El contacto a traves de la Ouija

El fin de este contacto debe ser puro, es decir, hacerlo por el simple hecho del placer de contactar, no con ánimo de engañar ni quedarse nadie con el dinero de otro mediante estafas u otras acciones parecidas.

Aunque para algunos, la práctica de la ouija no deja de ser un mero juego -incluso hay tableros en algunas jugueterías-, es indudable que no puede tomarse como tal. Eso sí, hay que tener en cuenta una serie de condicionantes y rituales para que este misterioso contacto con el más allá llegue a buen puerto.
Si bien no son necesarios rituales especiales como velas, cánticos, rezos, etc. para celebrar una sesión de ouija, ni entrar en ningún tipo de trance, hay que tener en cuenta que sí debe realizarse en una habitación cerrada y preferentemente a la misma hora y en las mismas condiciones de luminosidad y temperatura si se deciden hacer varias sesiones con las mismas personas. Es muy conveniente elegir a alguien como director de la sesión, que preferentemente será la persona de más experiencia. Es indiferente el número de participantes en la sesión, aunque el mínimo es dos. Una sola persona no puede ni debe realizar una sesión de ouija.

Se coloca el vaso boca abajo sobre el tablero y todos los participantes colocan uno de sus dedos, generalmente el índice, dando lo mismo si es el dedo de una mano u otra. Lo importante es no hacer fuerza ni presión sobre el vaso. Muchas veces éste comienza a moverse solo, pero otras dicho movimiento será la respuesta a la pregunta “¿Hay alguien ahí que quiera hablar?”, que formule el director de la reunión. La sesión irá fluyendo naturalmente, y no debe caerse en el error de guardar silencio, sino que hay que plantear preguntas y generar una conversación con el ente del más allá.
En estas sesiones surge la figura de los canalizadores, que son aquellas personas mediante las cuales los espíritus o seres del más allá convierten en una especie de médiums activos, pues establecen contacto con estos seres pero sin perder la conciencia y sabiéndose plenamente conscientes de su figura como canal de comunicación entre el mundo real y el más allá.

Sobre el porqué del movimiento del vaso, muchos dicen que son los participantes que hacen fuerza sobre el mismo y que lo mueven incluso de forma inconsciente. Otros señalan que se establece una especie de circuito de corriente entre los participantes, y esta energía es la que hace que se mueva la copa o vaso.
Los tipos de seres que podemos encontrarnos en este tipo de comunicaciones pueden bastante diversos, encontrándonos desde los conocidos como espíritus burlones a otros mucho más serios o incluso con tintes violentos. En el caso de que las personas que estén asistiendo a la sesión no se encuentren cómodas, de una manera fácil y cómoda se puede cerrar la sesión, no sin antes despedirse de alguna manera de esos seres del más allá. No hacerlo así sería incurrir en un grave error. Lo que hay que tener en cuenta por encima de todo, en cualquier caso, que esta práctica no debe provocar ni angustia ni un estado de ánimo de temor y miedo, aunque sí hay que tomársela totalmente en serio, ya que siempre se trata de una toma de contacto con el misterioso mundo de lo desconocido.


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