OVNIs: todas las repuestas


Desde 1.947, año en el que se levantó la veda en lo concerniente al tema de los extraterrestres, la actividad insólita en nuestros cielos ha alcanzado niveles extraordinarios: más de cien mil observaciones registradas y más de cincuenta millones de testigos en los últimos treinta años. Pero además, una gran cantidad de indicios sugieren que nuestras “relaciones sociales” con los alienígenas se remontan a milenios en el pasado.


Enfrentados a esta masiva avalancha durante un tercio de siglo, es lógico que los ciudadanos reaccionen exigiendo respuestas a la clásica tetralogía de preguntas-clave:
1.- ¿Quiénes son?
2.- ¿De dónde vienen?
3.- ¿Qué pretenden?
4.- ¿ Por qué no entran en contacto con nosotros?
Las tres primeras interrogantes se encuentran inextricablemente unidas entre sí, de tal manera que es casi imposible analizarlas por separado. Contestar al dilema “¿cuál es su procedencia?” obliga a entrar en la temática de su naturaleza y propósitos, de los motivos de su abrumadora presencia en la tierra. Esto necesariamente complica el método de estudio y alarga las exposiciones, pero no obstante, intentaremos ceñirnos escuetamente al tema del origen de los Objetos Volantes No Identificados, siempre que ésto no perjudique la coherencia y comprensión del texto. En la última parte estudiaremos las importantísimas implicaciones del “No-Contacto”.
La característica más llamativa del fenómeno ufológico es la variedad de tamaños, formas y aspectos observados, tanto en los aparatos como en sus tripulantes. Esta diversidad en los testimonios sugiere una multiplicidad de orígenes, que a su vez determina la lógica variedad de sus ocupantes y de sus propósitos.
Somos conscientes de que estamos atacando una cuestión de extrema complejidad, con mil y una facetas, donde las explicaciones contundentes y las soluciones lineales simplemente no existen, por lo que resulta imprescindible andar con pies de plomo y “afinar” en sumo agrado los juicios de valor.

CAPÍTULO I
¿QUIÉNES SON?
Las explicaciones que se han dado al fenómeno ovni son muy diversas; desde los que niegan la existencia real de los objetos avistados, pasando por los que proponen que son artefactos propios de la tierra hasta los que sugieren que son naves de otros planetas o galaxias.
Científicos de las más diversas ramas y organismos gubernamentales de diferentes países han elaborado muchas teorías acerca de la causa de fenómenos extraños que se observan en el cielo. Cualquier versión que busquemos no será más que una simplificación de la realidad. Como dijo el biólogo británico J.B.S. Haldame: “El universo no es sólo más extraño de lo que imaginamos, sino mucho más extraño de lo que podemos imaginar”.
Cuerpos astronómicos erróneamente interpretados
ESPECIALMENTE en los crepúsculos y amaneceres, el sol puede ser fácilmente confundido con un objeto no convencional. También la luna, en determinadas fases puede llevar a un error semejante.
Con una atmósfera límpida, muchos planetas pueden ser tomados equivocadamente por “luces en el cielo”. A veces se han denunciado ovnis que luego resultaron ser el lucero de la mañana, Venus en el oscurecer o Júpiter a ras del horizonte. La aproximación excepcional de estos dos últimos planetas en febrero de 1.975, provocó un buen número de presuntas observaciones ovni.
Algunos meteoros de gran tamaño parecen desplazarse lentamente (en particular aquellos que lo hacen en el sentido de rotación de la tierra), dejando una huella brillante que puede persistir hasta varios minutos. Los bólidos, meteoritos, estrellas fugaces, novas y supernovas, como postula el físico Joseph Kaplan, pueden ser tomados equivocadamente por naves que vienen de otros mundos.


Extraños fenómenos atmosféricos
Muchos científicos aseguran que estos acontecimientos podrían ser causados por fenómenos atmosféricos; peculiares formaciones nubosas, perturbaciones eólicas, reflexión lumínica de la luz solar, refracción atmosférica, espejismos ópticos. Cuando en las noches del 20 y 21 de julio de 1.952 se avistaron extraños discos sobre el Capitolio de Washington, la explicación oficial fue que, al haber capas calientes de aire por encima de las frías, se producía una distorsión óptica. También estas anomalías, según los meteorólogos, pueden dar lugar a una distorsión de las ondas de radar provocando ecos fantasmas en las pantallas.
Otras hipótesis se apoyan en los fuegos fatuos: en los charcos y marismas, la descomposición orgánica libera metano. Cuando este gas entra en ignición por combustión espontánea o caída de rayos, por ejemplo, se producen globos luminosos que flotan sobre el agua estancada. El mismo efecto se produce con el vapor de amoníaco.
Los terremotos podrían también ser los causantes de efectos luminosos extraños: en numerosas ocasiones se han observado fosforescencias o masas incandescentes ante el desencadenamiento de un terremoto; esto indica que los temblores de tierra disparan ciertas reacciones electromagnéticas con un componente luminoso en la atmósfera.
Según Oscar Galíndez, el rayo redondo presenta una apariencia similar al fenómeno ovni. Estas bolas de fuego son masas esféricas de aire ionizado que se originan en las tormentas y después se desplazan, aparentemente al azar. Avanzan, se detienen un momento y zigzaguean para desaparecer finalmente con un estampido o silenciosamente. Su constitución es mal conocida y exhiben tonalidades rojas, azules y violáceas. Phillip Klass los asimila a una forma específica de plasma natural. Al parecer están dotados de electricidad estática y su duración es transitoria. Suelen observarse casi siempre a baja altura y adoptar formas elipsoidales y cilíndricas de fuerte luminosidad. Lo más interesante es que, según Vincent Gaddis se conocen muchos casos de diminutas bolas de fuego que han penetrado en viviendas habitadas manifestando a todas luces un “comportamiento inteligente”.
Hay un fenómeno electromagnético llamado “corona” que en ocasiones se advierte desplazándose a lo largo de cables de alta tensión en forma de fuerte luminosidad semejante a una esfera, disco o anillo. A baja altura adoptaría a veces la forma de un rayo globular y esto explicaría por qué aparecen OVNIS tan frecuentemente en proximidad con los tendidos eléctricos de alto voltaje.
Según Klass, los automóviles y peatones portadores de cargas eléctricas, atraen los plasmas. Estos serían capaces de ionizar el aire aprisionado bajo el capot de un vehículo y provocar un colapso de sus circuitos eléctricos (típico efecto de la casuística ufológica). El físico Noel W. Scott ha producido en laboratorios pequeñas lentillas rojo-anaranjadas de vapor ionizado con aspecto de platillos resplandecientes, al introducir vapor en un vacío parcial.
Michael A. Persingen y Gyslasine F. Lafreniere han encontrado una correlación positiva entre fenómenos anómalos, fallas geológicas y llamaradas solares, tras el estudio de 1.242 casos ufológicos y 4.818 sucesos insólitos de todo tipo. Estos investigadores de la Universidad Laurentian de Sudbury (Ontario) sostienen que tanto la eyección explosiva de material ardiente en la superficie del sol, como los movimientos sísmicos, pueden generar campos energéticos localizados, que en ciertas circunstancias crean plasmoides luminosos e incluso interfieren en el funcionamiento normal del cerebro humano, provocando alucinaciones “ufológicas”. Algunos de tales plasmas solares, son detectables por el radar.
Alucinaciones colectivas
Dice Federico R. Kirbus que los platillos volantes constituyen un fenómeno psicológico generado por rumores visionarios en virtud de un proceso bien conocido de contagio social. Suelen aparecer en oleadas, a intervalos breves, sobre determinadas regiones. El hecho de que una persona identifique públicamente algún objeto aéreo, real o inexistente, como un plato volador, hace que otros individuos pretendan igualmente que también han visto un ovni. Según Bourret, esto se produce por lo que se llama “autocatálisis” y “retroacción positiva”: cuando la prensa habla de ovnis, otros observadores miran al cielo y creen ver objetos artificiales, lo que provoca a su vez más artículos en los periódicos, y así se van extendiendo las noticias hasta que los periodistas se cansan, entonces la agitación desaparece por sí misma. El Doctor Galíndez opina que hay en estos fenómenos épocas de calma que son sucedidas por otras de obsesión popular. Las oleadas vienen después de la difusión desmedida de sucesos ovnilógicos sensacionales y publicitados en exceso. También –según él- tiene mucho que ver el “efecto multitud”, es decir, la amplificación de percepciones distorsionadas por el simple hecho de que haya muchos individuos juntos. Este efecto puede arrastrar a las alucinaciones en masa: psicosis generadoras de mitos, un estado de histeria colectiva y obsesión social que suscita confusiones en la imaginación popular habiendo sido motivadas por vanas apariencias.
Otro factor influyente es la adoración moderna de los platillos volantes, agoreros de la salvación de la humanidad y de la verdad oculta. Vemos a nuestro alrededor un número importante de grupúsculos pseudoreligiosos y “ocultistas” que crecen como la espuma, con ideas delirantes acerca de los Hermanos del Espacio. Estos, supuestamente atraídos desde Marte, Venus o Saturno, nos salvarían de los peligros de un desequilibrio de la alta atmósfera que se produciría por el estallido de las bombas nucleares.
El inquietante fenómeno del virus epidémico alienígena prendido al cuerpo social, ha sido brillantemente estudiado por Jacques Vallée en su libro “Mensajeros de la Decepción”. En él demuestra cómo una baraúnda de neosectas espiritualistas transplutonianas le están lavando, con notable éxito, el cerebro al mundo, consiguiendo rápidamente que el público baje su guardia y acepte indiscriminadamente estas seductoras ideas.
Nuevos Cristos vienen a ayudarnos en naves del espacio. Lo oculto, lo esotérico y, claro está, lo extraterrestre, está de moda; en la segunda mitad del siglo han arraigado profundamente en el acervo de la mitología popular. Esto a su vez promueve el contagio y se forma la “bola de nieve extraplanetaria”.
