A la caza de OVNIs



¿SON REALES LOS OVNIS?

A despecho de la visión continua de los objetos naturales y de los fabricados por el hombre y a despecho de engaños deliberados, persiste el hecho de que mucha gente ha visto algo inusual que desafía las explicaciones ordinarias. ¿Es real lo que ha visto?

Las teorías que pretenden desacreditar la realidad del fenómeno ovni sugiriendo que los observadores sufrían alucinaciones o estados mentales anormales han ido perdiendo credibilidad. Ello se debe en parte a la incuestionable sinceridad y estabilidad emocional de muchos de los observadores, algunos de los cuales se han sometido a la prueba del detector de mentiras y también a algunos casos de evidencia física simultáneos a detecciones en pantallas de radar, así como a elevados niveles de radiación.

Aunque la realidad del fenómeno ovni se está haciendo muy difícil de negar, debemos recordar que la realidad tiene muchos niveles. Si observamos una silla en un espejo e intentamos moverla tocando el cristal podríamos llegar a la conclusión de que la silla no es real. Sabemos, sin embargo, que la silla es real; lo que estamos percibiendo es una imagen de espejo que no tiene las mismas propiedades que la silla misma. Asimismo, si miramos fijamente un pedazo de papel rojo un tiempo suficientemente largo y luego desviamos nuestra visión, nos quedará una imagen posterior. Esto es un fenómeno real pero, siendo subjetivo, no puede ser objeto de mediciones científicas. Aunque aceptemos la certeza del fenómeno ovni, es preciso considerar el nivel de realidad en el que se produce.

¿ SON FÍSICOS LOS OVNIS?

Las características del fenómeno ovni parece indicar que pueden afectar a la materia física. Las observaciones visuales simultáneas a las del radar demuestra que algunos fenómenos tienen lugar en el espacio. No obstante, estas observaciones no constituyen evidencia suficiente para asegurar que se trate de objetos sólidos, como luego veremos. Todo lo que realmente prueban estas observaciones es que un ser humano percibe visualmente algo al miso tiempo que algo con suficiente conductividad eléctrica provoca respuestas de radar.

La naturaleza sólida del fenómeno queda todavía más en entredicho si consideramos que las percepciones visuales no son corroboradas a menudo por captación de radar. Además, el fenómeno ovni es frecuentemente percibido como objetos como nubes ínter penetrados por una niebla brumosa o también, incluso, como un simple resplandor luminoso. Ciertamente, estos hechos avalan la naturaleza no sólida del fenómeno.

Además el comportamiento del fenómeno ovni no concuerda o se ajusta al de los objetos físicos sólidos. Por ejemplo, algunos ovnis observados aparecen y desaparecen en el aire. Muchos parecen viajar a través de la atmósfera a velocidades de miles de Km./h. e incluso giran en ángulo recto a tales velocidades sin desintegrarse. Las películas hechas a ovnis en movimiento parecen indicar que se mueven sin que el aire les oponga la resistencia normal. También se ha observado que cambian de forma en pleno vuelo.

¿ SON ETÉRICOS LOS OVNIS?

Si los ovnis fuesen objetos físicos densos, no podrían desafiar las leyes físicas. Si lo hacen, no obstante, y si afectan también a la materia física, la conclusión lógica es que son etéricos. Por “etéricos” entendemos un estado de materia que tiene una vibración diferente a la de la materia química con la que estamos familiarizados. La región etérica puede ser considerada una realidad paralela a nuestra región química. La relación entre las regiones química y etérica, que son las dos mayores subdivisiones de nuestro mundo físico, ha sido descrita por Max Heindel y otros poseedores de una elevada percepción sensitiva. La región etérica se trata con detalle en el libro “La visión etérica y lo que revela” publicado por la Fraternidad Rosacruz.

