OSNIs y Paco “el de la bomba”

En honor a la verdad, me consta, que distintos periodistas asediaron al testigo con el propósito de realizar alguna entrevista, desplazándose hasta su residencia. Lo cierto es, que ninguno, durante algunos años, pudo obtener información directa y fidedigna de sus labios, ya que la censura y la ley del silencio oficial impuestas por las autoridades militares de aquella época, abortaron todo intento de conocer lo acontecido por vía directa: Acató estrictamente las órdenes recibidas.

La providencia quiso, por obra y gracia del Sr. Darnaude, que este extraordinario suceso llegase hasta mí; informando con esmero, exhortado y animándome, para que me hiciera cargo del insólito caso. Tardé tres años, desde que me puso en antecedentes, para encontrar el momento adecuado, aprovechando mi asueto estival desde toda la vida, cerca del mar y a unos 50 km., de donde el protagonista reside habitualmente. Por fin, el 17 de septiembre de 1998, acompañado por dos personas más, me presenté en la localidad costera de Águilas (Murcia). Únicamente disponía de su nombre y apellidos y de una dirección aleatoria o supuesta, que alguien me dio antes de emprender el camino hacia mi destino. Casualidad o no, sino, providencia o suerte ¡qué más da!…, lo único cierto fue, que nuestro coche nos llevó y aparcó en la calle que me habían dado dos horas antes. Lo supimos una vez apeados del vehículo. Localizarle fue sencillísimo; Sólo bastó pronunciar su nombre y apellido y recibir por contestación: “¡AH!, SI… PACO EL DE LA BOMBA…”, allí le encontrará. En efecto, a escasos cincuenta metros de donde dejamos el coche, se encontraba una famosa Peña y, en el interior, nuestro amigo disputando una apacible partida de Dominó. Inmediatamente, una vez hecha las presentaciones de rigor, abandonó la contienda y nos fuimos a otra mesa contigua. La verdad es que el ambiente circundante no era el idóneo ni invitaba a realizar una entrevista. El griterío era ensordecedor y los golpes de las fichas acrecentaban nuestras dudas. Pero, no cabía otra alternativa, si deseaba escuchar de primera mano, su increíble aventura a bordo de su barco de pesca “AGUSTIN Y ROSA”, un año después de su no menos fantástica

vivencia con la bomba caída en Palomares, en Almería.

ASÍ CONSIGUIÓ FAMA Y PRESTIGIO “PACO EL DE LA BOMBA”

El 17 de enero de 1966, a punto de cumplirse las 33 efemérides de lo que pudo ser una hecatombe de grandes dimensiones, dos aviones norteamericanos, un B-52 transportando bombas H y un KC-135 nodriza, chocaban en el aire, mientras el primero repostaba. Como resultado de la colisión se produjeron siete muertos. Dichos artefactos termonucleares se precipitaron, desde 9000 metros de altura sobre el litoral Mediterráneo, muy próximo a la localidad almeriense de Palomares. Tres de las bombas cayeron en tierra y fueron recuperadas de inmediato. La cuarta se hundió en el mar y no se encontró hasta 81 días después. Se dijo que era 16 veces más potente que la que fue arrojada sobre Hirosima, pudiendo haber provocado una catástrofe de CONSECUENCIAS ECOLÓGICAS INCALCULABLES. Ni físicos, matemáticos, geógrafos y otros científicos, dieron con su paradero. Solamente, un hombre fue capaz de localizarla: ”Paco el de la BOMBA” o, para ser más exacto Francisco Simó Orts. Aquel aciago día, a pesar del mal tiempo reinante, Paco, como de costumbre, hacía las seis de la mañana se hizo a la mar en su barco “Manuela Orts”: “TODO TRANSCURRIA NORMALMENTE, PERO A ESO DE LAS 9h45 Ó 9h50 APARECIERON, ENCIMA DE MI BARCO “MANUELA ORTS”, DOS AERONABES CON INTENCIÓN DE REPOSTAR DE OTRA QUE LES IVAN A PROPORCIONAR

