La médium Eusapia Palladino



Eusapia Palladino fue considerada por muchos como la médium más famosa y la más investigada de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, por la institución francesa, durante los años 1905, 1906 y 1907, en un total de 43 sesiones. No se posee la lista completa de los investigadores, pero figuraban entre ellos Charles Richet, Pierre y Marie Curie, Henri Bergson, Jean Baptiste Perrin, G. Charpentier y Debierne, rector de la Sorbona. Señala una etapa importante en la historia de la investigación, porque fue la primera médium utilizada en los fenómenos físicos por gran número de eminentes personalidades de la ciencia. Ningún médium ha sido más rígidamente tratado que ella, y la inmensa mayoría de los que la estudiaron, dijeron que su mediumnidad era realmente excepcional.

Las principales manifestaciones de Eusapia Palladino fueron el movimiento de objetos sin contacto, la levitación de mesas, de otros objetos y de la propia médium, la aparición de rostros y manos materializadas, la producción de luces, y la ejecución de trozos musicales con distintos instrumentos sin ningún contacto humano.

Eusapia nació en Bari el 31 de Enero de 1854 en el seno de una humilde familia y su madre murió al darla a luz; al año de edad sufrió una caída que le provocó una fractura de cráneo que hizo sospechar en consecuencias graves; a los 8 años asistió al asesinato de su padre y desde entonces la consideraron una niña con actitudes anormales. No podía concentrarse en nada, tenía alucinaciones y los amigos de su familia que la recogieron no sabían qué hacer. Sus facultades comenzaron a manifestarse a los 14 años, ante la sorpresa de todos, sin embargo, al conocer que era médium no mostró el más mínimo interés en desempeñar ese papel, aunque se prestó a participar en algunas sesiones para complacer a los suyos y evitar que la enviaran a un convento.

Vivió con su abuela un tiempo hasta que decidieron ubicarla como sirvienta en una casa de familia en Nápoles. El dueño de casa, aficionado a las reuniones mediúmnicas, observó enseguida que la presencia de Eusapia producía fenómenos físicos: movimientos de objetos, silbidos, ruidos de campanillas, instrumentos musicales sonando solos y manos invisibles rozando a los asistentes.

Resolvió consultar, y con la ayuda del Sr. Damiani, conocedor de técnicas aprendidas por él en Inglaterra, comenzaron la educación psíquica y el desarrollo de la mediumnidad de Eusapia cuando ésta tenía 22 años. El espíritu que se hacía llamar Juan King, vinculado con el espíritu Katie King, y presente en muchas de las sesiones mediúmnicas de aquellos tiempos, asumió el papel de su guía o director.

Adquirió fama por los fenómenos tan variados y asombrosos que se manifestaban por su intermedio, pero abandonó la actividad mediúmnica para aprender a bordar, casarse y abrir un taller de costura.

El médico napolitano Ercole Chiara, la convenció en 1886 para que iniciase nuevamente el ejercicio de su facultad y comenzó entonces la época durante la cual la estudiaron profundamente. Chiara invitó públicamente a Cesare Lombroso para que emprendiera una investigación, y en su carta da la siguiente descripción de Eusapia: “Se trata de una mujer casi inválida que pertenece a la clase más humilde de la sociedad. Tiene cerca de 30 años y es muy ignorante; su aspecto no tiene nada de fascinador, ni parece dotada del poder que los criminólogos modernos llaman irresistible, pero cuando así lo desea, lo mismo de día que de noche, puede tener cautivo a un auditorio una o dos horas con los más sorprendentes fenómenos”.

Hasta 1891 Lombroso no aceptó la invitación, pero al finalizar las sesiones con Eusapia, el afamado psiquiatra y criminalista declaró su arrepentimiento por haber sido escéptico, manifestando:“Me siento confundido y apenado por haber combatido tantas veces la posibilidad de los hechos espiritistas” . Esta declaración se debió además, a que Lombroso en esas sesiones pudo reencontrarse con el espíritu de su madre materializado.

Esta declaración, proveniente de un estudioso de tal prestigio, estimuló a importantes científicos de Europa a emprender diversos trabajos de investigación psíquica, y Eusapia quedó sometida por espacio de varios años a sesiones encaminadas a demostrar la realidad de los fenómenos.

En 1892 se realizó la célebre sesión de Milán con la presencia del propio C. Lombroso, acompañado de Schiaparelli, director del Observatorio de Milán; el profesor Gerosa, catedrático de física; Ermacora, doctor en filosofía; Ch. Richet, de la Universidad de París; Aksakoff, Consejero de Estado del emperador de Rusia; Charles Du Prel, doctor en filosofía y otros prestigiosos investigadores. La Comisión declaró: “Es imposible decir o contar el número de veces que una mano aparecía o era tocada por nosotros. Basta decir que la duda ya no es posible, realmente era una mano viva que veíamos y tocábamos, en cuanto al mismo tiempo, el busto y los brazos de la médium estaban visibles y sus manos eran sostenidas y aseguradas por los que estaban a su lado”.
En los años siguientes, en Francia e Inglaterra, Eusapia atrajo la atención de H. Bergson, los esposos Curie, Camilo Flammarion, F. Myers, Ochorowicz y De Rochas. El resultado obtenido no fue tan satisfactorio para la médium, pues aunque si bien Richet garantizó la realidad de sus facultades psíquicas, hubo extrañas maniobras de Eusapia que causaron un efecto lógico en aquellas personas para quienes esos fenómenos eran novedad, y dudaron de su legitimidad.