La naturaleza etérica del fenómeno ovni no solo explica su naturaleza no sólida, sino también el extraordinario comportamiento a él asociado. En primer lugar, la región etérica es una subdivisión del mundo físico. De este modo no se desmiente el hecho de que la materia física pueda estar afectada por los ovnis. En determinadas circunstancias las formas etéricas pueden mover objetos químicos densos atrayendo hacia sí materia química. Las formas etéricas pueden, en ocasiones, producir respuestas de radar y bloquear sensores eléctricos. Además, las formas etéricas pueden ser fotografiadas y los sonidos etéricos pueden ser oídos bajo ciertas condicione. También pueden cambiar de forma y desplazase a grandes velocidades sin resistencia por parte de la atmósfera. Son dóciles a la levitación como a la gravitación. El hecho de que la región etérica sea la fuente de la energía física explica la causa de las luces brillantes, los colores resplandecientes, los niveles de radiación y los anormales efectos eléctricos que se correlacionan con el fenómeno ovni.

Aparte de esto el éter está aumentando en nuestro planeta. Cada vez es más gente la que experimenta la visión etérica, que se produce no en la retina sino más bien en el nervio óptico. En determinadas condiciones, amplias corrientes de éter pueden descender en ciertas áreas entrando en contacto con la región química más fácilmente de lo normal.
La naturaleza etérica del fenómeno explica también el creciente número de visiones de “tripulantes” o “extraños hombrecillos”. La región etérica es el hogar de muchos seres cuyos cuerpos densos están compuestos de éter, como los nuestros están compuestos de materia química.
Ya que el fenómeno ovni es etérico por naturaleza, solo puede ser interpretado con exactitud por un clarividente entrenado. Los observadores de otro tipo estarán siempre abocados a ser desorientados bien por sus propios deseos, bien por la opinión científica habitual, y dar al fenómeno una interpretación incorrecta.

LA INTERPRETACIÓN POPULAR DE LOS OVNIS

Volvamos nuestra atención al modo en que el público interpreta el fenómeno etérico, porque la interpretación popular definirá el modo como el público reacciona y se relaciona con el fenómeno.
La interpretación popular actual es más o menos esta: son máquinas volantes físicas y densas, pilotadas por seres extraterrestres con cuerpos químicos densos, como los nuestros; los extraterrestres tienen que estar altamente evolucionados, ya que han adquirido un conocimiento aun no soñado por nosotros, en una benevolente misión de misericordia hacia los seres terrestres menos evolucionados, nos salvarán de nuestra propia idiotez y nos iniciarán en los misterios de la ciencia y la tecnología, lo que hará desaparecer los males de la humanidad.
Es interesante constatar que, aún cuando solo una ínfima parte de la población ha experimentado fenómenos ovni, el público en general desea creer en la existencia de visitas extraterrestres.
El célebre psicólogo Dr. Carl G. Jung se interesó en las motivaciones psicológicas de la creencia en naves del espacio exterior. En su libro “Fliying Saucers: A Modern Myth of Thies Seen en the Sky” (Platillos volantes: Un mito moderno de cosas vistas en el cielo), observaba: “…. hay que sacar la conclusión de que las noticias que aseguran la existencia de los ovnis son bien recibidas y que el escepticismo sobre el particular no es bien visto. Creer que los ovnis son reales va con la opinión pública, mientras que la incredulidad se desaprueba. Esto crea la impresión de que hay una tendencia en todo el mundo a creer en los platillos volantes y a desear que sean reales…. ¿por qué iba a ser más deseable para los platillos existir que no existir?

¿FUE DIOS UN ASTRONAUTA?

En un día y en una edad en que el materialismo científico , en terminos de Max Heindel, “ha arrojado por la borda casi hasta el último vestigio de espiritualidad”, no es extraño que la gente sienta hambre espiritual, un anhelo de ser “salvada” del materialismo en cuya tecnología está inmersa. Ya que se es demasiado científico para volver a la religión y demasiado ignorante de la naturaleza de su propia alma interior para desarrollarla, la idea de ser salvados por una “científica” raza superior es sin duda bastante atractiva. Por otra parte, la idea de que la humanidad será unida en hermandad como una parte de la comunidad espacial, excita las suprimidas aspiraciones espirituales del público.
Lo que el público no percibe es que aceptando la interpretación popular de los ovnis, está perpetuando el mismo tipo de materialismo que inconscientemente desea trascender.
La interpretación popular de los ovnis postula que la avanzada ciencia y el saber tecnológico de los “extraterrestres” curará los males de la humanidad, la falacia descansa en el hecho de que el conocimiento científico y la tecnología jamás salvarán de sus males a la humanidad; esa solución debe venir del desarrollo moral y espiritual de cada miembro individuadle la raza humana.