COMBUSTIBLE”. Súbitamente observó como colisionaban dos de los

aparatos aéreos en la parte trasera de la formación, viendo como una bomba caía lentamente con ayuda de un paracaídas, siendo consciente, de inmediato, del peligro que suponía; lo que le llevó a virar bruscamente el timón de su embarcación para que no le cayese encima una bomba atómica. Pero, los verdaderos quebraderos de cabeza no habían hecho más que empezar para él, propios de la fama había alcanzado y del trasiego originado por los traslados diarios que tenía que efectuar, cuando un helicóptero USA le recogía cada mañana y le conducía a Palomares, donde una lancha le llevaba mar adentro hacía un buque de la misma nacionalidad. Allí pasaba todo el día de un lado a otro navegando, en busca de la bomba perdida y luchando contra la terquedad norteamericana y su notoria obstinación a pesar del reiterado intento de Paco, por convencerles de su error, afirmando totalmente seguro, que el lugar se encontraba donde dijo el primer día. 81 después, el 15 de marzo de 1966, la bomba fue hallada en el mismo lugar señalado por el testigo. La fama pasó su tributo con todos los honores: recepciones, condecoraciones, viajes a los EEUU, Embajadas y Ministros. Todo menos dinero. Hasta el Jefe del Estado Español el Caudillo y Generalísimo D. Francisco Franco Bahamontes, acompañado del entonces Príncipe, hoy, Su Majestad el Rey D. Juan Carlos de Borbón, le visitaron en su domicilio de Águilas. En la actualidad mantiene un largo pleito con los norteamericanos, para lo cual, pidió permiso en su momento, a Franco.

EXTRAÑO OBJETO DESCONOCIDO DEBAJO DEL BARCO

“AGUSTÍN Y ROSA”

Sin embargo, otra descomunal sorpresa le aguardaba poco tiempo después, no muy lejos de Palomares; ésta vez, en Cabo Cope, entre las localidades del Puerto de Mazarrón y Águilas, en Costa Cálida de la Región de Murcia y en pleno “Mare Nostrum”. Mis compañeras y yo estábamos ansiosos por escuchar atentamente y grabar, las palabras de aquel espigado y erguido pescador; un señor de buena planta, alto y con una exquisita y refinada educación y un gran sentido del humor. Cuando empezó a hablar, su acento le delató de inmediato, pues a pesar de sus cuarenta y nueve años viviendo en aquel lugar, su pronunciación seguía siendo, una de las más cerradas que yo haya oído en un catalán. Profeso una gran simpatía por este educadísimo caballero y presiento, que estamos en los preámbulos de una buena amistad venidera. Actualmente es un joven atleta de 71 años, vitalista y alegre, con una salud que ya quisieran tener otros de menor edad. La entrevista tubo lugar como ya quedó dicho, el 17 de septiembre de 1998 por la tarde. Y esto fue lo que me contó: Salieron a pescar, él y seis hombres más, formando la tripulación de aquel día, en su nuevo barco pesquero de arrastre de nombre “AGUSTIN Y ROSA”. Era exactamente, el 12 de octubre de 1967. El barco con 20 metros de eslora, 6 metros de manga y 70 u 80 toneladas de peso, se hizo a la mar a las 4 de la madrugada. Todo se desarrollaba con la misma rutina cotidiana y nada hacía presagiar el desenlace final.

