Jeanne Dixon: la vidente de la Casa Blanca

La “causalidad” quiso que Jeanne se viera involucrada en todo este asunto cuando una familia de gitanos fue invitada a acampar en la propiedad de los Pinckert, siendo de esta forma mejor para las pretensiones del propietario, ya que no tendría que desplazarse para poder estudiar a esta etnia, además de poder hacerlo siempre que quisiera. En una ocasión en la que la pequeña Jeanne jugaba en el exterior de su casa, fue invitada por miembros gitanos para que la acompañaran a su campamento. Ella, sabedora de que su padre no temía por esa gente al dejarlos entrar en su propiedad, no dudó en aceptar dicha invitación y llegó, tímida y educada, hasta la presencia de la mismísima matriarca del grupo.

Tras una conversación en un principio inocente, todo ello pasó a ser muy interesante cuando, sin saber bien la razón, la vieja gitana tomó la pequeña mano de Jeanne para proceder a leer la “buenaventura”, aquello que le quedaba por venir a la niña. Su sorpresa fue mayúscula a juzgar por la cara de impresión que tras leer las tímidas líneas que ya se dejaban ver puso la vieja mujer. No pudo por más que resumir todo ese torbellino de sensaciones de una forma casi lapidaria: “serás famosa por las cosas que tendrás que decir al mundo, y que serán hechas ciertas con el paso del tiempo, para que todos puedan honrarte como te mereces, y como merece el don con el que has sido bendecida”. La niña no entendió en principio muy bien el mensaje que acababa de recibir, pero tampoco se sorprendió en exceso, ni siquiera se asustó. En agradecimiento por la visita, y por el sometimiento a tan rocambolesco examen, la gitana le regaló a Jeanne una bola de cristal, advirtiéndolo que vería a través de ella cosas que los demás nunca podrían ver.

En un principio dicho artilugio sirvió como un juguete más para la pequeña, aunque lo que estaba ocurriendo no era así, o lo era sólo en su mente, ya que pensaba que todos podían ver en la claridad de la bola de cristal las mismas imágenes que ella, como si se tratara de un proyector, podía percibir. Seguía pensando que aquello era como una especie de “caleidoscopio”, una diversión inocente y sin más transcendencia, sin saber que ese tiempo en el que ella jugaba, su mente en realidad se ejercitaba para desarrollar una de las más asombrosas facultades que se conocen dentro de la parapsicología, más para lo que le quedaba por vivir a Jeanne.

Todo cambió cuando aquel juego de imágenes comenzó a hacerse realidad. Siendo una niña, con tan sólo nueve años, ya era capaz de ver acontecimientos que ocurrían en su vida poco tiempo después de verlos en la bola, de forma totalmente real y exactamente igual a la visión obtenida. Lejos de amedrentarse ella siguió con el espíritu de la curiosidad adentrándose más y más en el ejercicio que, casi sin querer, podría realizar con la bola de cristal en sus manos, agudizando cada vez más las cualidades por las que en el futuro sería conocida y, todavía hoy recordada.

Con el paso de los años, las visiones de Jeanne cada vez abarcaban a más personas, pasando de su familia a otros que no conocía de nada. A la vez, la agudeza o capacidad de percepción extrasensorial también crecía. Durante su vida se haría famosa por las predicciones de todo tipo que era capaz de realizar luego de consultar su bola de cristal, aquella que le regaló la anciana gitana y de la cual no se despegaría nunca. Pero no sólo quedaban sus extraordinarios hechos aquí, sino que en muchos casos grandes visiones las tuvo durante largos periodos de vigilia nocturna. En estas contrajo matrimonio con James Dixon en 1939, aceptando las “consecuencias” de su unión con Jeanne.

Jeanne colaboraba en la columna de astrología de un periódico dedicado a estos temas, pero no sería conocida al nivel que ahora lo es de no ser por las importantes premoniciones que tuvo y que, como veremos a continuación tuvieron una importante repercusión en personajes de la historia del país norteamericano. Pero empecemos por narrar otras visiones que bien podríamos tachar de profecías y no están muy desencaminadas con respecto a los acontecimientos de los que hoy en día estamos siendo testigos.