Vehículos convencionales
Muchas veces se han visto una serie de luces viajando al unísono, este fenómeno que se ha tomado por una máquina voladora, podría ser un aprovisionamiento de combustible de dos aviones en vuelo.
Según J. Gordon Vaeth y Urner Liddel, hay en la atmósfera muchos artefactos científicos y meteorológicos que pueden ser tomados por naves espaciales (globos-testigo, sondas especiales de alta costa, blancos para radar). Los cohetes meteorológicos, por ejemplo, dejan escapar nubes de sodio que al ser iluminadas en la alta atmósfera por los rayos solares producen extraños efectos luminosos.
Los aparatos de investigación espacial producen un halo luminoso al entrar en la atmósfera. Satélites espaciales particularmente brillantes cambian su luminosidad periódicamente al rotar sobre sí mismos. La basura espacial (restos de vehículos aéreos, residuos abandonados en el espacio por sondas y astronautas), en circunstancias especiales puede ser vista desde la tierra. Según Philip J. Klass, hay muchos subproductos erráticos de origen industrial flotando en nuestra atmósfera, como nubes de escoria, polvaredas de carbón y espuma de detergentes.
Discoteca flotante en el cielo
Los entomólogos P.S. Callahan y R.W. Mankin, de los Estados Unidos, explican que el exoesqueleto de los insectos o mariposas es un excelente dieléctrico, alrededor de un electrolito (los fluídos biológicos del organismo animal). En contacto con un campo eléctrico como el producido por una tormenta, por ejemplo, emite brillantes luces y colores por los extremos de sus antenas y patas. Un aluvión de este tipo de insectos, produciría un interesante fenómeno visual. Para Norton T. Novitt el fenómeno ovni podría estar originado por las hormigas voladoras. Según este científico, estos insectos se reúnen periódicamente en masas de hasta 37 millones de individuos, ejecutando un rito nupcial. Si una de estas gigantescas colonias se topara con una carga de electricidad estática -nos dice- puede originar una materia luminosa que recuerde un ovni.
Errores de percepción
Edgar F. Mauer opina que muchos fenómenos son atribuibles a algunos estados patológicos de la vista: las células diferenciadas en el humor vítreo pueden proyectar sombras en la retina, siendo éstas percibidas como puntos en movimiento y la presión del viento sobre los ojos puede provocar también la visión de pseudo luces.
Hay una larga lista de afecciones psicopatológicas que dan origen a estados alucinatorios. En estos casos el sujeto ve efectivamente “algo” que no tiene existencia material comprobada. Según Pierre Delval pueden producirse visiones de imágenes luminosas que, inconscientemente o no, son animadas por el protagonista en función de su propio mundo interior.
También el cerebro –según Alain Dadmer- es capaz de fabricar ciertas observaciones en función de meras analogías; la información percibida es tratada de acuerdo a elementos anteriormente memorizados.
Los elementos más cotidianos y corrientes, también pueden interpretarse de una manera totalmente fantástica cuando el sujeto está bajo la influencia de ciertas drogas o del alcohol y son muchos los que opinan que esta es la circunstancia presente en los fenómenos ovni.
Mistificaciones, fraudes y fabulaciones
Se llama “efecto excitación” a aquél por el cual el testigo o informador, al hacer un reporte de los hechos, selecciona como más prominentes aquellos datos menos exactos y seguros, no refiriéndose en cambio a las cuestiones más fiables.
El “efecto reportaje” es la selección de detalles llamativos y espectaculares con los oportunos añadidos y exageraciones al relatar lo ocurrido ante el público o los medios de comunicación.
A mucha gente le fascina la fama, la notoriedad, verse en letras de imprenta; para tener acceso a ello no dudan en falsificar deliberadamente los hechos, inventando una colorista historia de ovnis. Según Donald I. Warren, muchos de ellos son unos pobres diablos fracasados que lo hacen con el fin de sobresalir y compensar sus frustraciones y falta de éxito en la vida. Por lo general, son testigos de escasa relevancia socioprofesional.
Isaac Asimov, dice: “Más importante que lo que vemos en el cielo es cómo lo interpretamos. Aquellos que desean creer que las tripulaciones de las naves del espacio son guardianes benevolentes de nuestro bienestar, son personas inseguras que, de este modo, se agarran desesperadamente a unas fantasías que les proporcionan la ansiada seguridad”.
Por último, hay una interpretación crítica, escéptica a ultranza y maximalista en el sentido de que todo lo relacionado con ovnis son falacias, un mero epifenómeno sociológico sin realidad física basado en denuncias de individuos mitomaníacos.
Artefactos aéreos de tecnología de vanguardia
Una explicación que no es aceptada por los medios oficiales sugiere que los ovnis son discos fabricados en los Estados Unidos. En Washington –según esta teoría- se habrían concedido varias patentes de invención y el Pentágono tendría en curso más de un proyecto de desarrollo y producción de platillos volantes. El ingeniero canadiense A.V. Roe, presidente de la compañía Avro de Otawa, ha diseñado varios modelos de aviones-platillo, tal vez por encargo de la fuerza Aérea del poderoso país vecino. Un prototipo especial se sabe que fue concebido por Otis T. Carr, discípulo de Nicola Tesla.
Según el Doctor James E. McDonald, no sería nada rara la existencia de platillos experimentales, promocionados por las fuerzas armadas rusa y americana, por millonarios excéntricos o por sociedades secretas.
Recordemos que ya en 1.897 las misteriosas aeronaves que invadieron el espacio aéreo estadounidense tomaban tierra frecuentemente y sus tripulantes declaraban que se trataba de vehículos eléctricos en fase de prueba. Noventa años después, seguimos sin tener noticias de tan revolucionarios artefactos como tampoco las tenemos de las hipotéticas armas que las superpotencias fabrican.
Inventos bélicos de la Alemania nazi
Eric A. Aggen, R. Lusar, Olaf Meyer Freyhold y Renato Vasco plantean que los objetos no identificados pudieran ser muy bien armas secretas fabricadas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Se sabe que científicos como Miethe, Habermohl, Bellonzo, Klein, Munch y otros trabajaron en Peenemunde y otros centros poniendo a punto los cohetes V-1, V-2. Estos técnicos del tercer Reich, habrían continuado sus investigaciones en la URSS.
Andreas Faber-Káiser ha publicado incluso los dibujos de unas “peonzas voladoras” alemanas diseñadas por Schriever que son auténticos platillos típicos de finales de los cuarenta y que se pueden encontrar en un libro del mayor Rudolf Lusar.
Exobiología del espacio
Para el naturalista americano Ivan T. Sanderson, los ovnis pudieran ser formas zooespaciales, pues su conducta recuerda mucho a la de los animales. Las naves nodriza, para él, podrían desempeñar una función similar a la de las gallinas que empollan sus crías. Se ha observado que los ovnis viajan en manadas y se manifiestan como en oleadas migratorias. Hay millares de especies, con una apabullante variedad de formas y tamaños. Según Otto Binder, los ojos múltiples que estas criaturas exhiben son tomados habitualmente por ventanas o portezuelas.
Estas máquinas animales, indígenas del espacio, tal vez se alimenten de energía pura o directamente de rayos solares (al igual que las plantas lo hacen indirectamente a través de la fotosíntesis).
Para Trevor J. Constable y Erich Aggem, esas criaturas invisibles ameboides, originadas en el espacio y que poseen luz propia, recuerdan a los moluscos del océano. Aparentan ser metálicas, maniobran inteligentemente y tienen su hábitat natural en los dominios inobservables que rodean o interpenetran nuestro planeta. Estaríamos, en suma, ante formas de vida desconocidas, terrestres o extraterrestres.
La condesa Zoe Wassiko-Serecki dice que son especies hasta ahora no observadas de vida animal, pero autóctonas, de la ionosfera terrestre. Poseen estructuras huecas, con un mínimo de materia densa cargada de electricidad. Quizás sean el eslabón perdido entre la vida orgánica y la inorgánica y por eso dan la impresión de ser máquinas.
Otra interesante explicación la dan Ray Palmer y Otto Binder: en la “ionosfera radiante” donde se extiende el Cinturón Van Allen (de 2.000 a 65.000 kilómetros de altura), habita una civilización de seres inteligentes, invisibles a los ojos terrestres excepto bajo ciertas condiciones especiales. Estas criaturas radiantes se acercan esporádicamente a la superficie de la Tierra y, a la altura de la ionosfera, se hacen visibles debido a interacciones electromagnéticas como las tormentas del espacio o los huracanes solares. Tales entidades “radioactivas” han creado una cultura tan vasta y diversificada como la nuestra, pero adaptada al “vacío” del espacio.
También se ha especulado con el “Sistema X”, una máquina colosal que, según Aime Michel podría sobrevolar el mundo. Un colosal robot en órbita o sobre un planeta deshabitado del sistema solar que estaría manipulando no sólo a los ovnis sino a la humanidad entera.
Para C. Maxwell Cade y Oscar Galíndez, “no estamos tratando con seres personales ordinarios, sino más bien con inteligencias mecánicas, organismos abiológicos de conducta programable, una especie de androides originarios o derivados que actúan como cyborgs autónomos o telecomandados”.
Es similar a la hipótesis de Glandes la de Jean Luc Proust que propone que los ovnis serían entes que, tras un largo proceso evolutivo, se han convertido en supermáquinas vivientes, más rápidas, seguras y resistentes que el hombre. La nueva especie robotizada conservaría, no obstante, las trazas de su origen humano y sus órganos de comunicación con el hombre durante mucho tiempo, de la misma manera que los humanos contamos todavía con ciertos componentes anatómicos que ya nos resultan inútiles.