Soltaron las redes, sostenidas por cuatro cuerdas potentes y se adentraron en alta mar. Cuando llevaban cinco o seis millas de navegación, unos 9 ó 10 kilómetros de la costa, faenando ya mas de una hora y a unos 350 metros de profundidad “ALGO” muy extraño y desconocido, se enganchó entre las redes: “EN ESE MOMENTO, TODOS NOSOTROS NOS PERCATAMOS, EXTRAÑADOS Y ASUSTADOS, QUE LA MISTERIOSA “PRESA” NOS ARRASTRABA SIN DECRECER EN SU IMPETU, HACIA LAS COSTAS DE AFRICA Y EN DIRECCION A ARGELIA”. Como es natural y sin comprender la situación por la que estaban atravesando, la tripulación decidió parar los motores de la nave, evitando de esta guisa, que las cuerdas y redes se partieran. Pero la táctica no dio resultados: el barco ya parado, siguió su rumbo inexorable hacía el continente africano y siempre remolcado enigmáticamente, por “algo” surgido no se sabe dónde. Confundidos, atónitos y sin saber que hacer, viendo que “aquello” les llevaba fuera de las aguas jurisdiccionales y, encontrándose ya con 900 metros de profundidad debajo del barco, Paco, alarmado, decidió llamar por “banda lateral única” a la Comandancia de Marina de Cartagena; esta, al “entender” la importancia del suceso, le pasó con la Capitanía General de la Armada, poniéndose, seguidamente y en persona, el propio CAPITAN GENERAL DEL DEPARTAMENTO MARITIMO: “¿Quién llama…?”-“sí, soy Francisco Simó Orts, del barco AGUSTIN Y ROSA”. –“¡ah! hombre… Paco el de la bomba, ¿qué te ocurre… que te está pasando… ¡cuéntame…!”.

Una vez enterado el CAPITAN GENERAL de los acontecimientos producidos en torno al pesquero y a la situación en esos momentos, le brindó ayuda inmediata y rápida.

Al cuarto de hora o veinte minutos de haberse producido la conversación entre ambos, visualizaron a lo lejos, cuatro helicópteros de la marina española que se acercaban cada vez más. Pronto los tuvieron encima y alrededor; saliendo de uno de ellos, un cable en dirección al puente del barco, por el cual asomó, para ser bajado, un Comandante. Tan solo llevaba unos minutos este sobre el pesquero, recabando información de los infortunados pescadores, cuando de repente, la embarcación recibió un tremebundo impacto; con una espeluznante y aterradora sacudida, que cimbreó totalmente la estructura de esta. Tanto el Oficial como la tripulación, quedaron petrificados, anonadados y sin reacción. Los helicópteros captaron un objeto en el fondo del mar, mientras deliberaban y adoptaban medidas, tanto con el barco de pesca como con los navíos de la Armada que iban de camino hacía Cabo Cope en esos momentos. Con las máquinas a todo gas en poco tiempo aparecieron en fila india 9 buques de la Marina Española; entre ellos destructores, dragaminas, remolcadores, etc., más 2 submarinos, todos daban sensación “SABER” a la perfección con que se podían enfrentar.

En cuanto los buques estuvieron cerca del pesquero, este, cesó su marcha hacía las costas de África y se paró de golpe. Entonces, Paco ordenó que izasen las redes, y cual fue la sorpresa, al comprobar que las cuatro cuerdas habían sido cortadas ¿INTELIGENTEMENTE?; TODAS AL MISMO NIVEL Y CON CALCULO MILIMETRICO. ¡increíble! Al unísono, todos miraron hacía el fondo marino por si podían visualizar algo racional, viendo tan solo emerger infinidad de burbujas. Los buques recién llegados a la zona, también detectaron bajo el agua la presencia real de un objeto de origen ¿DESCONOCIDO?

Paco, creo recordar, me insinuó, aunque no lo puedo afirmar que los militares a lo mejor pensaron en la posibilidad de utilizar cargas de profundidad pero ante el peligro que podía correr el “AGUSTIN Y ROSA”, cuya armadura era casi en su totalidad de madera, rechazaron la idea. Pero una interrogante me asalta la mente ¿qué hicieron los dos submarinos?, ¿vieron o detectaron algo?, la pregunta sigue en el aire y las tinieblas de la duda emergen de las profundidades… del pensamiento. Pero, incógnitas aparte, la verdadera respuesta oficial que ofrecieron al testigo, fue la vista del Comandante de Marina de Águilas, rogándoles que guardaran el más inquebrantable silencio sobre lo ocurrido, sin hacer comentarios bajo ningún pretexto; seguramente fue presionado, indirectamente, por las altas esferas de la cúpula de la marina de guerra Española. Paco guardó silencio.