Con referencia a las sesiones efectuadas en la casa de Ch. Richet en 1894, Sir Oliver Lodge dice en comunicación dirigida a la Sociedad Inglesa de Investigaciones Psíquicas: “No hay en mi mente espacio para la duda. Toda persona exenta de prejuicios que los presencie, llegará a la misma conclusión, o sea que ciertas cosas que hasta ahora parecían imposibles, pueden ocurrir… . El resultado de mis experiencias ha sido convencerme de que ciertos fenómenos que habían pasado por anormales, pertenecen al orden natural, y como corolario de ello, que tales fenómenos deben ser investigados por las personas y las sociedades interesadas en el progreso de la ciencia”.

En la reunión en que fue leída esta comunicación, Sir William Crookes, llamó la atención del auditorio acerca de la semejanza de los fenómenos obtenidos por Eusapia Palladino con los de Daniel Douglas Home.

No obstante, la comunicación de Lodge fue duramente criticada por el médico Richard Hodgson, que en esos momentos estaba en los Estados Unidos. Con el objeto de disuadirlo fue invitado, junto con Eusapia, a una serie de sesiones en Inglaterra en la residencia de F.W.H. Myers, que se llevaron a efecto en 1895 y que se denominaron “Los Experimentos de Cambridge”. En su mayoría no tuvieron éxito, pretendiéndose que en varias oportunidades se sorprendió a la médium cometiendo fraude, lo que inició una agria controversia entre defensores y detractores. En una ocasión un periodista entrevistó a Eusapia y se atrevió a preguntarle si había sido sorprendida alguna vez haciendo trampas, a lo que la médium contestó francamente: “Muchas veces me he preguntado lo mismo. Hay personas que al sentarse alrededor de la mesa, aguardan siempre trampas, y en resumidas cuentas, las ansían. Yo me encuentro en trance, y como nada ocurre, los otros se muestran impacientes, pensando en las trampas, nada más que en las trampas, con todo el cerebro concentrado en esa idea. Yo, es claro, contesto automáticamente, pero no siempre. Los impacientes esperan que realice lo que desean, y de ahí su descontento. Eso es todo”.

Sin embargo, nunca admitió haber hecho fraude voluntariamente y sostuvo que los espíritus habían solicitado su ayuda para la producción del fenómeno porque tardaba en producirse.

En varias oportunidades, durante los experimentos se observaba lo que Lodge llamó “una apariencia de extremidad suplementaria” ectoplásmica, que surgía del cuerpo de Eusapia, fenómeno que fue confirmado por otros investigadores. Pero todos coincidían en reconocer que la variedad de formas que adoptaba su facultad, no permitía prever qué sucedería durante una sesión con ella.

La mediumnidad de Eusapia Palladino no fue más patente que la de otros médiums de la época, pero aventajó a todos en lo tocante a atraer la atención de científicos de responsabilidad moral y reconocimiento intelectual, cuyos testimonios escritos acerca de los fenómenos obtenidos tienen naturalmente, mayor fuerza de convicción que los relatos de personas menos autorizadas. Con ella quedó demostrada la realidad de muchos hechos que la ciencia ortodoxa de la época no aceptaba; pero generalmente es más fácil negar los fenómenos que explicarlos, de allí que muchos consideraron que la mediumnidad de Eusapia era tan sólo un fraude, consciente o inconsciente.

Durante los 10 años siguientes la estudiaron en Europa y USA en todas las instituciones interesadas, pero sus facultades comenzaron a decaer y entonces la sorprendieron en burdas trampas, finalizando su ejercicio mediúmnico en Nápoles, el 22 de abril de 1918 y falleciendo ese mismo año.

Cesare Lombroso, que tuvo la oportunidad de conocer la personalidad de Eusapia afirmó que “tenía una particular bondad de corazón que la impulsaba a gastar lo que ganaba con los pobres y los niños, y a sentir las desventuras de muchos desgraciados, al extremo de no dormir muchas noches pensando en ellos. La misma bondad de corazón hacía que amara y protegiera a los animales maltratados”.

Gustave Geley, médico y psiquiatra francés, se dedicó a investigar los fenómenos psíquicos producidos por varios médiums. Participó en las experiencias con Eusapia Palladino y opinó que “los experimentos constituyeron una valiosa contribución a favor de la materia”.


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