EVENTUALES ORÍGENES ASTRONÓMICOS DE LOS OVNIS.
? Acuden desde la Luna. De satélites naturales no detectados por nuestros instrumentos de observación celeste. De satélites artificiales de origen exógeno orbitando alrededor de la tierra. O de grandes naves-nodriza estacionadas en los suburbios de la estratosfera.
? De planetas y/o satélites en nuestro propio sistema solar.
? Desde masas transplutonianas que rotan en sistemas solares intragalácticos.
? De algunos cometas.
? De cuerpos astronómicos todavía no catalogados por los hombres de ciencia.
? Del mismo sol.
? De diferentes estrellas en la Vía Láctea, aparte de sus cohortes planetarias.
? De otras galaxias.
? Desde remotos cúmulos o confederaciones de nebulosas.
? De entes cósmicos no conocidos, con rango superior a los grupos de galaxias.
? De otros universos físicos y tridimensionales.
Creaciones del inconsciente colectivo
El célebre psicoanalista Carl Gustav Jung pensaba que los ovnis serían una proyección psicológica de ciertos arquetipos compartidos por el género humano, es decir, un fenómeno derivado de contenidos psíquicos y emocionales latentes en el alma del hombre.
Para Pierre Vieroudy las aeroformas consistirían en ciertas materializaciones directamente relacionadas con el psiquismo del testigo y de su entorno. Todo ocurre como si una extraña energía universal, difusa, dotada de un psiquismo e intencionalidad elementales, se materializara en función de la información contenida en la mente consciente e inconsciente de los testigos. La manifestación ovni seria pues, un fenómeno parcialmente inducido por las facultades PSI latentes del ser humano. En tal caso el sujeto no seria mero espectador fortuito de una actividad independiente, sino un perceptor selectivo que toma parte activa e inconsciente en la materialización de lo que es observado. El protagonista típico que “dispara” la aparición de ovnis suele ser inestable en sus relaciones afectivas, nervioso y dotado de cualidades paranormales. Con frecuencia también participa en otros eventos paranormales (poltergeist, mediumnidad, encuentros con fantasmas).
Según Pierre Delval, la concentración de pensamientos emociones de muchas personas puede originar masas luminosas fluctuantes, que estarán influenciadas por las concepciones espirituales, ideológicas y místicas de los sujetos. En tal caso contemplaríamos creaciones psíquicas inconscientes.
Telehipnosis ideo-plástica
Este tipo de fenómenos -dice el Doctor Peter Maddock- consiste en proyecciones de tipo psíquico producidas a control remoto por un agente intencional externo. No pasan de ser representaciones aparenciales de naves del espacio, inducidas a propósito en la mente de individuos terrestres, tal vez desde remotas regiones o niveles de realidad.
Similar es la idea de Luis Schünherr. Para él los ufonautas transfieren a la mente del observador determinados efectos alucinatorios, por alguna forma de telepatía o energía psíquica. Este tipo de deducciones parten de los resultados obtenidos en experimentos de hipnosis a larga distancia: simulacros de cosas o situaciones provocadas a propio intento, siempre por alguien que ha dominado el poder de la mente para la producción de telehipnosis. Esta induciría a toda persona alcanzada por el mismo, a experimentar falsas percepciones ordenadas por los cerebros mentores, según Oscar Galídez.
Charles Bowen, J.G. Adams y C. Maxwell Cade hablan de realidades alternativas o universos paralelos. Los ovnis tal vez vengan de un mundo invisible que está en otro nivel. Su tecnología sería tan avanzada que ante nuestra atónita mirada sería como pura magia, por lo tanto incomprensible. Es probable que estén introduciendo en el entendimiento de ciertas personas seleccionadas toda una fantástica imaginería psíquica valiéndose del bombardeo con trenes de ondas, con el fin de implantar una determinada ideología en la raza humana.
Teoría de los pensamientos solidificados
Los precursores de esta idea son Philip Creighton y Gordon W. Allen. Para ellos los ovnis serían literalmente creaciones de la mente, ideo-formas. La realidad objetiva es plástica –dicen- capaz de ajustarse en cierto grado a nuestras cogitaciones, deseos y expectativas. No es de extrañar, por tanto, que los ovnis sean formas mentales fenoménicas controladas por el pensamiento del hombre, al ser su cerebro un receptor capaz de trabajar en diferentes niveles intelectuales. No hay que olvidar que esto lo capacita para sintonizar con la “fuente universal de energía mental”.
La teoría de que los ovnis podrían ser un producto de la mente también ha sido postulada por J.G. Adams, Alain Gadmer y Jacques Vallée. Según estos investigadores, no tienen corporeidad y carecen de estructura material. Simplemente son la proyección de una imagen, desde una fuente externa, que es captada por los sentidos del observador. Podría tratarse de proyecciones similares a las holográficas, por medio de una avanzada tecnología desconocida en la Tierra. Lo que el testigo puede observar no es sino una especial configuración de energía concentrada y teledirigida, que se hace visible en sus proximidades. Es “víctima” de un sistema de transmisión de imágenes a distancia, como si frente a él funcionase un aparato de televisión.
John P. Bessor y Robert N. Webster afirman que los ovnis no serían realmente metálicos sino que estarían compuestos de ectoplasma. Esta es una misteriosa sustancia, de extraordinaria sutilidad, que emana de algún componente fisiológico del psiquismo humano. Se trata de estructuras atómicas mal conocidas por la ciencia, a estilo de los “aportes” y otras corporeizaciones espontáneas, tantas veces registradas y hasta fotografiadas en sesiones de espiritismo. Los espiritistas aseguran que se originan a partir de la “submateria” ectoplásmica del médium.
CENTROS DE ATRACCIÓN UFOLÓGICA
Los lugares que frecuentemente han sido asociados con la presencia de ovnis son:
? Sitios donde hay niños y jóvenes, profesores y enfermeras.
? Centros de enseñanza: escuelas, colegios y universidades.
? Hospitales, clínicas e instalaciones sanitarias.
? Subnormales y las instituciones que los acogen.
? Embalses, lagos y lagunas; ríos y depósitos de agua potable.
? Filones minerales e instalaciones mineras. Reservas subterráneas de uranio.
? Fallas geológicas. Terrenos impactados por meteoritos.
? Tesoros ocultos.
? Antiguas ruinas enterradas.
? Monumentos prehistóricos y recintos megalíticos.
? Parques naturales.
? Vías de ferrocarril, intersección de autopistas. Puentes.
? Torres de microondas y repetidores de radio-televisión.
? Aeropuertos.
? Centrales eléctricas, subestaciones y cables de alta tensión.
? Centrales nucleares.
? Pozos petrolíferos.
? Tanques contenedores de energía (petróleo, gas, etc.)
? Factorías industriales.
? Bases militares y polígonos de lanzamiento de cohetes.
? Arsenales.
? Polvorines y depósitos de municiones.
? Plantas de fabricación de armas nucleares e instalaciones atómicas.
? Temblores de tierra y erupciones volcánicas.
? Lugares de catástrofes y accidentes.
? Basureros y depósitos de residuos.
? Cementerios.
? Viveros piscícolas. Explotaciones ganaderas. Manadas de ganado y granjas lecheras.
? Prostíbulos.
? Aviones en vuelo. Coches en ruta (más durante la noche).
? Patrulleros de policía.
? Estadios deportivos, pistas de tenis y, sobre todo, campos de golf.
? Partidas de caza y pescadores.
? Espacios de acampada al aire libre, de gente joven.
Viajeros del tiempo o de otras dimensiones
William E. Murphy opina que los platillos volantes serían el producto visible de la intersección o cortocircuito entre universos paralelos; en otras palabras, proyecciones inter-universos, “sombras” de los recintos extraterrestres de n dimensiones (para n mayor que 4), en nuestro medio 4-D que consiste en longitud, anchura, profundidad y movimiento en el tiempo.
También podrían ser máquinas del tiempo, suponiendo que éste representase a la cuarta dimensión. Sus ocupantes tal vez hayan aprendido la tecnología del transcurso cronológico y sean capaces de manipular a voluntad y en cualquier dirección el flujo de los acontecimientos.
Para Luis Schöenherr, si la cuarta dimensión es formalmente idéntica al tiempo y éste no es, en esencia, diferente del espacio, lo realmente significativo será el conjunto del continuum Espacio-Tiempo. Por lo tanto, un movimiento en el tiempo es tan factible como en el espacio y así los ovnis podrían ser muy bien “dispositivos temporales” y originarse en el porvenir, como intuyó H. G. Wells. Las naves del espacio son para Jonh M. Prytz manifestaciones de un Universo de antimateria o Universo paralelo. Cuando el cosmos fue creado, pudo formarse igual cantidad de materia que de antimateria, o bien cabe que las galaxias de antimateria estén mezcladas con las compuestas por la materia ordinaria. También es probable que existan masas comparables de ambas, en orden a mantener la simetría de la naturaleza, y cada una de ellas conforme a universos diferenciados e independientes.
Son demonios o entes del mal
Para Salvador Freixedo, exjesuita portorriqueño, “hay numerosos paralelismos entre ovnis y demonios. La humanidad es sólo una peonza en una partida de ajedrez cósmica, en la que están implicadas dos grandes fuerzas antagónicas: los ufonautas benignos y las entidades de Luzbel. Estas son las causantes de la creciente agitación social, política y religiosa que vemos a nuestro alrededor”.
Según el Doctor Pierre Guérin, “los modernos ufonautas y los demonios de épocas pasadas son probablemente idénticos. Estos últimos aparecen en cada período histórico revestidos, precisamente, con el aspecto que los testigos de la época esperan ver, en función de sus condicionamientos culturales y del momento histórico. El mismo efecto-camaleón es también característico del fenómeno ufológico”.
Los objetos no identificados no serían sino el aspecto parcial de una magna totalidad de orden superior y de naturaleza a la vez física, psíquica y espiritual.

