OVNIs y pilotos: caso Lorenzo Torres


Lo observado por la tripulación era una potente luz circular, del “tamaño de un balón de fútbol” que se iluminaba alternando sus colores entre el cobrizo y el azul.La luz era escoltada por dos pequeñas esferas de idénticas características y color pero de menor tamaño.Aquella situación fue vivida en tal cercanía a las luces que la cabina del aparato se veía inundada por la luminiscencia que emitía aquella extraña visión.Sorprende que el relato de lo visto del comandante Lorenzo Torres afirmara que en el interior de la esfera central existían como conductos o venas por el que circulaba “algo”,relato similar al avistamiento cercano de dos militares junto al sevillano embalse del Retortillo.Fue un avistamiento observado detenidamente y que ,sin dudas, generó gran controversia. Tras todo ello las luces se esfumaron sin más de la vista de la tripulación del Caravelle de Iberia.Lo más curioso de todo este avistamiento es la comunicación “morse” que uso el comandante Lorenzo Torre con aquellas misteriosas luces y que esta en un alarde de comunicación interpretaron y comunicaron con el Caravelle.

El Control de Vuelos de Barcelona no captó ningún extraño objeto cerca del IB-249,sin embargo fueron los radares militares los que captaron la inusual compañía que llevaba del vuelo.En concreto fue la cobertura radar Este e incluso en la base del EVA en Constantina (Sevilla),donde le relataron a Francisco García en años posteriores las numerosas incidencias con Objetos Voladores No Identificados captados en este puesto y lo que se captó aquella noche de noviembre relacionada con el vuelo de Lorenzo Torres.Al parecer se captaron tres formas las cuales al acabar el avistamiento OVNI tomaron rumbos dispares.

Posteriormente y tras la pertinente investigación oficial ,llevada a cabo por los profesionales del MOA y el asesoramiento de investigadores ufológicos ,se explica el caso del comandante Lorenzo Torres y su tripulación atribuyendo toda la observación a la visión del planeta Venus y a la refracción atmosférica que crearon las luces acompañantes sumado al propio movimiento del avión.

En virtud de esta explicación y de la “herramienta” con las que estos investigadores disponían para recrear ,bajo aquellas mismas condiciones astronómicas, atmosféricas, de vuelo y demás, aquel vuelo nos decidimos a probar una segunda experiencia de recreación virtual para comprobar que sucedía siguiendo aquel mismo plan de vuelos del IB-249.

Nuestro Caravelle comienza su navegación con total normalidad.Hemos salido de Londres,entreado ya en espacio aéreo español y seguimos rumbo hacia Alicante,todo está tranquilo.Hacemos especial incapié en localizar e identificar las estrellas que observamos desde la cabina.Todo normal.Se acerca la hora del avistamiento, volamos con la programación del mismo horario de vuelo,mismo día, mismo mapa celeste, mismas condiciones atmosféricas y astronómicas,etc.Son las 18´23 h. y no observamos nada,nuestro vuelo prosigue y no hay la menor incidencia.Decidimos continuar ,son las 18´25 h y nada.A las 18´37 h. nos indica nuestro piloto que queda poco para encontrarnos en vuelo de aproximación a Alicante,por lo que decidimos concluir el vuelo e iniciarlo desde el principio bajo idénticas condiciones.En el segundo vuelo: mismo resultado. Bajo aquellas condiciones específicas no ocurrió ABSOLUTAMENTE NADA,nuestro vuelo virtual fue absolutamente normal. Quizás contrariado, mi compañerp decide acentuar el brillo de Venus y la refracción.Venus era técnicamente esa noche muy difícil de ver debido a que se encontraba a una altura de 3º y 3 minutos con un azimut de sur-suroeste. Expresaba su total negativa a que lo visto por Lorenzo Torres fuera Venus y así lo demostró cuando tuvimos que alterar el plan de vuelos e incrementar las características de este astro 70 veces para poder ver algo no superior al tamaño de una pelota de ping-pong de un aceptable brillo pero de escasa solvencia para confundirlo con un OVNI o avión en rumbo de colisión y menos a los ojos expertos de un profesional del aire que nos expresaba su negativa a confundir aquello con otro tráfico en la zona o con algo que intimidara la seguridad del pasaje. “Me niego a creer que ninguno de mis compañeros confunda a Venus con un aparato en colisión,es imposible.Se da la circunstancia de que los pilotos recibimos curso para vuelos ciegos e incluso orientándonos por las estrellas,si ahora confundimos a esas mismas estrellas con aparatos imagínate la que podemos armar….,es absurdo afirmar eso,denota una falta de conocimientos abismales y un desconocimiento de nuestra profesión y profesionalidad que roza lo dantesco”.

Bajo las mismas condiciones de vuelo que el IB-249 la noche del 4 de Noviembre de 1968 es IMPOSIBLE confundir VENUS o atribuir a la refracción atmosférica el avistamiento del comandante Lorenzo Torres ya que bajo las ya reiteradas mismas condiciones cualquier vuelo presenta una navegación ABSOLUTAMENTE NORMAL. Atribuir esas mismas condiciones astronómicas como causantes del avistamiento es forzar una explicación imposible.

Este fue el segundo resultado de nuestra particular investigación virtual.


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