En Uzbekistán, concretamente cerca de Darvaz, existe un lugar conocido por un tenebroso nombre: La Puerta del Infierno. Lleva encendida más de 35 años y nadie sabe la forma de apagarla, pareciendo así, realmente, una entrada al mismo averno. Los turistas acuden día tras día y, sobre todo de noche, a la Puerta del Infierno para ver con sus propios ojos todo un espectáculo al que pocos pueden aportar una explicación plausible.
Hace 35 años, unos geologos estaban realizando unas prospecciones en busca de gas. Hallaron una caverna subterránea, pero no se atrevían a ir más allá porque pensaban que estaba llena de un gas venenoso. Lo que hicieron fue encenderlo para que así se consumiera el gas y no saliera ningún otro peligroso. Pero no pudieron calibrar que lo que vendría a continuación sería una enorme explosión, originando un cráter de más de treinta metros de diámetro. A partir de entonces, no ha habido forma de apagar ese fuego que parece eterno y que consume toneladas y toneladas de gas.
Desde esa fecha, se le conoce como La Puerta del Infierno porque es realmente misterioso que tras tantos años, siga ardiendo con la misma intensidad, como si una fuerza oculta impidiera que ese fuego muriera y que así sirva de recordatorio de la tremenda explosión.