CAPÍTULO II
¿DE DÓNDE VIENEN?
Si existen muy variadas teorías acerca de qué son los ovnis, también abundan las hipótesis que intentan aclarar de dónde vienen. Comenzaremos por hablar de aquellas que dan como origen un punto próximo.
Bases secretas en la tierra
Los pilotos de los platillos volantes podrían ser criaturas que comparten la tierra con nosotros. Desconocidas para la mayoría de los mortales e ignoradas por la ciencia oficial, estos “ultraterrestres” son indígenas de nuestro propio planeta y la causa directa no sólo de la aparición de los ovnis sino de toda suerte de fenómenos psíquicos, paranormales y hasta religiosos. Esta idea, sustentada –entre otros- por el Doctor Jacques Vallée, se apoya en la abundancia de tradiciones orales y escritas sobre estas criaturas que aparecieron en muchísimas civilizaciones anteriores.
Entre las muchas razas que nos visitan, algunas de ellas podrían ser los habitantes de continentes perdidos (Atlántida, Lemuria o Mu) que antes de que éstos fuesen sepultados por el océano buscaron refugio en algún lugar seguro y recóndito de la tierra, en un recinto de naturaleza material o “etérica” conservando todas sus prerrogativas tecnológicas, entre ellas los dispositivos de avanzado diseño para vencer el espacio.
Sea que provengan de otros planetas y/o planos o de la propia Tierra, de manera transitoria o permanente pueden utilizar recintos especialmente acondicionados como bases de operaciones. Se ha especulado mucho sobre la posibilidad de que existan bases alienígenas secretas en áreas remotas como la Antártida, Groenlandia, la selva amazónica, las montañas del Tíbet, y muchos otros lugares deshabitados o semiexplotados.
Teorías de la Tierra hueca
Según Raymond Bernard, no todos los ovnis serían extraterrestres: algunos provienen del interior del globo terráqueo que es parcialmente hueco y posee sendas aperturas en los polos. Se dice que el Almirante Byrd, explorador del Polo Norte, penetró en esta región desconocida, encontrando una tierra de clima templado con montañas, bosques, ríos, lagos, vegetación y vida animal.
Para Brinsley Le Poer Trench, miembro de la Cámara de los Lores británica, este mundo subterráneo habría sido construído por los habitantes de la Atlántida, para protegerse de catástrofes oceánicas y sísmicas. Las dos entradas localizadas en los polos (que habrían sido incluso fotografiadas por los satélites americanos) son las que dan acceso al mundo exterior. Allí se alojan desde hace más de once mil años los “barcos del espacio” que nos visitan en la actualidad. Robert E. Dickhoff y Michael Barton X, también son partidarios de la hipótesis de un mundo subterráneo. Los platillos volantes –según ellos- son oriundos de una gran “conurbación” integrada por siete metrópolis subterráneas, comunicadas entre sí por unos conductos huecos y con aperturas que afloran en el Tíbet, Siberia, América del Norte, Sudamérica y ciertas remotas cumbres montañosas. Fueron construídas por los marcianos que en su día habían acudido a colonizar la tierra y que se establecieron en ellas con el fin de escapar a la radioactividad que siguió a un conflicto atómico entre Atlántida y Lemuria. Sus naves interplanetarias entran y salen por las mencionadas aberturas superficiales y su propulsión se basa en las corrientes magnéticas planetarias. Sus tripulantes supervisan desde hace muchos siglos el destino de la humanidad.
Civilizaciones suboceánicas
Antonio Ribera, Will Carson y Otto Binder dan como posible origen subacuático a los ovnis. El setenta y uno por ciento de la superficie del globo está cubierta por las aguas, con profundidades de hasta diez mil quinientos metros (lo suficiente como para sumergir el monte Everest). ¿Qué mejor sitio –nos dicen- para ocultarse de los pobladores de la tierra firme?…
Se han registrado centenares de observaciones de cuerpos raros sumergiéndose en el mar, evolucionando en sus aguas o emergiendo del mismo. A veces con tal asiduidad que han dado pie a especulaciones sobre la existencia de “platillopuertos” como los de la zona de Malasia en el océano Indico o los del golfo San Matías en la Patagonia. Ivan T. Sanderson, uno de los más competentes estudiosos de lo insólito, después de Charles Fort, mantenía la tesis de que en cada medio (agua, tierra y aire) podrían florecer complejas culturas inteligentes separadas entre sí como en compartimentos estancos. Concretamente en el inmenso volumen de agua oceánica habitarían razas conscientes capaces de surcar los cielos en vehículos anfibios.
Fenómenos metaterrestres tridimensionales
Merece la pena considerar la eventualidad de que los hombres del espacio hayan fundado una civilización que se extienda por todo el universo, sin vinculación particular a planetas específicos, residiendo a perpetuidad en grandes naves superacondicionadas que vagabundean por el espacio libre. En esta concepción de los “Refugios Interestelares”, navíos espaciales de considerable volumen podrían albergar a comunidades enteras durante varias generaciones.
Estas naves viajarían de continuo y en diferentes direcciones, con ánimo de satisfacer una curiosidad intelectual y científica, buscando nuevos mundos para habitar. También Galíndez, Peter Sharp y Borret postulan que los platillos volantes serían sondas de comunicación entre la superficie terrestre y sus voluminosas naves nodrizas.
Bases en otros planetas y satélites
Todos los planetas y satélites del sistema solar han sido, antes o después, considerados bases de procedencia o tránsito de los platillos volantes. La posibilidad de que “ellos” sean de origen intergaláctico pero que hayan organizado “apeaderos” en cuerpos deshabitados de nuestro sistema solar, ha sido formulada nuevamente por Coral E. Lorenzen.
Los Fenómenos Transitorios Lunares (T.L.P.) son modificaciones circunstanciales y de corta duración observados por astrónomos profesionales o aficionados, por astronautas o simplemente registrados en fotografías del cercano satélite. Consisten en transformaciones aparentes y fugaces de la estructura del suelo lunar acompañadas a veces por otros fenómenos: brillos y fosforescencias de variadas tonalidades, nieblas, vapores que dificultan la visión óptica, luces móviles, desaparición y reaparición de pequeños cráteres, súbita visión de un nuevo cráter no apreciado anteriormente, figuras geométricas, estructuras con apariencia artificial, bandas longitudinales claramente diferenciadas del terreno circundante, pequeños promontorios o “cúpulas”, etc.
Particularmente en Platón -un circo de fondo plano con 96 kilómetros de diámetro- se registraron abundantes y llamativos cambios en las cuatro últimas décadas del siglo pasado, reportadas con todo detalle por los miembros de la Royal Astronomical Society de Londres.
Considerando la gran masa de T.L.P. acaecidos durante varios siglos, unidos a determinadas observaciones de notable extrañeza, surge inevitablemente la sospecha de si algunas de estas ocurrencias no tendrían un origen artificial.
La clásica hipótesis extraterrestre o E.T.H.
Esta es sin duda la más popular de las justificaciones a la incansable presencia de los ovnis en nuestra atmósfera. También es la que más adeptos ha conseguido en la comunidad científica y entre el cuerpo de ufólogos “profesionales”. Presupone que estamos ante navíos no terráqueos, construídos por seres inteligentes comparables al Homo Sapiens, aunque tal vez mucho más avanzados en ingeniería, mecánica y psicología que nosostros. Residen en planetas y satélites de naturaleza asimilable a la de la Tierra. Tanto “ellos” como sus “mansiones y moradas” estarían compuestos de materia ordinaria perceptible a los sentidos humanos, es decir, su estructura atómica y molecular sería sólida, física y estrictamente tridimensional.
Para llegar hasta el sistema solar desde remotas regiones del universo, habrían tenido que cruzar vastos abismos siderales y para vencer tan inmensas distancias necesariamente habrán desarrollado dispositivos de desplazamiento espacial de gran eficacia técnica. Es de suponer que hayan superado, de forma que no podamos ni imaginar, el callejón sin salida de la inviabilidad de velocidades superiores a la de la luz, postulado básico, como se sabe, de la teoría de la relatividad de Albert Einstein.
? Hipótesis marciana: Los platillos se acercan desde el vecino planeta de la guerra. Por razones de economía universal –dicen Antonio Ribera, Manuel Pedrajo y L. Taylor Hanson- las oleadas de ovnis debieran registrarse en las fechas de las oposiciones de Marte en ciclos de veintiseis meses, cuando el astro rojo se encuentra a una distancia mínima. Pero la experiencia a lo largo de los últimos cuarenta años no parece corroborar el supuesto de la invasión bienal de discos voladores.
? Alternativa venusina: Son varios los que señalan que podrían provenir de Venus, entre otros el astrónomo Eloy Ortega. En los días próximos a la conjunción de este planeta con la Tierra y el Sol, los platillos volantes reaparecen sobre los cielos de casi todos los continentes.
? Cinturón de asteroides: Por lo que afirman al menos media docena de “contactados”, esta aglomeración de trozos de roca entre Marte y Júpiter es el residuo de la explosión del planeta “Maldek”, que resultó destruído como resultado final de una contienda con armas de gran poder destructivo. Este conflicto se produjo después de atravesar un período de decadencia y negatividad generalizadas, parecido al que sufre ahora la Tierra. Una porción de los habitantes de Maldek, previendo el fin catastrófico de su planeta, emigró en sofisticados vehículos aeroespaciales y se estableció entre nosotros.
? Los tres “de la cola”: Los “contactados” insisten uno detrás de otro en que los ovnis nos abordan desde Ganímedes, satélite de Júpiter, que, según los astrofísicos, denota unas aparentes condiciones de habitabilidad comparables a las terrestres. Muchísimos contactados aseguran que nuestro sistema no cuenta con nueve sino con doce planetas. Algunos ovnis comparecen en nuestro cielo desde el trío planetario que está aún por descubrir, y tal vez sea debido a que no se trata de astros compactos ordinarios, sino de planetas “etéricos”, submateriales, invisibles al ojo de los mortales.