El creer que el pensamiento “desarrollado” a lo largo de líneas materiales solucionará los problemas resultantes del pensamiento indesarrollado a lo largo de líneas materiales, sigue encadenando el pensamiento a líneas materiales.
La interpretación popular de los ovnis postula también un tipo de humanidad universal en la que el género humano viviría en paz bajo la guía de los extraterrestres. Un tipo tal de “simulada” paz que ignora la naturaleza espiritual del hombre es muy peligrosa. Creemos que la hermandad universal puede llegar únicamente en tanto en cuanto la humanidad realice al “Cristo interno”. Ningún sustituto natural basado en consideraciones políticas, económicas o tecnológicas, podrá desviar a la gente de la conciencia de sus responsabilidades espirituales.
En un desarrollo ulterior, algunos estudios de los ovnis están reelaborando seriamente la religión cristiana, adaptándola a la interpretación popular del fenómeno ovni. Desde este punto de vista se representa a Dios como un astronauta del espacio exterior.
De esta forma se perpetúa la visión materialista de la evolución, que afirma que el hombre evoluciona de la materia. Tal postura es totalmente contraria a la concepción espiritual del universo que proclama la Filosofía Rosacruz.
La interpretación popular del fenómeno ovni descansa en la premisa de que el universo es una máquina compuesta únicamente por materia química. Contrariamente, esta Filosofía proclama la existencia de un universo moral creado y mantenido por la Inteligencia Divina y compuesto por muy diferentes estados de materia.
El peligro de la interpretación materialista del fenómeno etérico estriba en que puede retardar el reconocimiento por parte del hombre de su propia naturaleza espiritual, reduciendo todas las cosas transcendentes al nivel de la experiencia sensorial. En este contexto se obstaculizan el crecimiento y el progreso espirituales. Si al experimentar el fenómeno etérico, la gente le da una interpretación material como la de naves físicas voladoras, su conciencia permanecerá enfocada en la región química del mundo físico y se verá retardado el desarrollo de sus facultades espirituales de percepción.
Además, la interpretación popular de los ovnis nos disuade de intentar resolver nuestros propios problemas. Si creemos que llegará una raza no humana, como un “deus ex machina”, en el momento oportuno para salvarnos de nosotros mismos, no haremos esfuerzo alguno por resolver los problemas que hemos creado. Pero si no hacemos ese esfuerzo ¿qué pasará cuando comprobemos que no interviene ninguna raza extraña o que ni siquiera existe?
La verdad del asunto es que los Guías Divinos de la humanidad se han apartado de la participación activa en las decisiones de la humanidad y corresponde ahora al hombre, mediante su ingenio, elevarse a sí mismo hacia Dios.
La interpretación popular de los ovnis tiende a hacer dependiente a la gente de las entidades de afuera, tal como hace el espiritismo con sus seguidores. La dependencia de entidades externas es diametralmente opuesta a las Enseñanzas Rosacruces cuyo mayor dogma es fundamentar la confianza de cada individuo en su propia naturaleza interna. Si esperamos que los “Hermanos del Espacio” vengan a cuidarnos, no trabajaremos en el desarrollo de nuestra propia naturaleza interna.

¿SON LOS OVNIS BUENOS O MALOS?

