A finales de 2008, concretamente a mediados de diciembre, tuvo lugar en Malasia un desconcertante suceso que aún pone los vellos de punta a los habitantes de la zona y despierta la incredulidad de policías e investigadores. Todo empezó cuando los habitantes de una vivienda llegaron a ella tras haber pasado unos días de vacaciones. Todo parecía en orden, pero se dieron cuenta de que en un rincón estaba, completamente aterrorizado y en posición fetal, un hombre con síntomas de agotamiento y deshidratación. Al ser preguntado tanto por la familia como posteriormente por la policía, esta persona repetía la misma terrorífica versión de los hechos.
Contó que en realidad entró en la casa con la intención de robar, pero que cuando intentó marcharse, algo sobrenatural se lo impedía. Las personas que escuchaban su historia no daban crédito a lo que oían cuando el ladrón explicó que una figura extraña y no humana le retenía con inusitada fuerza y que le mantuvo así durante tres días sin comida ni bebida, jornadas que se le hicieron eternas por otra parte, pues a la falta de agua y alimento había que sumarle el terror que estaba sintiendo por esta situación tan anómala.
A pesar de la poca credibiilidad que en principio cabría otorgarle a una persona que entra en una vivienda para robar, el hombre apareció tan asustado que todo aquel que le oyó, tanto miembros de la familia afectada por el robo, como investigadores y policías, no tuvo más remedio que creerle.