? Otros sistemas estelares: Francisco Donis y otros seguidores opinan que los platillos volantes vienen desde Alfa Centauri y Próxima del Centauro. Duncan Lunan, científico escocés, supone que son sondas espaciales lanzadas hace trece mil años por los pobladores de una astro moribundo, en la región de Epsilon Bootis. La secuestrada Betty Hill, que fue trasladada a un ovni en 1.961, cree que provienen de Zeta Retículi. Robert K.G. Temple asegura que su origen es un planeta perteneciente al sistema estelar binario de Sirio, cuyos pobladores los Nommos arribaron hace más de cinco mil años a lo que hoy es Libia. Allí –según ellos- se mezclaron con los Dogon (tribu que perdura en Mali, al sur del Sahara), fundando una notable civilización que influyó profundamente en el nacimiento y desarrollo de las culturas sumeria y egipcia.
HIPÓTESIS DEL NO CONTACTO QUE DIVIERTEN PARTICULARMENTE AL AUTOR
A título meramente personal, el autor se inclina por un paquete de hipótesis más o menos extravagantes, según el siguiente orden de prioridades:
? Son alérgicos a nuestro sentido del humor.
? No quieren provocar una “debacle” económica.
? Por el postulado cósmico de No-Intervención.
? Para evitar la autodestrucción de la Tierra.
? No abusar de un derrumbamiento cultural.
? Para seguir prestándonos una ayuda masiva.
? No merecernos “su” contacto.
? Ni tampoco se lo hemos pedido.
? No ofrecer gardenias a los cerdos.
? Peligros de la excesiva aceleración espiritual.
? Por una cuarentena que nos aisla transitoriamente.
? Sólo contactan con seres que aman el amor.
? No soportan nuestras bajas vibraciones animalizadas.
? Les enferma que los adoremos como a dioses.
? Porque les recibimos con ataques y agresividad.
Mundos interpenetrados
Según Otto Binder, los ovnis y otros fenómenos conexos pueden originarse en un mundo cuyo grado de vibración esté una octava por encima del nuestro, implicando el concepto de “mundos dentro de otros mundos”, interpenetrándose mutuamente. Los habitantes de cada una de estos recintos vibratorios en particular sólo ven, oyen y tocan el sistema limitado de realidad que les ofrecen sus propios órganos sensoriales, capacitados para operar exclusivamente en un tramo muy definido del espectro total de la energía vibratoria. Así tendríamos mundos enteros invisibles al alcance de la mano, estratificados en “capas” o esferas interpenetradas; como si las bandas del interior de una cebolla se solapasen e interpenetrasen unas con otras y, no obstante, se mantuviese una abismal separación vibratoria entre todas ellas. J.B. Hasted, físico y parapsicólogo, sostiene que “hay un número infinito de “mundos” que coexisten a su vez en el seno de un número infinito de dimensiones, pero no interaccionan directamente entre sí porque son mutuamente “ortogonales”. No obstante, si la conciencia humana fuese capaz de recibir impresiones sensibles de uno de esos recintos diferenciados, quedaría así explicada una gran variedad de fenómenos, tanto ufológicos como paranormales. A efectos prácticos la realidad no es algo absoluto, sino condicional y relativo. Para una mente concreta en particular, su “realidad objetiva” estará en función de en qué dirección, hacia qué “área” específica focalice su atención.
Teoría de las realidades alternativas
FORMULADA hacia el año 1.966 por Allen Greenfield, plantea que la realidad no es algo fijo y estático, o al menos no lo es en nuestro presente estado de comprensión. Por lo tanto cabe que resultemos atrapados en alguna suerte de determinado estado de realidad, por medio de viajes o transmisiones en una cierta inter-realidad. El universo en el que residimos sería sólo una porción de la totalidad de lo real.
A través de la historia, los habitantes de otras realidades alternativas han estado en contacto con la humanidad, por lo general con ánimo amistoso y en menor grado con propósitos hostiles, en orden a dominar a la población con manipulaciones encubiertas.
En la concepción einsteniana cabe concebir “atajos” espaciales por la producción de curvaturas locales (como los agujeros de gusano). Cuanto mayor es la cantidad de materia, mayor es también la curvatura del espacio en ese punto. Si la masa de un entorno fuese suficientemente grande y se hubiese llegado a un determinado radio de enrrollamiento, la curvatura circundante se cerraría sobre sí misma. Su contenido quedaría entonces aislado del resto del complejo espacio-temporal. Tal efecto se traduciría en una sorprendente desaparición de objetos materiales. Un cuerpo espacial que estuviese animado de una velocidad próxima a la de la luz adquiriría –según la teoría de la relatividad- la masa necesaria para cerrar sobre sí mismo su propio campo gravitatorio. Pasaría de esta manera a otro plano diferente al del universo observable. Fuera de éste, la materia no estaría sometida a las mismas leyes físicas que rigen normalmente en su interior, pudiendo desaparecer y reaparecer en otros puntos del espacio, en escasísimo tiempo. Esta teoría ha sido propuesta por Schwarzschield.
Similares especulaciones hace Luis Schöenherr. Según este investigador los viajeros proceden realmente del espacio exterior, pero durante sus desplazamientos utilizan la cuarta dimensión para vencer las grandes distancias intersiderales. Es decir, son tridimensionales y se originan en nuestro mismo continuum de espacio-tiempo, pero para viajar fuera de él se valen transitoriamente de artilugios de la tecnología tetradimensional. Para evitar “cruzar” extensiones longitudinales, producirían con su avanzada técnica unas curvaturas locales en el espacio que ha de ser vencido; una vez conseguido esto, ellos simplemente empezarían a surgir ante nuestra vista.
Otros sistemas de realidad
Los ovnis vienen de un universo de cuatro dimensiones, opina Raoul Foin; sus frecuentes desapariciones instantáneas se explicarían por la súbita transferencia al futuro, donde no les podemos percibir. Así pués, no surgen del espacio sino del tiempo. Podrían ser practicantes de la regresión temporal, que se complacen en examinarnos como a sus ancestros.
Otto Binder sugiere que serían seres de una diferente “zona del tiempo” y por ello sin existencia real, sólida y tangible en nuestro tiempo. Más bien se trataría de meras proyecciones a través de la barrera temporal.
Para John A. Keel, John R. Young y el Doctor Stannard, es posible que nos estemos topando con seres inteligentes de un “universo negativo” integrado por antimateria, que coexiste con el nuestro o lo interpenetra sin que seamos conscientes de ello. Aquello podría explicar el por qué tanto de los platillos volantes, del poltergeist, de las extrañas materias que caen inexplicablemente del cielo, etc.
Otra de las hipótesis postula que los ovnis no se originan con el convencional espacio exterior, sino que pertenecen al “espacio interior” del hombre. Para Matt Graeber, lo que hoy llamamos ovnis se denominó en otros momentos de la historia: visiones, dioses, santos y ángeles.
CAPÍTULO III
¿QUÉ PRETENDEN?
Partiendo de la base de que no hay una sola explicación para el fenómeno ovni, se comprenderá que es obvio que las teorías acerca de sus objetivos también sean muy variadas; hay quienes aseguran que los supuestos extraterrestres vienen a destruirnos o esclavizarnos y otros, por el contrario, suponen que su cometido es “civilizarnos”, enseñarnos y protegernos.
Raptos y Cyborgs humanos
Según Jacques Scornaux, algunos humanoides podrían ser mortales capturados por los extraterrestres y sometidos a obediencia por los seres que comandan los ovnis. De esta manera, y si así les interesare, podrían explorar detalladamente el planeta con el concurso de estos biorobots teledirigidos, sin necesidad de que ellos se manifiesten directamente. Por manipulación genética han podido desarrollar innumerables razas de cybors humanos, cada una de ellas adaptada a las misiones especializadas que ha de desempeñar mezclada entre nosotros, del mismo modo que los ingenieros pecuarios crían centenares de especies caninas para la caza, guardería, cuidado del ganado, salvamento de personas, carreras, etcétera. Las misteriosas desapariciones de seres humanos que parecen volatilizarse en el aire son una constante en los archivos policiales. Por otra parte, se sabe de varios casos en los que grotescos tripulantes de ovnis han aparecido acompañados de otras personas idénticas a los humanos terrestres. Los “contactados” a su vez indican que los alienígenas raptan –con diversos fines- a numerosos hombres y mujeres del medio terráqueo, siempre con el consentimiento consciente o inconsciente de los implicados.
Fenómenos de Mimetismo y Camuflaje
Según John A. Keel, los ultraterrestres se nos han aparecido en el pasado asumiendo las formas fingidas que mejor cuadraban a los rasgos psicológicos y temperamentales de cada comunidad y sistema de creencias. En la segunda mitad del siglo XX remedan vehículos de lejanos planetas, porque es lo que mejor se adapta a la mentalidad tecnocrática de los nuevos tiempos. Y en el futuro seremos testigos del flujo en nuestro continuum de espacio-tiempo de una gama de fenómenos todavía mucho más extraños, anómalos y misteriosos que los objetos no identificados contemporáneos. Los ovnis y humanoides camaleónicos representan ante nuestra perpleja mirada lo que Jean Robin ha motejado como “La Gran Parodia”: una magnum opus de teatro cósmico, montada con tantos actos y sofisticadas escenas cual una excelente comedia de Shakespeare. He aquí algunos de los personajes y situaciones falsificados que, en el decurso del tiempo, han sido urdidos por los habilidosos del cielo:
? Simulacros de seres mitológicos protohistóricos, dioses y héroes del Olimpo griego.
? Dragones volantes en la China Imperial.
