El poder mental ante la muerte…

En trance de muerte se encontraba la hermana de nuestro protagonista, Juan Pérez. La moribunda postrada en la cama de su habitación en un pueblo sevillano se encontraba expirando, al borde de certificar su muerte. La consternación en sus familiares era tremenda, el momento había llegado, le quedaba muy poco de vida y el dolor en todos era evidente. Sólo los que han pasado por un momento así conocen la extrema seriedad de este hecho, el resto sólo lo podemos intuir. Alrededor de la enferma se encontraban todos sus familiares. Llantos, lamentaciones, temor ,rezos… un sin fin de sentimientos y pasiones desencadenadas ante la muerte. El suceso impresionante que nos lleva a relatar el momento de la muerte de esta mujer no es su muerte en si sino lo sucedido al unísono de esta. Tras aguantar con vida la despedida de todos sus familiares tras indicar el médico rural que le quedaba poco minutos de vida, la enferma comenzó a apretar los puños con la sábana que cubría su cuerpo, el esfuerzo era tremendo, el dolor aún mayor… comenzó a elevar su pecho tratando de coger aire cuando cayó bruscamente sobre el lecho perdiendo la vida. Al unísono que este acontecimiento los presentes en la estancia comenzaron a sentir crujidos bajo sus pies y tras estos crujidos las duras lozas se comenzaron a romper quedando en forma de V invertida, en enlozado quedó en su 60% levantado ante la incredulidad de los asistentes que se debatían entre el dolor del familiar perdido y la impresión del suceso vivido. La verosimilitud y certeza de del relato narrado es absoluta y la comprobación personal de la historia y de la casa está verificada en su totalidad.

Bajo el piso de la habitación no existían ni tubos de canalizaciones de agua , luz o gas o nada que se le pudiera atribuir este hecho, no hubo y registros sísmicos ni nada. Entonces, ¿qué sucedió allí aquella noche? Quizás la explicación hubiéramos de buscarla en el poder de ese gran desconocido que es nuestro cerebro.


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