En una ocasión y mientras dormía (14 de Julio de 1952) notó que en la habitación había otra presencia que no era normal. Cuando se incorporó para observar mejor vio una pequeña serpiente de unos colores que llamaron notoriamente la atención, aunque esta visión no le causó el más mínimo temor. Este reptil miraba fijamente en dirección este, así que ella también se giró para mirar en la misma dirección y en ese instante pudo comprobar cómo desde debajo de su cama salía una intensa luz, de un color púrpura brillante, que se dirigía precisamente hacia una ventana que tenía la habitación, hacia la que miraba el citado reptil, y cuya orientación también era hacia el este. De toda esta experiencia, Jeanne extrajo una posible conclusión profética.

La serpiente podría ser por los colores que tenía una alegoría de un país asiático, que si lo unimos con el color que salió de debajo de su cama y la dirección a la que miraba tanto el reptil como la que tomaba el rayo de dicho color guarda una relación de similitud con China. Jeanne aseguró que tras meditar en el significado de dicho símbolos, estos podrían representar una proliferación de ideas desde este país hacia Occidente, como un fuerte movimiento migratorio con repercusiones no violentas, pero de una importancia tal que bien podría parecer una invasión amistosa. Con todo esto, las personas que supieron de dicha visión, y tratándose de una época en la que las relaciones entre oriente y occidente no pasaban su mejor momento, alguien tradujo estos términos dándole unos tintes más belicistas. Pero ella en ningún momento aseveró dicha conclusión, sino que veía que todo era una especie de migración y una importancia debido a esta en los lugares donde se asentaban los habitantes asiáticos. Desde hace ya unos años hemos asistido a la proliferación de negocios organizados o montados por personas de procedencia oriental, siendo además la importancia económica de China más de resaltable en los últimos años. ¿Podría ser esto lo que predijo Jeanne?

El 13 de Mayo de 1959 sería otra importante fecha en la vida de Dixon, en la vida de todos ya que la profecía volvería a tener importancia mundial, aunque el acontecimiento ocurriera poco después de tener dicha visión. En este caso, el escenario donde tuvo lugar la visión profética era una iglesia que frecuentaba para realizar sus oraciones, ya que profesaba la religión católica. Era en la catedral de San Mateo, momentos después de haber terminado las oraciones, se dirigía hacia la entrada y antes pensó en dejar algo de limosna en el cepillo, para lo cual introdujo su mano en el bolso. En ese instante y para su sorpresa, las manos de Jeanne aparecieron sumergidas en una especie de masa líquida que había en el interior, de color púrpura y oro. Muy sorprendida, ya que no era normal que sus cualidades se manifestaran lejos del lugar de su casa donde, en plena sesión de meditación podía ver imágenes similares, asistió a una segunda parte del fenómeno aún más curiosa y a la par desconocida para ella. Del mismo bolso ascendieron hasta el techo de la iglesia unas bolas pequeñas y muy brillantes, lentas, como si quisieran ser bien observadas por Dixon para que no se olvidara del significado de ese momento. Por si esto fuera poco, las mismas luces una vez llegaron cerca de su destino se convirtieron en un gran disco de color púrpura y oro, casi sin movimiento aparente hacia ninguna parte, para luego con la misma lentitud colocarse justo debajo de los pies de una imagen evocadora de la Virgen. En el mismo instante el lugar se llenaba de gente de distinta raza y creencia en una cantidad que casi no se podía ver un trozo de suelo y que parecían no percatarse de la presencia del mencionado disco, ni siquiera de Jeanne la cual, intentó sin éxito hablar con dichas presencias. Igual que llegaron, en un momento de la experiencia, se fueron y con ellos todos los fenómenos antes mencionados para sorpresa de Jeanne. Luego de meditar dicha visión, concluyó que el significado o mensaje de la misma estaría relacionado con un acontecimiento que marcaría una diferencia a nivel mundial en cuanto a las relaciones entre religiones del planeta se refiere. Un gran concilio, que reuniría a todos los mandatarios de las distintas creencias repartidas por doquier para intentar poner fin a las diferencias e incomprensibles rivalidades entre creencias. Pues bien, no había de equivocarse en mucho ya que cuatro años después de publicar Jeanne ese mensaje reuniría Angelo Giuseppe Roncalli, más conocido como el papa Juan XXIII a todos los representantes de todas las religiones existentes en un concilio llamado “Vaticano II” celebrado en San Pedro. Por cierto, un papa con una historia también parecida a las descritas en este libro…

Una de las más famosas predicciones de nuestra protagonista fue la muerte del presidente John Kennedy con una exactitud pasmosa, tras la experiencia que padeció once años antes de que dicho acontecimiento ocurriese, concretamente en 1952. Los hechos también ocurrieron en el mismo lugar donde frecuentaba para realizar sus oraciones, San Mateo. En este caso, mientras oraba ante la estatua de la Virgen, aparecieron como escritos en medio de la nada unos números: 1-9-6-0. Estos se situaron encima de una nube oscura que no gustó en absoluto a Jeanne. Posteriormente se dibujó el rostro de un joven de ojos azules situado frente a una puerta. Posteriormente, tradujo todo esto como el posible asesinato de un hombre que llegaría al gobierno de los Estados Unidos que pertenecía al partido demócrata y sería asesinado en el transcurso de su mandato.