Se me olvidó un detalle que puede tener importancia a la hora de analizarse los datos aportados: junto con el “AGUSTIN Y ROSA” zarparon 5 ó 6 barcos de pesca mas, cada cual a lo suyo. Sin embargo, ninguno de ellos se enteró de la situación por la que estaba pasando aquel. ¿No es extraño que 5 ó 6 barcos acompañantes, aunque me imagino, dispersos por el mar, no notaran que algo extraño estaba ocurriéndole a uno de ellos?, ¿por qué precisamente, el barco de Paco el de la bomba?. A lo mejor la respuesta se encuentra en el siguiente apartado. Pero antes de abordarlo con detenimiento, quiero que sepan la respuesta que obtuve de Paco durante la entrevista y, posteriormente, por teléfono, a mi pregunta de sí pensó alguna vez que aquello fuese provocado por los OVNIS. Me dijo que nunca se había interesado por dicho tema, pero que pensándolo bien y con la cabeza fría creía más que posible esta hipótesis, ya que me aseguró que fuese lo que fuese, NO PERTENECÍA A NADA CONOCIDO, ¿fue entonces, un objeto sumergido no identificado simplemente, o un objeto sumergido identificado como un OVNI?.

LUGARES Y SITUACIONES PREFERIDAS POR LOS OVNIs

A nada se compromete uno cuando se trata de especular acerca del fenómeno ovni, pero sin descartar otras posibles hipótesis, tan plausibles las unas como las otras, me veo impelido, irremediablemente, a abordar el caso anterior, apostando una vez más y abogando por los seres inteligentes que tripulan y controlan esos artefactos denominados ovnis.

Los investigadores más avezados y reflexivos, conocen de sobra las sutiles maniobras y formas de proceder. Orquestadas por los ínclitos e inefables seres del espacio, urdiendo y llevando a cabo, UN PERFECTO PLAN ESTRATEGICO Y PREMEDITADO, que consiste en seguir los grandes acontecimientos que se van a producir en nuestro planeta de manera magistral… LO SABEN DE ANTEMANO. Sus pautas de conducta y formas de proceder atentan, desde siempre, contra la forma de actuar de los terrestres, desconcertando, no solo a estos, sino a los ufólogos más carismáticos y pacientes. O, dicho de manera más cruenta, “DESTROZAN LOS ESQUEMAS MENTALES” de nuestra especie. Nada de los que hacen se corresponde con nuestra maltrecha lógica humana, que, únicamente nos es útil para andar por casa, Y, eso es, precisamente, lo que pretenden: DESORIENTAR Y CONFUNDIRNOS SOBRE SU REALIDAD.

Por enésima vez y antes los medios de comunicación o durante alguna conferencia, he insistido enfáticamente, recalcando, que esas supuestas entidades inteligentes alienígenas, no tienen por qué poseer la misma lógica que los humanos, y de hecho, ni las tienen, si nos atenemos a su “ILÓGICO” comportamiento. Los escépticos arguyen que si su existencia entre nosotros fuera cierta, sería absurdo por su parte, retornar a su mundo sin mostrarse y tomar contacto con los Gobiernos de la Tierra, después de recorrer millones de kilómetros o, tal vez, años/luz. Pero, deberíamos reflexionar en lo referente a las distancias, considerando la necesidad de replantearnos la idea terrestre de: distancia es igual a kilómetros recorridos. Ya que especular no cuesta nada, deberíamos contemplar otras hipótesis que, aunque sin comprobación científica en la actualidad, serían posibles, quedando obsoletos, como única manera de trasladarnos de un lugar a otro, el concepto de distancia. Pero, volviendo a nuestras lógicas tan dispares y controvertidas –las humanas y extrahumanas- la nuestra sería, en el hipotético caso de llegar a un lejano planeta habitado por seres inteligentes, la de tomar contacto con sus líderes y anunciarles que somos de la Tierra. Hasta aquí, todo pensado y meditado, conforme a nuestra lógica y racionalidad. Sin embargo, dando por hecho que nos están estudiando “in situ” desde tiempos pretéritos, su “modus operandi” es antagónico al nuestro, puesto que el mismo es descortés, aparecen y desaparecen, nos abducen e ignoran olímpicamente ¿por qué?…

