Los círculos de las cosechas

Estos círculos aparecen durante la primavera y el verano, justo antes de que se cosechen los campos, en varias regiones del mundo. El país más nombrado como origen de la aparición de los círculos de los cultivos es Inglaterra, particularmente la región de Wiltshire (justamente la zona donde están los famosos monumentos megalíticos como Stonehenge). Se menciona reiteradamente a Salisbury y Amesbury, ubicados al sur de Inglaterra, como escenario tanto de la aparición de estas extrañas marcas como de una pujante industria turística basada en los círculos. Además de los originales en Inglaterra, hay reportes de Estados Unidos de América, Canadá, Europa, Sudamérica (incluyendo Argentina), Asia y Australia. Hay muy pocos países en los que no se han encontrado círculos.

Aunque se reportan miles cada año y hay personas y organizaciones en todo el mundo que se están ocupando de registrar la aparición de estas formaciones en los cultivos, en un intento de aprender más sobre su misteriosa naturaleza, es probable que una gran mayoría queden sin detectar o no sean reportados por los granjeros.

Los círculos comenzaron a tener prensa y ser conocidos más o menos a partir de 1975, aunque el auge de las apariciones y la discusión pública se produce en los 80 y 90. Ya adentrada la década de los 80 aumentaron progresivamente su número. La prensa dio amplia difusión de los eventos y para 1989, dada la enorme cantidad registrada ese año, se produjo un interés masivo en la gente que llegó a la misma Reina de Inglaterra, Isabel II, quien se ocupó personalmente de examinar la documentación obtenida, relativa a los hallazgos. Se dice que numerosos círculos aparecieron en los campos de la familia real y que el príncipe Carlos y la propia primer ministro Thatcher encargaron investigaciones.

La mayoría de los diseños más complejos han aparecido en los 90 en el Reino Unido (Inglaterra). Existe la idea de que en los campos de Inglaterra se descubriría más fácil estas formaciones porque el territorio no es tan extenso y porque la mayoría de los investigadores del fenómeno se dirigen allí cada verano para llevar a cabo sus estudios personales. Hay regiones del planeta donde las apariciones registradas son extremadamente esporádicas, pero esto no es significativo, porque puede tratarse más de una falta de detección, incluso de falta de interés por informarlas, que de verdadera inexistencia del fenómeno.

Aunque el fenómeno de los círculos de los cultivos parece actual, no faltan registros en la antigüedad. La figura más antigua de la que se tiene noticia apareció en Inglaterra en 1647. Mostramos aquí un grabado en el que se muestra a un diablo con una hoz (o guadaña) cortando el cultivo. El dibujo representa la teoría (típica de la época) que se intentaba utilizar como explicación en aquel momento.

La noticia fue publicada el 22 de agosto de 1678 en Hartfordshire y cuenta la historia de un granjero que, luego de despedir a un segador que le pedía un precio excesivo para levantar su cosecha, recibió una maldición verbal de este hombre, algo así como: “Bien, entonces que se lo corte el Diablo”. A la mañana siguiente, tal como ocurre hoy en día, encontró con horror una zona circular de sus cultivos con el aspecto que muestra el grabado. (La historia puede traducirse sin problemas del inglés que aparece en la hoja de noticias; el Diablo es un agregado acorde con la imaginación popular de la época, por supuesto.) Si bien el personaje del grabado está usando una guadaña y el título que le pusieron a la historia implica que las plantas fueron segadas, el dibujo parece mostrar con bastante claridad las espigas “acostadas” y muy prolijamente ordenadas, algo típico en los círculos que siguen apareciendo hoy en los cultivos.