La relación con los asesinatos de la familia Kennedy no quedaría ahí. En una ocasión y durante una conferencia en la que participaba como ponente celebrada en el famoso hotel Ambassador situado en la bella ciudad norteamericana de Los Ángeles, al final de dicha ponencia permitió que el público asistente le realizara una serie de preguntas. Todo parecía transcurrir con normalidad hasta que una señora le realizó una importante pregunta. Se cuestionaba si Robert Kennedy llegaría en alguna ocasión a ser presidente de los Estados Unidos. En ese instante, otra experiencia visionaria le ocurriría a Jeanne, de forma súbita y rápida. En la misma veía como un telón de gruesa tela negra caía ante ella, ocultando a los presentes de su vista. De forma rápida y mientras interpretaba dicho mensaje respondía de forma contundente: “Nunca será elegido presidente de nuestro país ya que ocurrirá un acontecimiento lamentable en torno a su persona aquí, en este mismo hotel donde nos encontramos”. Efectivamente, apenas una semana después Robert era “cosido a balazos” en un hotel, el Ambassador.

Jeanne a lo largo de su vida y como hemos podido comprobar sería un personaje importante dentro del mundo de las profecías y visión de futuro Estados Unidos, llegando las experiencias que había transmitido hasta todos los rincones de nuestro planeta, llegando a ser consejera de la Casa Blanca, además de ser un personaje importante en el esclarecimiento del penoso caso Watergate. Su influencia incluso ha servido para salvar la vida de varias personas que si tomaron en cuenta las visiones que Jeanne tenía con respecto a ellos.

Pero lo que parece más importante es una de las visiones que tuvo y que, aunque todavía no se ha cumplido, parece ser de suma importancia para toda la humanidad, para lo que queda por venir. Además como podremos comprobar coincide con otras visiones similares que tanto antes como después del paso por nuestro mundo de la protagonista de este capítulo realizaron otros personajes, y que tiene que ver con el mandato o fin de ciclo de la Iglesia Católica como actualmente la conocemos. No sólo eso, Dixon afirmaba que dicha visión que tuvo está estrechamente relacionada con el tercer secreto de Fátima, que tanta controversia ha levantado y sigue haciéndolo en la actualidad, ya que sigue como su propio nombre indica en “secreto”. Durante una de sus experiencias de visión, Dixon vio el trono del Papa vacío, yaciendo a su lado un pontífice con la cara ensangrentada y una herida grave en el hombro, más bien parecía mortal. Tras meditar dejó como interpretación de la visión el fin del mandato papal o de la forma en la que actualmente conocemos el gobierno de la iglesia cuando un papa que seguramente sería el último fuera herido mortalmente durante su gobierno, posiblemente en un viaje que realizaría al extranjero. Así mismo, aseguraba que este sería a groso modo el contenido del mencionado secreto que debía haber sido hecho público en 1960 pero que por razones todavía desconocidas dicho acontecimiento todavía no se ha llevado a cabo.

Ni que decir tiene que entorno a varias profecías más lanzadas por nuestra protagonista hay levantada una gran controversia, bien porque en las fechas pronosticadas no ha ocurrido lo que ha desvelado, o bien porque los acontecimientos descritos no se han llevado a cabo como se había dicho. Pero una pregunta seguro que me podrán aceptar: si una predicción o premonición se hace pública, ¿por qué no es para ser evitada? Las que son tenidas en cuenta no ocurrirán, siendo el caso contrario con las que no prestamos atención o en las que no creemos, y no por ello son menos ciertas o no van a llegar a ocurrir. Lo que es totalmente cierto es la repercusión histórica de Jeanne Dixon que espero no crean que ha sido por personas desequilibradas o “freaks”, ya que en tal caso estamos calificando como tales no sólo a los miembros de la casa blanca que confiaron en esta persona hasta elegirla como consejera y colaboradora, sino a todos aquellos a los que gracias a sus predicciones pudieron salvar su vida.


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