La interpretación popular dada al respecto puede ser comparada a la actitud mantenida frecuentemente por los asiduos a las sesiones espiritistas. Su deseo de creer anula cualquier discernimiento que puedan poseer y atribuyen al espíritu comunicante atributos de naturaleza angélica cuando en realidad tal espíritu en muy alto grado. De la misma manera, la idea de que el advenimiento de los “extraterrestres” presagia algo maravilloso para la humanidad, constituye una idea totalmente gratuita, como veremos.
La lectura de la literatura relativa a los ovnis demuestra que el fenómeno ovni está asociado con actividades totalmente ajenas a las fuerzas del bien.
Por ejemplo, las fuerzas del bien tratan de respetar en todo momento el libre albedrío del individuo. No existe más alto elementote gerencia espiritual en un individuo que su libertad para controlar su propio cuerpo y decidir sus propios actos.
Las historias de raptos (abducciones) realizados por extraterrestres (aunque se trata de experiencias psíquicas inconscientemente trasladadas a términos sensoriales) son lo más definitivamente opuesto al principio del libre albedrío.
Por otra parte, el fenómeno no es en modo alguno el método usado por las fuerzas del bien. Aparecer de una manera milagrosa priva al observador de la libertad de creer o no creer. En este respecto Cristo nunca realizó milagros para los que solicitaban “señales”. Sus curaciones fueron reservadas para los que las solicitaban y voluntariamente escogían creer.
También se han relacionado con el fenómeno ovni algunos informes sobre mutilaciones de animales. Del mismo modo el fenómeno ovni ha causado gran confusión, inquietud pública y recelos por parte de muchos. Definitivamente pues, tales actividades, no son, con toda certeza, las de las fuerzas del bien.

¿QUÉ SON LOS OVNIS?

Como mencionábamos antes, la región etérica está poblada por muchos seres, benignos y malignos, cuyos cuerpos densos están compuestos de éter al igual que los nuestros lo están por materia química.
Los seres etéricos buenos, que trabajan con Cristo, están esforzándose por hacer al hombre consciente de su propia naturaleza espiritual y de su potencial para el crecimiento espiritual interno. Trabajan fundamentalmente a través de los éteres luminoso y reflector y ayudan al hombre a construir su cuerpo-alma.
Los seres etéricos malignos, que trabajan contra Cristo, están esforzándose en destruir y retardar al hombre en su desarrollo espiritual.
Trabajan principalmente a través de los éteres químico y de vida y ayudan a la construcción del cuerpo de pecado. Es opinión del que esto escribe que el fenómeno ovni provee un excelente vehículo para los seres etéricos opuestos a Cristo.

Actualmente la humanidad se está volviendo cada vez más sensitiva hacia los estados más sutiles de materia. El hombre está desarrollando facultades espirituales que le abrirán totalmente nuevos horizontes. Al mismo tiempo, la atmósfera del planeta se está volviendo más tenue, el oxígeno se va agotando y el éter planetario se está haciendo más denso. Todas estas circunstancias capacitarán al hombre para establecer contacto visual con la región etérica más fácilmente que antes. Es de esperar que lo que la gente perciba primero en los éteres sea inquietante, por no decir más. Compresiblemente, se harán interpretaciones insostenibles de tal fenómeno.

Sobre el particular nos dice Max Heindel: “Pero es bueno darse cuenta de que a través de la ASPIRACIÓN Y MEDITACIÓN, los que están anhelantes esperando ese día están cogiendo la ocasión por los cabellos y pueden muy fácilmente dejar atrás a sus hermanos, ignorantes de lo que se trata. Estos últimos, por otra parte, pueden retrasar el desarrollo de la clarividencia por creer que están sufriendo alucinaciones cuando empiezan a lograr sus primeros vislumbres de las entidades etéricas y por el temor de que, si dicen a los demás lo que ven, los traten de dementes”…
“…. lo más importante de todo, es que podemos adelantar el día en nuestro propio caso mediante la adquisición de conocimiento de …las cosas que podemos esperar ver; para entonces sabremos lo que buscamos y no estaremos ni atemorizados ni atónitos, ni incrédulos cuando comencemos a obtener vislumbres de esos entes”.


Etiquetas:

Deja un comentario.