Dejando a parte disquisiciones, conjeturas y habladurías para todos los gustos, conviene analizarse la forma de esquivarnos y el “ridículo show” a que nos tienen acostumbrados. Es evidente que siguen un plan trazado de antemano –LA LEY DE ELUSIVIDAD- para no inferir directamente y a las claras en la evolución y los asuntos humanos. Pero, LAS VERDADERAS RAZONES QUE ANIMAN A ESTOS SERES DEL ESPACIO A MOSTRARSE DE MANERA MUY “SUI GENERIS” SOBRE EL PLANETA Y SUS OCULTAS INTENCIONES, NADIE LAS CONOCE, O ¿SI LO SABEN LOS EE.UU.?

Investigadores cualificados, tales como militares, agentes de la C.I.A., F.B.I., Pentágono, N.A.S.A., etc., saben perfectamente que los ovnis son reales y que en la gran mayoría de los casos, no hacen honor a esa denominación. Asimismo, se ha descartado infinidad de veces que se trate de prototipos experimentales o convencionales terrestres conocidos o no, a fenómenos naturales; atmosféricos o astronómicos explicados o no por la ciencia oficial; sabiéndose, únicamente, que su presencia es perenne y que nos vigilan y controlan sin cesar, que se ocultan en los lugares más inaccesibles y en el fondo de los océanos (O.S.N.I.s); que sorprenden a las tripulaciones y pasajeros de importantes compañías comerciales o privadas, tanto aéreas como navales o, a modestos barcos de pesca como el caso que nos ocupa.

De todo es sabido, por lo menos para los que estudian el fenómeno de los no identificados, que esas máquinas voladoras suelen escoger ciertos lugares para visitar, lo cual ha sido constatado infinidad de veces por los más connotados investigadores de lo insólito. De todo ello, D. Ignacio Darnaude nos da detallada y cumplida cuenta en su colosal artículo: “OVNIS, todas las respuestas” (ver AÑO CERO, nº5). Dichos lugares o enclaves asociados con la presencia ovni, son variopintos y no exentos de intriga a la hora de seguir las huellas de esos escurridizos aparatos. Me limitaré a citar

solamente a los más puntuales y a los que pudieran tener más relación con el caso de Paco. Estos son:

-Centrales nucleares. Plantas de fabricación de armas nucleares e instalaciones atómicas. Lugares de catástrofes y accidentes. Etc. Añadiendo yo de mi propia cosecha, lo que sigue:

-Lugares con restos o posibles restos de radiactividad.

-Seguimiento de personas que tuvieron o estuvieron cerca de algún peligro inminente.

-Selección de personas que alcanzaron cierta notoriedad por su entrega, servicios prestados, o por cualquier otro motivo relevante; todos ellos, para ser utilizados como eventual reclamo, foco de atención publicitaria indirecta o sujetos de mensaje subliminal, en los fines perseguidos por esas entidades.