? Arcas de la Alianza, columnas luminosas, carros de fuego, nubes resplandecientes y estrellas de Belén en episodios ligados a la cultura judeo-cristiana.
? Cruces refulgentes en la atmósfera de la Edad Media (Carlomagno).
? Soles que “se paran” hasta que una batalla se decide a favor del bando eclesiástico.
? Ángeles y “enviados” en el contexto católico.
? Decenas de miles de apariciones de una hermosa dama “con el brillo de mil soles”, que durante ochocientos años se ha hecho pasar por “Nuestra Señora” o la “Virgen María”.
? Diablos infernales, deformes monstruos de las tinieblas y demonios tentadores que han martirizado a gentes escrupulosas en las edades oscuras.
? Veintenas de casos de intrigantes formaciones de helicópteros en vuelo, plaga de los Estados Unidos en la década de los años setenta y vinculados a las mutilaciones de ganado. Son caricaturas de autogiros, pues jamás han sido identificados ni pertenecen a ningún helipuerto conocido.
? El modelo más asombroso de mimetismo ufológico ha sido sacado a la luz pública por un brillante trabajo de Bertrand Meheust. A partir de 1.880 los ovnis aparecen masivamente en los relatos de ciencia-ficción, copiando (o mejor pre-describiendo) con increíble exactitud y detallismo la profusa tipología ufológica que se desataría a partir de 1.947. Con casi un siglo de antelación, los novelistas de lo que se suponía fantástico, han previsto con enorme precisión las escenas hoy tipificadas en relación con platos voladores, aterrizajes, humanoides, morfologías, aspecto exterior y comportamiento de los discos y cigarros extraterrestres. Ojeando estos arcaicos textos de segunda fila, parecería que estamos leyendo cualquier informe rutinario sobre los platillos volantes de nuestros días.
La ideología alienígena habría precedido masivamente y en el campo de lo inobservable (novelas baratas por entregas), a lo que ocurriría mucho después; de esta manera se habría hecho una preparación sibilina de la mentalidad popular con el fin de introducir progresivamente la noción de una multiplicidad de culturas en el cosmos.
Implicaciones cataclísmicas
Por una oscura relación de causa y efecto que algún día descubriremos, el origen de los ovnis está ligado con eventos tales como huracanes, grandes tormentas, terremotos, erupciones volcánicas y otras hecatombes que siempre se han considerado obra de fuerzas ciegas de la naturaleza.
Los ovnis se suelen concentrar en estas áreas conflictivas por razones que se desconocen. Alberto Perego mantiene que están vinculados con una interminable serie de lo que el público toma por “accidentes” aleatorios, pero que a su juicio exhiben características que le llevan a calificarlos como intencionales. Efectivamente se nota una sospechosa repetitividad en determinados siniestros-tipo: caída de aviones, explosiones en portaaviones norteamericana cerca de China y Vietnam, trenes con combustibles químicos, convoyes de armas y municiones, colisiones de vehículos que transportan emigrantes y peregrinos religiosos, fulminantes incendios en asilos de ancianos y en hogares donde hay niños solos, etc. También se han registrado oleadas de calamidades con una frecuencia aparentemente superior a la media del azar, en ciertas áreas geográficas (Filipinas, Colombia, Pakistán) y durante épocas de miedo, odio violento e intensas agitaciones sociopolíticas. Los antiguos ya lo sabían, pues consideraban a los “escudos ardientes” del cielo como signos de mal agüero, anunciadores de seguras desgracias.
En opinión de Ramatís y otros “contactados”, las adversidades destructivas no tienen nada de fortuitas, sino que son cuidadosamente preparadas por eficientes equipos de especialistas angélicos.
El motivo de fondo para que los ingenieros siderales programen con tanta meticulosidad dolorosas experiencias individuales o colectivas, no es disfrutar ejercitando una crueldad gratuita; muy por el contrario, ellos saben que las que parecen terribles desgracias de la vida nos son muy necesarias; más aún: resultan imprescindibles para el progreso interior y cumplen –aunque de ninguna manera lo parezca- una utilísima función catártica. Los infortunios, administrados con sabia oportunidad, constituirían la técnica de máxima eficacia conocida a fin de purificar moralmente el alma y el vector psicológico del individuo. Y sobre todo optimizan, en conjunto y a largo plazo, la velocidad de desarrollo evolutivo y espiritual de los seres conscientes.
Un sistema de Control
El fenómeno ovni, según Jacques Vallée, sería la manifestación de una realidad que trasciende al tiempo y al espacio. Ya es hora de que reconozcamos que el estudio de estos fenómenos no compete a la ciencia sino a la “Inteligencia”, es decir, a los servicios de contraespionaje.
Existe un elaborado sistema de control metalógico del planeta Tierra, que ha entrado progresivamente en funcionamiento a partir de la Segunda Guerra Mundial, cuando los viejos mitos se han vuelto inservibles. Este nivel de intervención en la sociedad terrestre funciona como un regulador de su desarrollo, e influye en la conducta del género humano. Los ovnis constituyen una manifestación simbólica, una poderosa imaginería proyectada para alterar los sistemas individuales y colectivos de valores y comportamientos. La tecnología ufológica distorsiona el sentido de realidad del observador y afecta a la conciencia humana con sofisticadas técnicas psicotrónicas, en orden a generar transformaciones psicosociales, políticas y económicas en la biosfera cerebrada de este planeta.
Los ovnis serían dispositivos que originan una deformación en la estructura de realidad del espectador, con el propósito deliberado de proyectar imágenes y representar escenas, a modo de un gigantesco drama teatral, diseñadas para cambiar nuestro acervo de creencias.
“Ellos” constituyen una bomba social de relojería y ejecutan sus papeles en un vasto plan de seducción subliminal; cuidándose mucho de tomar sus conceptos ideológicos de los propios arquetipos básicos del género humano, con lo que buscan forzar un cambio global del comportamiento colectivo. El mecanismo de vigilancia del medio humano que utilizan los ovnis, podría estar localizado en el espacio exterior. Esta ingeniería anímica seria tal vez originada en otro mundo y es, a la vez, física, psíquica y espiritual, capaz de un hábil amaño de la mentalidad pública.
¿Podrían ser, en última instancia los “Manipuladores” nada más que un grupo humano, que ha conseguido ostentar una forma muy avanzada de poder psicotrónico?… Debemos considerar también que las riendas se manejan desde “Magonia”, una suerte de universo paralelo imbricado con el nuestro, pero inaccesible tanto a los sentidos como a la razón del hombre ordinario. El tiempo en Magonia no fluiría a la misma velocidad que en la Tierra, ni el espacio allí sería una mera extensión longitudinal como nos enseña la ciencia física.
Algunos dicen que los ovnis son un cuerpo de policía estelar que trabaja como guardas-jurados para protegernos de la eventual agresión de hordas alienígenas e imperialistas. Al mismo tiempo, también se ocupan de impedir nuestras expediciones de conquista al espacio exterior y del que estalle una Tercera Guerra Mundial, la que podría desaparecer la biosfera terrestre y originarse una deflagración atómica en cadena que haría peligrar seriamente el equilibrio y la seguridad del mismo sol y su familia de planetas. Según muchos “hombres-contacto” que aseguran recibir mensajes de otra dimensión, los moradores de los mundos vecinos tomarán contacto con nosotros y de forma contundente, para neutralizar con métodos coercitivos la hecatombe de un conflicto nuclear, rompiendo así, por tan graves y justificados motivos, su tónica acostumbrada de no-contacto.
Dan Lloyd postula que en el universo hay ciertas categorías de seres espirituales cuyo propósito es obstaculizar la verdadera evolución de la humanidad. Inducen deliberadamente conceptos materialistas para evitar el libre pensamiento e impedir que el auténtico conocimiento espiritual sea aplicado en las actividades humanas vitales: educación, medicina, ciencia, arte y religión. Estas personalidades malignas eran ya bien conocidas en la antigua Persia con el nombre genérico de Arimán y como Satán, en la Biblia. Estarían sembrando la ilusión de que máquinas físicas están llegando a la tierra cargadas de hombres corporales del espacio exterior, es decir alienígenas, lo que no sería más que un gran cuadro alucinatorio inducido a propósito.

CAPÍTULO IV
¿POR QUÉ NO ENTRAN EN CONTACTO CON NOSOTROS?
Ante las múltiples afirmaciones de su presencia, la pregunta lógica es ¿por qué no bajan de una vez y se dan a conocer?… Desde 1.947 miles de personas en todo el mundo contemplan las evoluciones de extraños artefactos de características técnicas revolucionarias que, lejos de ocultarse, se exhiben ante las multitudes cada día con mayor audacia. ¿Se trata de un vasto plan educativo a largo plazo, con el ánimo de ir habituando lenta pero eficazmente a la población en cuanto a la constante presencia extraterrestre?… Con este método de montar un perenne espectáculo en los cielos, en medio siglo habrán domesticado la recalcitrante mente humana, que acabará aceptándolos como un fenómeno de rutina. Milagros del pre-contacto indirecto, que equivale a una impresionante campaña de relaciones públicas en orden a crear una seductora imagen interplanetaria.
El no-contacto es una realidad, sin perjuicio de que entre los extraterrestres y la raza humana se estén produciendo en gran escala, otras modalidades menos patentes de interrelación, distintas al contacto abierto. En otras palabras, aunque el hombre de la calle no lo sepa, el contacto existe –según los “contactados”-, no sólo en una sino en varias formas, y la única suerte de comunicación por ahora ausente, es el establecimiento de relaciones bilaterales, ostensibles y a la vista de todos.
Pudiera ser que un acercamiento mutuo se conceda en exclusividad a las especies evolucionadas y que el aislamiento, al menos parcial, de la raza inferior con respecto a la superior, sea la tónica ante civilizaciones que se encuentran en su primer estadio de despegue cultural.
