedario y los números, algunas llevan las palabras “Hola”, “Adiós”, “Si” y “No”, aunque las mismas pueden ser formadas por las letras individuales. La Real Academia Española de la Lengua admite la palabra “guija” como cabecera para designar a este tablero cuya función principal sería la del pretendido contacto con el más allá.
Su origen es incierto ya que siempre se ha realizado este juego y las antiguas tradiciones ya nos hablan de la vasografía que pudiera ser un origen primitivo del mismo, también practicado en diferentes aldeas y ciudades como “el juego del vaso”.
Su práctica comienza con el “explosión” del espiritismo en el siglo XIX tras el éxito espiritista de las hermanas Fox en Nueva York, la moda del espiritismo se exporta a la vieja Europa y en es la Inglaterra victoria primero y más tarde en la aburguesada Francia donde cala con mayor profundidad la moda del contacto con el más allá.
Hacía finales del siglo XIX, el 28 de Mayo de 1890, es patentada la tabla ouija, un derivado de la “Planchette” francesa, su “inventor” fue Elijah J. Bond siendo los titulares de la patente Wiliam H. A. Maupin y Charles W. Kennard. Pero habría que matizar que el “invento” llevaba años practicándose en los salones espiritistas de toda Europa limitándose ellos a registrar la idea.
El origen de la palabra Ouija es incierto, para unos proviene de las afirmaciones “Si” en francés y en alemán –“oui” y “ja”-, para otros fue Charles W. Kennard el que dotó de una significación de “buena suerte” a la palabra “Ouija” queriendo designar precisamente a la buena suerte con la definición del tablero… Esta explicación parece más forzada e inexacta. Tanto como querer buscar sus orígenes en el Antiguo Egipto.
La patente se vendió años más tarde a William Fuld y se pasó a comercializar el tablero bajo la marca de juguetes “Parker Brothers” a partir de 1966. Así pues se puso a disposición de todo el mundo -cual juguete fuera- este tablero para el contacto con el más allá y los seres presuntamente fallecidos.
Lo más usual es el contacto con el subconsciente del grupo que realiza el juego o la sesión de ouija, o con algún participante bromista con ganas de gastar alguna broma al resto de los integrantes… Se argumento el movimiento real del master o “vaso” que se utiliza para ir uniendo las letras en una frase con significado o sentido. Diferentes estudios científicos afirman que la realidad del movimiento del vaso se debe a la acción ideomotriz, aunque todo ello es motivo de dudas y de controversias aún tal y como demuestran las acciones y experimentos de Larry Bayou.
El fin del espiritismo llegó tras la IIª. Guerra Mundial. Con una Europa sumida en mil y un problemas los participantes perdieron la “afición” del contacto con el más allá, curiosamente tras la Iª. Guerra Mundial se intensificó tal vez tratando de buscar el contacto con los fallecidos en combate. Repuntó su uso en la década de los años 70 y actualmente es un “juego” practicado en sesiones de contacto, investigaciones –un método de investigación dudoso cuando menos- y como mero pasatiempo… Aunque siempre puede depararnos alguna sorpresa…