Pues bien, si el barco de “PACO el de la Bomba” no era un buque de guerra nuclear ¿ que hacía un objeto no identificado a 350 y 900 metros de profundidad, sacando al innocuo pesquero, de las aguas jurisdiccionales españolas y arrastrándolo hacia las costas de África…? , NADA Y MUCHO a la vez. Veamos: En mi modesta opinión considero, que el misterioso objeto bien pudo estar manifestando su desaprobación y disconformidad, pues esos seres sienten animadversión por todo lo relacionado con armas naturales y las consecuencias nefastas, que un año antes, pudieron ser devastadoras; arrasando poblaciones enteras. Lo más probable es que quisieran atraer la atención y preocupar de “cierta manera”, a las autoridades españolas; concretamente, inquietando a la Armada con base en Cartagena y distante de unos 82 kilómetros por carretera de Águilas, para que tomase conciencia del juego peligroso que estaba autorizando el Gobierno de la nación, al permitir bases termonucleares cuyas consecuencias podrían tener efectos inconmensurables. Y,… ¿Quién mejor ejemplo para ese despertar de la mente, que utilizar al sencillo, pero ya mundialmente conocido “Paco el de la Bomba” y su barco “Agustín y Rosa”…?. Al fin y al cabo, este personaje fue el protagonista y artífice de la famosa recuperación de la bomba. Además, “ellos” sabían que los buques de la Marina acudirían raudos a la llamada de socorro del conocido pescador, como así fue. Posiblemente, los Militares Españoles como los estadounidenses, estaban familiarizados con la presencia OVNI mundial, sobre todo, en los grandes acontecimientos. Pero, si éstos no sospecharon que pudiera tratarse de “ellos” inicialmente, tal vez pensaron en un submarino soviético o de algún país satélite con aviesas intenciones en plena guerra fría. De cualquier manera, como es obvio, la duda quedó disipada al poco tiempo, ya que tan solo fue detectado un objeto desconocido de ignota procedencia y sin nacionalidad alguna. Lo verdaderamente interesante de toda la historia es, que fuere lo que fuere, dejó su indeleble impronta, sumiendo en la incertidumbre a los jefes y oficiales de la Marina acerca del origen del extraño objeto submarino… o, ¿no?

Pienso, una vez más, que las fuerzas armadas no pudieron hallar la nacionalidad de dicho objeto, por la sencilla razón de que no la tenía, el cual no pertenecía a ninguna nación de este planeta.

LA INCESANTE PRESENCIA DE LOS OVNIs EN EL MAR

Es indudable que los ovnis se camuflan en los fondos marinos de la Tierra, en donde se supone que albergan algunas de sus bases y desde las cuales, maniobran impunemente y a su antojo sin ser vistos.

No son pocos los buques de guerra que han detectado “ecos” procedentes de desconocidos objetos submarinos de dudosa procedencia. Asimismo, naves de recreo y barcos de pesca se han visto sorprendidos por estas máquinas subacuáticas que navegan con el mismo rumbo junto a ellos, por debajo y a ras del agua. Otras veces, muchas veces, se han quedado atónitos al verlas salir del fondo, volando a velocidades inusuales hacia el cielo, desafiando las leyes físicas conocidas y dejando entredicho, los prototipos convencionales y nuestra tecnología de vanguardia.

La beligerancia de los buques de la defensa nacional de muchas naciones, no se han hecho esperar, disparando torpedos o cargas de profundidad. A su vez, los aviones de combate de distintas potencias, han respondido con la misma virulencia y con ánimo de abatir algunos de esos ingenios. Se sabe de buena fuente que las evoluciones y actividad ovni en el mundo, han ocasionado verdaderos estados de histeria colectiva en algunas poblaciones. Gracias a la labor del conocido investigador puertorriqueño, Jorge Martín, director de la excelente revista “Evidencia OVNI”, supe de los extraordinarios acontecimientos que tuvieron lugar en las costas de Islandia durante tres años. El 20 de diciembre de 1992, en una operación masiva, se vieron involucradas tres fuerzas militares de tres países: Ovnis que descendían y se hundían en el mar. El 21 del mismo mes y año: pescadores islandeses se enfrentaron a rapidísimas naves subacuáticas, acompañadas por un gran objeto brillante que permanecía quieto en el cielo. Las naves iban con dirección a las costas del norte de Escocia. El 23 de diciembre de 1992, la actividad y presencia ovni era inquietante, hasta el punto de entrar en escena, un impresionante contingente de buques de guerra británicos y de la OTAN, recién llegados. El 24 de diciembre, dos submarinos nucleares ingleses fueron alertados, y otros dos, el HSM Endurance y el HMS Warrior, fueron destinados a la flota de superficie; así como, barcos de la guardia costera Islandesa y botes fueron enviados a tomar posiciones en Alice Fort en la costa Este del país. Se vieron otros ovnis zambullirse en el mar. El 25 de febrero de 1993, se dio aviso a todos los barcos para que se mantuvieran a unas tres millas de distancia de la flota de destructores americanos que se encontraban cerca del Círculo Ártico. El 15 de abril de 1993, se da orden a todos los barcos situados en el área del Círculo Ártico y envueltos en una operación secreta, a que se unan a la búsqueda de un BARCO AMERICANO DESAPARECIDO. El 16 de abril de 1993, la televisión y prensa británica informan que MANIOBRAS CONJUNTAS AMERICANAS Y RUSAS se iban a iniciar rápidamente. Dichas tropas de elite de las dos naciones, llevarían los ejercicios en suelo ruso; concretamente, en Siberia y exactamente en Tiksi; casualmente, el puerto Ruso más próximo al área de hostilidades navales anteriormente citadas.

