Contraespionaje astral

Según estudios realizados en universidades de parapsicología Canadienses, además de constatarse (y escanearse) la actividad cerebral propia del fenómeno, el cuerpo durante el transcurso de dicha actividad pierde unos gramos de peso (entre 2,7 gr y 3,3 gr).

Hay diferencias entre Viaje Astral y Proyección Astral, así debemos tener en cuenta que en un Viaje Astral se ha de tener en cuenta que la visión que se obtiene de dicho plano no es en absoluto comparable con este (otras proyecciones, energías desconocidas, etc. Se ha de preparar el sujeto convenientemente para no tener miedo, ya que este sentimiento crea una barrera natural ante algo que, supuestamente, puede dañarnos.

Durante la salida en astral, puede producirse un sonido estridente, que por sus características, puede hacernos despertar del estado en el que se produce el viaje astral. En otros casos, es posible que se produzca una hipotermia mayor que la que sucede durante un desmayo. Es conveniente mantener el cuerpo abrigado.

Lo que podemos ver en dicho plano, además de la forma física de todo lo que nos rodea, son ciertas vibraciones energéticas con formas indefinidas, que pueden confundirnos. La explicación la tenemos en el hecho de que no conocemos todas las fuentes energéticas ni todas sus formas, sólo aquellas que nuestra tecnología actual nos permite estudiar en medios controlados.

Otro hecho curioso es que, los viajes alrededor del mundo son fáciles si se va de norte a sur o viceversa, y enormemente dificultosos (hasta el punto de hacernos regresar) si se hace de este a oeste o viceversa. La posible explicación la tenemos en la dirección de los flujos electromagnéticos de la tierra ya que, al parecer, si se viaja en el sentido de circulación de los mismos, este flujo favorece el desplazamiento, dificultándolo si pretendemos cruzarlo.

No debemos confundirnos entre viaje astral y proyección mental.

Con suficiente entrenamiento, podemos permanecer en este estado durante 40-50 minutos.

MK-Ultra: el padre de la psicotrónica.

En 1953, la CIA creó un proyecto que derivó de otro llamado BLUEBIRD, que pretendía crear un medio de evitar las tecnologías soviéticas de lavado de cerebro. Posteriormente, se conocería como ARTICHOKE hasta que a mediados del año citado, se aunó toda la información de esos proyectos, y se creó uno al cual se le denominó MK-ULTRA.

Dentro del mismo, lo que se pretendía en principio era continuar con el desarrollo de sustancias que hicieran posible un interrogatorio a un sujeto, sin que éste pudiera mentir, dando todos los datos que supiera y luego, olvidara dicho interrogatorio.

Se dieron cuenta que, durante los momentos en los que estaba bajo los efectos de esas drogas, el sujeto era fácilmente “dominable” e incluso, podía una vez despierto ejecutar ciertas órdenes que, indirectamente, se quedaban en su cerebro (bromas durante el interrogatorio). Esto abría una gran oportunidad de seguir estudiando los efectos de estas drogas, y hasta dónde podría llegar un sujeto con unas órdenes definidas, ejecutadas tras recibir el estímulo acordado.

Tras ser filtrada a la prensa cierta información (sobre todo, relativa al uso de sustancias alucinógenas) de dicho proyecto, en 1974 este fue desmontado.

Psicotrón y sus proyectos.

En esa misma década, un proyecto amparado por la marina de los EEUU, parece que ganaba terreno, además de resultados muy prometedores. Un equipo multidisciplinar creó una máquina capaz de generar ondas similares a las que se producen en un cerebro en estado de hipnosis y poder ayudar así a un sujeto a caer en este estado sin estar cataléptico, en plenitud de funciones físicas.

Lo que se pretendía era crear la forma de que un sujeto pudiera influir sobre otro, dominarlo mentalmente, para que hiciera lo que el primero le ordenara. Dentro de los experimentos, se crearon dos. El primero se llamó “Proyecto HAMELIN”, y consistía en hacer que, personas entrenadas psicológicamente, con la ayuda de la proyección mental de esta máquina, influyera en este caso sobre un enjambre de langostas.

Al parecer, este estudio dejó en los sujetos “emisores” ciertos efectos secundarios ya que, al hacer que su mente viajara hasta la de los insectos a través de la emisión del aparato, parte de las sensaciones de dicho insecto se grababan en la mente de estos, llegando a tener problemas para discernir si se trataban de personas, o de insectos. Llegaron incluso a sufrir aversión por el fuego, o a cambiar sus hábitos alimenticios. Todo esto fue rápida y psicológicamente solucionado.

El segundo proyecto ya fue más complicado, y se llamo “Visitante Nocturno”. Durante el mismo, un “emisor” entraría en la mente de otro componente del equipo, escogido al azar, y sin que este lo supiera, y provocara en él la sensación de que había sido “abducido” por extraterrestres en su propio dormitorio. Para esto, el “emisor” debía aprenderse muy bien su papel, y lograr un nivel de concentración y estado alfa casi perfecto. Consiguieron su objetivo.

No se tiene más conocimientos de este “psicotrón”, pero incluso se llegó a decir que era fácil inducir un “viaje astral” con la ayuda de esta máquina sobre el sujeto que la portaba.

“Viajes” a lugares prohibidos.

En 1985 un grupo independiente liderado por un psíquico llamado Mauricio Boraldo, intentó llevar a cabo una experiencia en estado astral. Para darle mayor realismo, la misma consistía en acceder a instalaciones de la URSS para luego, volver y contar detalles de lo que habían visto. El primer intento lo hicieron desde la ciudad turca de Ordu hasta Moscú, pero fue frustrado al no poder atravesar los viajeros el Mar Negro en vuelo.

Se trasladaron para un segundo intento a la cuidad rusa de Mariúpol, a 960 km al sur de Moscú. El intento aquí fue bueno.

Cuando los viajeros pretendían ahondar más en las instalaciones que visitaban, se encontraron con la sorpresa de que otras “entidades” les prohibían el paso, haciéndoles volver a su cuerpo. A uno de ellos se le paró el corazón y, por mucho que trataban de reanimarlo, no lo conseguían. El propio Mauricio accedió al plano astral, y comprobó que una de estas entidades le tenía “paralizado” el corazón. Con esfuerzo, logró quitar a esa entidad y el chico volvió a la vida.

Lógicamente, comenzaron de forma urgente los preparativos para abandonar el hotel, cosa que tuvieron que hacer por la escalera de incendios al encontrarse en la entrada del mismo una patrulla del ejercito ruso.


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