Señales de otros mundos


La segunda, un poco menos científica, sostenía que los círculos eran producidos por fuerzas naturales manipuladas por una inteligencia no humana.

Esto derivó más tarde en algo mucho más insustancial llamado “Hipótesis Gaia”, que aduce que los círculos provienen de un llamado de atención del mismo planeta Tierra, que se comunica como entidad viva con los hombres que amenazan su integridad y existencia.

Por cierto que la teoría más aceptada al principio fue la de los pequeños tornados localizados y vientos giratorios. Para ese entonces sólo se tenía noticia de figuras circulares. La teoría cayó en desgracia cuando aparecieron otras formas, más complejas. En ese momento aparecieron los jubilados Bower y Chorley, que mostraron cómo trazaban círculos con una tabla y una soga, y una vez más la prensa dio por terminado el enigma. Como si los círculos pretendieran abocarse a la destrucción de las teorías aceptadas, casi de inmediato empezaron a aparecer formaciones geométricas perfectas, siguiendo complejas fórmulas matemáticas y otras figuras nada fáciles de representar, como estructuras cristalinas fractales (las que muestran los cristales de hielo), signos místicos, etc. Si la dificultad de representar en esas condiciones figuras tan difíciles no hubiese sido suficiente, de todos modos quedó claro que dos personas no podían ser artífices de las por lo menos trescientas formaciones por año que aparecieron en ocho países durante la década de los 90. Tampoco ha encontrado explicación la exquisita armonía y perfección de formas, el complejo entramado de símbolos y la manufactura prácticamente imposible con los recursos y el tiempo disponibles de semejantes dibujos (a veces prodigiosos, por cierto).

Aparecen a esta altura (principios de los 90) los informes de Omar Fowler, investigador inglés, que da origen a una nueva teoría, relacionada con las radiaciones de microondas. Luego de relevar círculos desde 1985, de recoger y analizar tallos de cereales en círculos separados entre sí por más de 200 kilómetros, se encontró con trazas de radiación de alta frecuencia en las plantas. Todos los tallos estaban doblados a la misma altura y presentaban pequeñas grietas o marcas de quemaduras en idénticas posiciones. Esto estaría señalando la presencia de una radiación de alta frecuencia, ya que las quemaduras se deberían a la acción de las microondas sobre el agua de los tejidos de la planta durante la formación del círculo. No se sabe qué fuerza invisible es capaz de semejante acción en un tiempo tan breve, ya que se supone que, de aceptarse que estas radiaciones de microondas son las causantes de que los tallos se doblen, el tiempo que tarda una radiación así en producir tal marca difícilmente puede superar los 20 segundos. La teoría de un haz de microondas sugiere un fenómeno controlado. O si no, un fenómeno natural absolutamente fuera de todo lo conocido.

Otra serie de eventos, con más o menos solidez científica, se han relacionado con la aparición de las marcas: bolas de plasma fotografiadas por científicos japoneses e ingleses en los lugares en los que posteriormente se han encontrado círculos (detectadas también por grupos de vigilia y seguimiento: según los testimonios, unas pequeñas y extrañas esferas blanquecinas de plasma corrían por la superficie mansamente); niebla que aparece frecuentemente poco después de una formación; “chirridos” y sonidos agudos grabados en los campos de los círculos.

Teorías menos consideradas unen los fenómenos naturales con cierta capacidad desconocida de manipulación de las energías de estos fenómenos, de modo que los dibujos sí serían producidos por éstos pero bajo el control de alguna mentalidad que los dirige. A partir de esta especulación se generan cantidad de ideas, como la de que la propia Tierra (el planeta, llamado Gea) se comunica para “quejarse” de los daños que le producimos los humanos, o al menos para expresarnos algo. Otra variación es que se trata de mensajes extraterrestres o que estas fuerzas naturales son influidas y manejadas por la mente de las personas, consciente o inconscientemente, dibujando lo que se imaginan o quizás ciertas estructuras mentales que ni las propias personas tienen consciencia que existen. Por cierto que para imaginar nunca se queda corto el ser humano.

Existe una entidad llamada Centre for Crop Circle Studies que intenta centralizar los estudios y los testimonios sobre el fenómeno. Está compuesta de un modo muy heterogéneo: conviven científicos y fanáticos de lo esotérico. Se puede acceder a la sociedad y a un grupo bastante grande de sitios en Internet a través de la página de web Crop Circle Connector.
Interesante mosaico con una

Si puedo solucionar los problemas de espacio disponible para el sitio, aparecerá aquí en un tiempo más una galería de los dibujos realizados en este increíble medio. Si no se trata de algo fuera de lo normal, de todos modos tiene valor como galería de arte.

Recientemente tuve noticia de un nuevo fenómeno (documentado en algunos sitios con imágenes muy sugerentes): los Círculos de luz, que aparecen ya no en lugares deshabitados, sino dentro de las ciudades. Prometo presentar muy pronto un informe sobre ellos en esta sección.


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