Aparentemente no hay registro de sucesos posteriores hasta bien entrado el siglo 20. Pero más recientemente, y gracias a la proliferación de líneas aéreas y aviones privados para fumigaciones y otros usos en el campo, a principios de los ’70 se empezaron a detectar círculos individuales en los que las plantas aparecían aplastadas, como describí más arriba, tanto en dirección de las agujas del reloj como en la inversa. A partir de 1990 ocurrió una gran transformación, ya que los dibujos en los sembradíos comenzaron a mostrar, además de los círculos, pictogramas complejos compuestos de líneas rectas, ángulos y anillos en espiral.

Hay varias teorías, generadas por científicos, investigadores, pensadores y personas de todo origen e intenciones que se han ido cubriendo y descalificando entre sí, que intentan explicar cómo se formaron esas imágenes. Algunas de estas teorías se sostienen tenuemente y otras, incluso, han quedado en el ridículo, pero el misterio continúa sin ser explicado del todo. Luego de la declaración a los medios de dos jubilados de Inglaterra Doug Bower y Dave Chorley, que confesaron ser autores de una cantidad de círculos, mucha gente, incluyendo los periodistas, atribuyó estos dibujos a personas que los hacen por broma o como una forma de expresión. Incluso se confirmó que fue así en varios casos, ya que los investigadores lograron tomar vídeos con cámaras de infrarrojo en la que se ve gente haciéndolos. De todos modos, si bien muchos de estos dibujos deben haber sido hechos por estas dos personas y otras que las siguieron, se trataba de figuras simples, con entre uno y cinco círculos más o menos pequeños y no muy diseminados. Pero en Inglaterra y en todo el mundo han surgido figuras con diseños cuya complejidad y precisión parece hacer muy poco probable esta explicación. Basta con ver algunos de los dibujos, de gran extensión y tremenda precisión geométrica en su trazado, que parecen imposibles de realizar en las pocas horas de la noche (no hay que olvidar que esto ocurre en verano, cuando las noches son mucho más cortas) y a oscuras (no pueden usar luces porque serían detectados), furtivamente, sin hacer ruido, sin dejar marcas ni huellas, por pocas personas que no pueden utilizar más equipo que el que puedan cargan en sus manos (cualquier vehículo o equipo dejaría huellas muy fáciles de detectar en esos apretados cultivos).

Hay más cuestiones sin resolver relacionadas con algunos de los círculos de los cultivos, interrogantes genuinos que se deben explicar, como las mediciones de variaciones en el campo magnético, la detección por grupos de biólogos de que las plantas habían sido expuestas a radiación de microondas en un plano horizontal muy delgado, que hirvieron el agua de las células vegetales, produciendo expansión y a veces quemaduras en los que han llamado nodos de engrosamiento (en esos nodos es donde se dobla el tallo de la planta); y otras anomalías que se han registrado: campos magnéticos distorsionados que causan el giro loco de las brújulas; sonidos extraños, como de numerosos grillos, que pudieron grabarse; testimonios de luces extrañas y objetos no identificados en vuelo en los lugares en los que luego aparecieron los círculos.

Obviamente, al aparecer teorías y declaraciones testimoniales que hablan de vórtices, distorsiones magnéticas que se pueden detectar con instrumentos, efectos en las plantas que parecen ser producidos por radiaciones de microondas, luces y ruidos (que también se han registrado), no tardaron en aparecer los que asocian los círculos con naves extraterrestres u OVNIs (es cierto que la forma circular y la posición de las plantas apoya la idea de que algo circular y giratorio se podría haber posado ahí). Los ufólogos —que muchas veces toman actitudes y hacen declaraciones que no le hacen ningún bien al trabajo de investigadores que sí buscan ofrecer algún esclarecimiento, generando en realidad sensación de que tienen poca seriedad o alguna falla psicológica— por lo general consideran que los círculos están en un mismo nivel de discusión que los “hombrecitos” (verdes o no) que pilotarían esas naves. Lo cierto que los círculos tienen una mayor entidad, ya que están ahí y uno puede verificar su existencia recorriendo los campos con un avión, o incluso con un automóvil, y no sólo esto, es posible pararse sobre ellos, medirlos y analizarlos.


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