Muchos más incidentes se produjeron al día siguiente…, viéndose involucrados un avión de la compañía islandesa y dos ovnis en pleno vuelo.

Por fin, el 15 de mayo de ese mismo año, se dio la orden de busca marítima, para encontrar a dos barcos de pesca islandeses desaparecidos. Por lo visto, otros sucesos tan impresionantes ocurrieron en aquella zona. Jorge Martín siguió informando que los medios noticiosos de Noruega, afirmaban que bracos de la OTAN se encontraban rastreando y persiguiendo naves submarinas de origen extraterrestre en Islandia y Noruega.

Durante los últimos cuarenta años, posiblemente más de un centenar de veces, importantes flotas de aviones y barcos se han movilizado en remotos puntos del mundo, con el propósito de localizar e intentar destruir misteriosos y “aparentes” submarinos que, a priori, no tenían nacionalidad conocida. Dichos artilugios marinos han sido avistados y registrados mediante el radar y el sonar e, incluso, han sido “aprisionados” dentro de ríos, caletas y fiordos, logrando siempre escapar de su situación.

Pero les invito a hacer un poco de historia en materia de OSNIS y retroceder conmigo en el tiempo hasta la década de los 70. En esos años de incertidumbre, especulaciones armamentísticas, amenazas de futuras conflagraciones bélicas, tensiones Este-Oeste, la prensa mundial reportó cantidades ingentes de noticias acerca del inquietante tema de los intrusos objetos sumergidos. Veamos: el 28 de noviembre de 1972, los periódicos denunciaban con suma expectación, la huida de un misterioso “submarino fantasma” que abandonó el fiordo noruego donde se había refugiado y que sembró de expectación e incertidumbre, durante dos semanas en los piases escandinavos. Se especuló con la posibilidad de que se trataba de una nave polaca, germano-oriental o soviética. Sin embargo, las respuestas de la URSS y de los piases de detrás del telón de acero, se hacían eco de los rumores en tono jocoso, acusando a las fuerzas de la OTAN de estar aquejados de manías persecutorias. El 29 del mismo mes y año, es decir, un día después, los diarios suecos, volvían a la carga, crispando el ya enrarecido ambiente mundial, centrándose otra vez en Noruega y anunciando que las fuerzas aeronavales de este país, habían emprendido la caza de un segundo sumergible fantasma en la misma localidad de SOGNEFJORDEN, agazapado en el fondo del fiordo; todo lo cual, podría desencadenar las hostilidades diplomáticas y originar una crisis internacional. El 13 de diciembre de 1972, la prensa danesa hizo las declaraciones siguientes, recogidas por la agencia EFE: “El Ministerio Danés de la Defensa confirmó la búsqueda de un misterioso objeto con apariencia de submarino y que fue visto por un pesquero en el complejo fiordo entre Christian Haab y Groenlandia, el cual apareció un periscopio y una torre salir del mar. Dos días después, otros dos pesqueros en la misma región vieron un reflector que recorría la costa de Groenlandia”.