¿Vivimos en un planeta joven y por ello la transferencia de información en dos direcciones no está aún formalizada?… ¿Somos una excepción, es atípico y claramente anormal lo que está ocurriendo aquí?. ¿O estamos experimentando la secuencia rutinaria de acontecimientos que han tenido lugar anteriormente en trillones de planetas?
Las generaciones venideras tal vez encuentren explicaciones a tantos desalentadores interrogantes sobre la normativa del canje de embajadores entre planetas. Por nuestra parte, hemos de contentarnos con ejercitar la imaginación controlada y recomponer el imposible rompecabezas en base a un ingente montón de datos aislados.
Se reportan unas cien observaciones al día, pero como sale a la luz un exiguo diez por ciento de los casos, quiere decir que se producen más de treinta mil incidentes en el mes, y millares de fotografías, captaciones de radar, aterrizajes, paseos de humanoides y monstruos antiestéticos, huellas y residuos en el terreno, agresiones, raptos de personas, “contactados” y el cuento de nunca acabar. Un espionaje bien planeado, que se concentra preferentemente en determinadas áreas neurálgicas: embalses de agua potable, instalaciones atómicas, bases militares, grandes factorías, centrales eléctricas, torres de microondas, nudos de comunicaciones y otras.
Como ha comentado Aimé Michel, la ausencia del contacto es uno de los elementos del magno “festival del absurdo” extraterrestre, y el problema número uno que nos plantea el fenómeno. ¿Por qué no se manifiestan?, clama la opinión pública. Al estudiar una batería de eventuales respuestas, es preciso recordar que quizás no obedezcan a un solo motivo sino a muchos, como corresponde a la pasmosa complejidad del problema del no-contacto.
Algunas posibles respuestas
La situación y desarrollo evolutivo de un sistema no pueden ser alterados por agentes externos al mismo, a fin de que los miembros de este colectivo asuman la responsabilidad de adoptar decisiones autónomas, de ejercer el derecho a crear su propio destino sin interferencias exógenas. Según este principio de no-intervencion, ninguna humanidad planetaria está autorizada a perturbar el curso histórico de otra, a excepción de los centros decisorios encargados por la legislación del universo observable, de su supervisión, dirección y control. Su equivalencia a escala unitaria es la sagrada preservación del libre albedrío individual, ya que la realidad podría ser un conjunto de radical y absoluta autodeterminación en todos sus múltiples niveles.
Hay quienes opinan que el no-contacto es sólo transitorio; algo así como una medida precautoria, o cuarentena. Por ahora se encuentran interrumpidas las comunicaciones inter-espaciales, debido a violaciones históricas de la normativa global. En terminología teológica el bloqueo provisional de relaciones abiertas bilaterales sería producto del pecado original o de la rebelión de Lucifer. La teoría del aislamiento punitivo es vigorosamente defendida por los anónimos autores del fascinante “Libro de Urantia” (Chicago, 1.955).
Es posible que haya un insalvable desnivel de psiquismo entre los supuestos visitantes y nosotros. Una comunicación eficaz implica la comprensión del mensaje recibido. Pero supongamos que las especies que merodean por nuestra atmósfera hayan seguido otra línea evolutiva; su inteligencia se ha desarrollado en diferente dirección o pertenecen a sistemas que nos son abismalmente extraños (multidimensionalidad, universos paralelos, frecuencias vibratorias interpenetradas, “realidades probables” de Seth, etc.), con un mecanismo cerebral (y su consiguiente proceso lógico), aparato psíquico y dotación sensorial fantásticamente diversos a los del Homo Sapiens. En tales circunstancias (muy probables además en un universo cuya primera magnificencia observable es su asombrosa diversidad), cabe esperar barreras mentales y lógicas infranqueables, la incomunicabilidad radical entre sistemas. Lo que no debe de extrañarnos, pues somos incapaces de dirigir signos y señales reconocibles a los millones de especies animales que nos rodean y no sabemos decirle “me gustas” a un rododendro.
Pudiera ser también que no bajen para no enfermar pues no son inmunes a los gérmenes y dolencias terrestres. O bien porque no soportan nuestro medio.
Hay otra “atmósfera” psíquica o radio-biológica, que tampoco resisten según algunos “contactados”. Son gente normal, incapaz de convivir en un ambiente de odio y miseria ética tan degradado como el terrestre. Se sienten desgraciados en mitad de un océano de pensamientos y vibraciones “densos” y de baja estofa.
Si tienen un nivel tan alto y tan desarrollado de inteligencia, puede ser que no les causemos ninguna gracia. Exponerse a nuestro rudimentario sentido del humor, perturbaría gravemente sus circuitos anímicos. Ni siquiera se conmoverían con las sutiles ironías británicas y encontrarían intolerable convivir con personas que no les capten al vuelo sus “golpes”. Sólo este importante motivo sería ya una explicación para el no-contacto.
Somos muy primitivos
¿A quién se le ocurriría “contactar” con un montón de estiércol?… Nuestra perpetua historia de sangre, sudor y lágrimas hace sospechar que nos han destinado a un receptáculo de vida de moralidad atípica, donde por razones de economía y eficiencia penal han concentrado a los espíritus delincuentes, incorregibles y gamberros de una vasta región de la Vía Láctea. Un maldito basurero cósmico, donde sufren condena toda suerte de canallas e inadaptados, no merece desde luego lazos de amistad. Y no debemos culparles; reconozcamos que nadie va de gira a un Sing-Sing debidamente aislado en el espacio y que no es apetecible tratar con el “lumpen” residual de desterrados de muchos planetas cercanos, al menos antes de que se reformen y rehabiliten.
Supongamos que les da por abrir la espita del contacto. ¿A quién se dirigen?… ¿A la Casa Blanca, al Kremlin, al Papa o a Lola Flores? No hay representación válida para negociar a la única escala concebible que es la planetaria, dado que un planeta (o quizás un sistema solar) es la mínima célula político- administrativa viable a efectos de un pacto con El Espacio. El contacto aguarda, como mínimo, a que organicemos un gobierno mundial respaldado fehacientemente por la voluntad popular, capaz de designar interlocutores acreditados y de promulgar disposiciones legales que regulen pacíficas y constructivas relaciones interplanetarias.
Tal vez sólo les mueva el deseo de aprender y una aséptica curiosidad científica. Nos analizan fascinados como a insectos y, con sus métodos prodigiosos de observación a distancia, no necesitan conexiones personales.
Están investigando cuidadosamente toda la estructura terrestre y buscan un buen índice de fiabilidad en los resultados. Para ello, un principio generalmente aceptado de metodología científica aconseja reducir al mínimo la influencia de los instrumentos de examen en el sistema observado, máxime si sus componentes están dotados de inteligencia, pues ya se sabe que la gente modifica su comportamiento normal cuando se siente observada.
Suspensión transitoria del contacto
La “Rand Corporation” formuló una serie de recomendaciones para los astronautas de la NASA en su prevista exploración de planetas cercanos, y son todas ellas un lúcido manual de prudencia interplanetaria que Otto Binder resume así:
1) Los expedicionarios permanecerán en órbita y enviarán pequeños sondas sólo si no se observa vida en la superficie.
2) Si se comprobara la existencia de seres humanos, la primera expedición volverá sin haber intentado un aterrizaje.
3) Un segundo vehículo será lanzado con equipo ultrasensible, para espiar sin que se aperciban los habitantes.
4) Sensores rotando en órbita fotografiarán la totalidad del planeta.
5) Las instalaciones militares serán cuidadosamente registradas.
6) Se determinará si los nativos están más adelantados o retrasados que nosotros.
7) Si los aborígenes fueran hostiles, deben tomarse en los aterrizajes las máximas precauciones.
8) Jamás se descenderá en las grandes ciudades, sólo en áreas remotas con escasa densidad de población.
9) Equipos científicos recolectarán muestras de suelo, flora y fauna y otros especímenes de interés.
10) Si pobladores autóctonos se acercan a un artefacto, en ninguna circunstancia se abrirá fuego contra ellos.
11) En tal caso despegar inmediatamente y volver al cohete principal.
12) El más extremo secreto debe ser mantenido sobre la presencia de nuestras naves, y los acercamientos a la superficie sólo deberían realizarse durante la noche.
13) Ningún intento de contacto directo se llevará a cabo, sin asegurarse bien antes de la reacción favorable de los indígenas.
14) Si los naturales del astro extraño no son capaces de aceptar la idea de visitantes de otros mundos sin sentir pánico, el contacto debe ser postergado indefinidamente.
15) Se pondrán en juego toda suerte de sutiles artimañas para mantener perpetuamente en la duda a los nativos sobre la realidad de los artefactos encargados de la observación clandestina.
16) Las operaciones descritas, que requerirán varias incursiones, puede ser necesario mantenerlas durante un largo período de años o incluso de varias décadas, y siempre con un completo sigilo sobre la existencia de las aeronaves oriundas de la Tierra.
Por lo que se ve, una explícita antología de procedimientos de no-contacto es detalladamente aconsejada por la Rand, “el mayor embalse de energía cerebral al servicio de cualquier gobierno”.
Contacto Secreto
Se ha especulado sobre una “Cosmic Connection”, el eventual acercamiento de los ufonautas a la “élite” que detenta el poder decisorio, cuidándose bien ambas partes de que negociaciones tan explosivas no trasciendan a la opinión pública. Cabe considerar dos variantes distintas de semejante hipótesis:
? Los numerosos vehículos alienígenas y sus correspondientes tripulaciones que el gobierno norteamericano atesora en recintos ultrasecretos, a tenor de los convincentes resultados de una paciente investigación emprendida por Leonard Stringfield y otros estudiosos del tema. El Pentágono, según este coherente y bien documentado rumor, ha recogido más de una docena de aparatos interplanetarios y muchos cadáveres de ocupantes, principalmente en Méjico y en el sudoeste del país (Arizona, Texas y Nuevo Méjico). Este sería un genuino contacto “sólido”, utilizando especímenes humanos y muestras de tecnología extraterrestre. Es de suponer que tales artefactos no han sufrido un accidente, como ireflexivamente se ha apuntado, sino que los platillos “estrellados”, junto con su contenido de enanitos calcinados, fueron colocados adrede sobre la arena del desierto y en las inmediaciones de alguna patrulla militar. Es significativo que a pesar de que los americanos lleven décadas analizando ansiosamente en sus laboratorios las naves “siniestradas”, que sepamos no han logrado desentrañar el misterio de su sistema de propulsión, porque ésa precisamente habría sido la intención de los que representan la complicada comedia sideral.