El 12 de junio de 1992, la Agencia EFE se hacía con la noticia siguiente: La prensa de Estocolmo, aseguraba que helicópteros de la marina Sueca habían bombardeado el día anterior un submarino desconocido que había violado las aguas territoriales de esa nación –según fuentes autorizadas del Ministerio sueco de la Defensa-. Además, anunciaba que le lanzamiento de cargas de profundidad no había persuadido al enigmático navío a subir a la superficie.

Por lo visto, después de una infructuosa búsqueda a cargo de barcos y helicópteros de la Marina de ese país, el misterioso sumergible sin identificar, fue detectado a primera hora de la mañana, por un patrullero sueco a unos 50 kilómetros al Este de Estocolmo. Un portavoz de dicho ministerio manifestó que unidades navales vigilaban muy de cerca la estrecha desembocadura del golfo de Botnia, lugar que al parecer, había escogido el desconocido submarino.

El 7 de octubre de 1982 nuevamente la Marina sueca ordena atacar a un submarino fantasma, obedeciendo órdenes de su Gobierno. El navío se encontraba en la profundidad del archipiélago de Harstjaden, tres millas al sur de Estocolmo, dando luz verde a las fuerzas navales para utilizar todos los medios, con el fin de obligarlo a emerger. En la operación participaron 40 buques y 10 helicópteros que le dieron caza durante 6 días. Desde el principio se ordenó arrojar cargas de profundidad cerca de la

embarcación para que huyera hacía las aguas internacionales. Pero escaso tiempo después, el plan fue reconsiderado, realizándose entonces, un cerco con intención de que no pudiera escapar al tiempo que se ordenó bombardear a discreción y sin temor, la presumible posición como objetivo, autoeximiéndose de cualquier responsabilidad por las posibles consecuencias.

Siempre por voz de las fuentes citadas, los helicópteros estaban haciendo uso de hidrófonos para captar el más mínimo sonido emitido por la nave. Asimismo, desde el día anterior, entraron en acción los hombres-ranas.

Con fecha de 8 de julio de 1976, desde Oslo se daba la noticia de que en aguas internacionales, un submarino desconocido había sido “pescado” por un barco factoría noruego. El barco en cuestión se encontraba faenando en el mar de Barentz, cuando se dio cuenta que había atrapado en sus redes a un submarino sin distintivos ni bandera.

La tripulación del barco del pesquero declaró posteriormente que mientras pescaban en aguas internacionales, notaron una violenta sacudida y fueron lazados hacía atrás, al tiempo que salía del mar un submarino. Quedó reseñado que el misterioso navío fue apresado por las redes a 180 metros de profundidad. Los miembros de la tripulación del pesquero pudieron tomar varias fotografías del submarino con propósito de ser entregadas a las autoridades navales.

Y, para terminar, una observación final: todos los testigos directos describen a estas enigmáticas y sobrecogedoras naves submarinas como descomunales; bastante más gigantesca que cualquier submarino atómico imaginable de la actualidad, ya sea de fabricación USA o URSS, y sus inigualables estructuras exteriores son absolutamente lisas, sin equipo técnico, compuertas o ventanillas; además, siempre según fuentes solventes en todos los sentidos, estos monstruos submarinos salen de los océanos y se elevan en dirección al cielo a increíbles y prohibitivas velocidades de crucero.

Por fin, no quiero poner el punto de cierre, sin hacer alusión a los denostados y defenestrados “contactados” por entidades intergalácticas, para decir que, de ser cierto lo que dicen, los supuestos extraterrestres se empecinan obsesivamente en avisarnos hasta la saciedad, de la necesidad que debería sentir el hombre por abandonar todo lo relacionado con las pruebas atómicas, su fusión, industrias y centrales nucleares; Recriminando a los responsables del peligro que corre la Humanidad y, sometiendo a los contactados, a “una constante reprimenda cósmica” de alcance universal, con “bronca atómica” incluida…, parafraseando al genial D. Ignacio Darnaude.

(Texto cedido a Jose Manuel García Bautista cuando ocupó el cargo de vicesecretario de la Sociedad Científica Andrómeda para el boletín especial dirigido, y editado, por éste).


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