? El segundo método de comunicación oculta, al margen de las multitudes, consistiría en un “Tête a Tête” (o mente a mente) entre los humanoides y los más encumbrados dirigentes de Estados Unidos, China y la URSS. Ha corrido mucha tinta sobre alguna suerte de conversaciones confidenciales entre las superpotencias y la Confederación de Planetas, en orden a concertar un pacto de concesiones y ventajas bilaterales, cuya primera y más cínica cláusula acordaría la perpetuación del no-contacto abierto y público. Según Otto Binder: “Es posible que los responsables políticos de los dos grandes bloques hayan tenido encuentros secretos con los alienígenas. Ambos sistemas de autoridad estarían solventando ahora, a dúo, el intrincado problema de cómo presentamos a nuestros hermanos del cosmos, sin pulverizar irremisiblemente la economía mundial, nuestros conceptos filosóficos, la tranquilidad popular y nuestro modo de vida”.
Contacto Privado
En esta categoría incluímos a los polémicos “contactados”, que afirman recibir datos descriptivos de la realidad, proporcionados por agentes no convencionales que se valen de una amplia gama de métodos de comunicación: encuentros persona-a-persona, con figuras antropomórficas que descienden de un ovni, con entidades súbitamente materializadas delante del testigo, por telepatía, a través de un “médium” en estado de trance, por escritura automática, en forma de escritos anónimos recibidos por correo, etc. Se trata de un prototipo de contacto aislado, unipersonal y altamente selectivo, ya que los testigos son cuidadosamente elegidos por ciertas cualidades específicas apropiadas para el desempeño de la extraña misión que se les encomienda, abundando entre ellos los inadaptados y oligofrénicos, gente inestable y toda suerte de personalidades inestables y de ovejas negras.
Los “hombres-contacto” han florecido en gran escala desde la década de los años cincuenta, cuando abrió brecha el muy discutido (casi como todos ellos) George Adamski. Su número es mucho mayor de lo que se cree: los investigadores Don Elkins y Carla Rueckert han estudiado más de mil casos, el francés Jean-Pierre Troadec doscientos setenta, el autor de este trabajo tiene noticia de unos ochocientos y la Universarium Foundation de Portland (Oregón) insinúa que la nómina mundial asciende a doce mil. El volumen de información transvasada vía “contactados” es verdaderamente inmenso; calculamos que se han publicado más de doscientas mil páginas –la mayoría de ellas en lengua inglesa- sobre los temas más variados: Dios, la naturaleza del universo, las leyes naturales que rigen el cosmos, el comportamiento moral, la historia de la Creación y del planeta Tierra, la vida de Jesús, los rasgos de las civilizaciones en otros astros y niveles de existencia, el catastrofismo que nos espera de aquí al año dos mil y otras muchas cuestiones científicas que van desde la astrofísica a la estructura económica y la sociología; millones de palabras supuestamente reveladas que constituyen un masivo depósito de información, tal vez de insospechado valor, a la espera de que a la ciencia oficial se le ocurra someterlo a un metódico análisis.
La literatura “contactada” no es ciertamente fácil, y antes que nada hay que aprender a leerla. Sus textos no son lineales ni cartesianos, pues junto a enunciados sensatos, que pretenden explicar la realidad objetiva, aparecen premeditadamente mezclados “gazapos” que consisten en burdas falsedades, indicaciones absurdas, ridículas y contradictorias, elementos éstos infiltrados con ánimo de desprestigio, para que resulte intrincada la tarea de separar el trigo de la cizaña, el ruido de fondo o cortina de humo para despistar a los no avisados y estimular el escepticismo en el grueso de la población. Obviamente esta nueva revelación de la era atómica no va destinada a las masas, sino que con ella se intenta influir selectivamente, en un reducido núcleo de personas preparadas para asimilarla y que saben “de qué va la cosa”, sin afectar las creencias el resto de la comunidad. El “contactismo” no es más que una técnica, de lo más sutil y refinada, para comunicar nuevos conceptos, heterodoxos y subversivos para el statu quo, de tal modo que sólo los capten los que son aptos para utilizarlos constructivamente y, al mismo tiempo, que el hombre de la calle saque la opinión de que se trata de los insensatos, un puñado de inofensivos charlatanes y desequilibrados. Es una sutil estratagema para insuflar la verdad a los pocos que se la merecen, sin efectos colaterales que trastornen a los que no se interesen por ella. Aunque, a la larga, el resultado acumulativo sobre el colectivo humano de los millares de contactados puede ser considerable y hacer las veces de una lenta separación para culminar finalmente en el contacto abierto.
La pareja formada por Don Elkins y Carla Rueckert ha elaborado una brillante monografía sobre los “contactados”, publicada bajo el título de: “Secrets of the UFO”, que de paso es uno de los estudios más exhaustivos, interesantes y reveladores de toda la literatura ufológica.

RESUMEN DE LAS HIPÓTESIS SOBRE LOS OVNIS

EXPLI CACIONES ORTODOXAS
Fenómenos celestes identificables.
? Cuerpos astronómicos erróneamente interpretados:
– Fenómenos solares.
– Fases de la Luna.
– Planetas.
– Fenómenos celestes transitorios.
? Fenómenos de fisica atmosférica:
– Peculiares formaciones nubosas.
– Perturbaciones eólicas.
– Reflexión lumínica.
– Reflexión de ondas electromagnéticas.
– Refracción atmosférica. Inversiones de temperatura. Espejismos.
– Quimioluminiscencias. (Fuegos fatuos, vapor de amoníaco).
– Luminosidades telúrico-sísmicas.
– Descargas eléctricas celestes (Fuego de San Telmo. Rayos globulares).
– Teorías plasmáticas (Plasmas fríos, Efecto-corona, Plasmas rotativos).
? Vehículos aéreos convencionales:
– Aeroplanos clásicos.
– Artefactos científicos y meteorológicos.
– Aparatos de investigación espacial.
? Subproductos erráticos industriales.
? Actividad biológica convencional en los cielos.
Fenómenos fisológicos y psicosociales
? Anomalías y errores de percepción:
– Efectos de fisiología ocular.
– Alucinaciones.
? Mistificaciones, fraudes y fabulaciones humanas.
? Síndromes sociológicos de conducta grupal (histeria colectiva).
Otras hipótesis más o menos convencionales
? Vinculaciones con perturbaciones geomagnéticas:
– Ovnis y fallas geológicas.
– Ovnis y terremotos.
– Filones minerales.
? Centros de atracción ufológica.

EXPLICACIONES HETERODOXAS
Ingenios experimentales de tierra
? Artefactos aéreos de tecnología de vanguardia.
? Inventos bélicos de la Alemania nazi.
Exobiología del espacio
? Bases secretas terrestres:
– Estaciones alienígenas en áreas remotas.
– “Paraíso perdido” en el Polo Norte.
– Teorías de la “Tierra hueca”.
– Civilizaciones suboceánicas.
Fenómenos metaterrestres tridimensionales
? Estaciones permanentes en el espacio libre.
? Bases en otros planetas y satélites.
? Fenómenos transitorios lunares o T.L.P.
? La clásica Hipótesis Extraterrestre o E.T.:
– Hipótesis marciana.
– Alternativa venusina.
– El planeta desaparecido “Maldek” y el Cinturón de Asteroides.
– Los tres planetas de la cola (transplutonianos).
– Ganímedes.
– De la marabunta planetaria.
– De otros sistemas estelares.
– De las propias estrellas.
? Variantes atípicas de la “Hipótesis Extraterrestre”:
– Teoría de la colonización espacial.
– Hipótesis del espacio energizado.
– Autómatas galácticos.
– Raptos y Cyborgs humanos.
Fenomenología psíquica
? Hipótesis psíquica.
? Creaciones arquetípicas del incosciente colectivo de la humanidad.
? Telehipnosis ideo-plástica.
? Los ovnis como pensamientos solidificados o ideo-formas.
? Pseudo-objetos proyectados.
? Formaciones ectoplásmicas.
Otras hipótesis residuales
? Fenómenos de mimetismo y camuflaje.
? Teoría ondulatoria.
? Radiación viviente.
? Manifestaciones energéticas incomprensibles.
? Implicaciones cataclísmicas (ovnis y accidentes y siniestros).
? Miscelánea (Sobre lo poco que sabemos).
Modelos parafísicos y transdimensionales
? Multiplicidad de frecuencias vibratorias. Universos paralelos.
? Teoría de las realidades alternativas.
? Universos dentro de universos.
? Los ovnis como sistema de control de la humanidad.
? Materializaciones transitorias artificiales.
? Atajos espaciales.
? Intersección de universos.
? Transmutaciones energéticas transitorias (la transmogrificación de Jonh Keel).
? Viajeros del tiempo.
? Estructuras Antimateria.
? Ovnis del “más allá”.
? Aspectos demonológicos o “Luz contra Tinieblas”.
? Otros sistemas de realidad. Hipótesis varias. El Pluricosmos Ummita.
? Sistemas de realidad probables, de Jane Roberts.

DOSSIER OVNI
TODAS LAS RESPUESTAS
Por Ignacio Darnaude Rojas-Marcos


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